En Córdoba. Así es la biopiscina que Jerónimo, el hijo de Julián Weich, construyó a base de plantas

El hijo de Julián Weich apuesta a un estilo de vida sustentable en Córdoba y sorprendió con una piscina ecológica que funciona sin químicos ni tecnología artificial.

09 de abril de 2026 a las 05:50 p. m.
Así es la biopiscina que Jerónimo, el hijo de Julián Weich, construyó a base de plantas
Construida a partir de un tanque australiano reciclado, la biopiscina combina descanso, diseño y equilibrio natural.

Lejos del ruido urbano y del ritmo acelerado de la ciudad, Jerónimo Weich, conocido como “Momo”, eligió una vida más simple y conectada con el entorno. Instalado en Los Hornillos, el joven comparte desde hace tiempo postales de su día a día en una vivienda de barro construida bajo principios de bioconstrucción y permacultura, donde cada detalle responde a una lógica sustentable.

Dentro de ese universo natural, uno de los espacios que más llamó la atención fue su biopiscina ecológica. No se trata de una pileta convencional, sino de un sistema vivo que combina funcionalidad y respeto por el ambiente. En este caso, el agua no se trata con químicos ni se mantiene mediante filtros artificiales: todo el proceso depende del equilibrio natural.

Momo mostró su biopiscina sustentable

Uno de los aspectos más sorprendentes es su origen. La biopiscina fue creada a partir de un tanque australiano reutilizado, una estructura típica del ámbito rural que suele emplearse para almacenar agua. En lugar de descartarlo, Momo decidió darle una segunda vida y transformarlo en un espacio de disfrute integrado al paisaje serrano.

La piopiscina de Momo Weich en su casa sustentable

Según explicó en sus redes sociales, el funcionamiento es completamente natural. El agua se mantiene fresca y transparente gracias a la acción de distintas especies vegetales y pequeños organismos que conviven en su interior. Este sistema no solo evita el uso de electricidad, sino que también reduce el impacto ambiental.

El corazón del proyecto está en su mecanismo de filtrado biológico. Allí intervienen plantas acuáticas como camalotes, lirios y nenúfares, cuyas raíces cumplen un rol clave en la limpieza constante del agua. Estas especies absorben nutrientes y ayudan a mantener el equilibrio necesario para que el ecosistema funcione de manera autónoma.

Construida a partir de un tanque australiano reciclado, la biopiscina combina descanso, diseño y equilibrio natural.
Construida a partir de un tanque australiano reciclado, la biopiscina combina descanso, diseño y equilibrio natural. (Instagram)

Además, la biopiscina alberga pequeñas mojarritas que cumplen una función esencial: controlar la presencia de mosquitos y larvas. Este detalle no solo mejora la experiencia de uso, sino que refuerza la lógica ecológica del sistema, donde cada elemento tiene un propósito específico.

El resultado final es mucho más que una pileta. Se trata de un ambiente vivo que atrae insectos, aves, abejas y ranas, convirtiéndose en una extensión directa del paisaje natural. Así, Jerónimo Weich no solo construyó un espacio para refrescarse, sino también un ejemplo concreto de cómo el diseño y la sustentabilidad pueden convivir en armonía.