Rapidez. Prevención y detección del ACV: cuando un minuto puede cambiar una vida

Gran parte de las secuelas de un accidente cerebrovascular pueden prevenirse si el paciente recibe atención especializada en los primeros instantes desde el inicio de los síntomas.

27 de julio de 2026 a las 12:30 p. m.
Prevención y detección del ACV: cuando un minuto puede cambiar una vida
El ACV requiere atención inmediata: actuar durante las primeras horas puede reducir las secuelas y mejorar las posibilidades de recuperación.

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. En el momento en que ocurre, cuanto más se tarde en tratarlo mayor es el riesgo de que queden secuelas permanentes.

Por eso se dice que cada minuto cuenta. Hoy sabemos que gran parte de sus consecuencias pueden prevenirse si el paciente recibe atención especializada en los primeros instantes desde el inicio de los síntomas.

¿Por qué ocurre?

Esta afección se va gestando con el tiempo y sucede cuando células cerebrales mueren por falta de oxígeno y glucosa debido a un flujo sanguíneo que llega de manera insuficiente al cerebro.

Las cifras son contundentes: una de cada cuatro personas sufrirá un ACV a lo largo de su vida.

Además, ya no se trata de una enfermedad exclusiva de los adultos mayores. Por el contrario, en los últimos años se ha observado un incremento de casos en personas jóvenes y en edad laboral activa, con un enorme impacto sobre su proyecto de vida, su familia y la sociedad.

El accidente cerebrovascular no sólo afecta al paciente: genera discapacidad, dependencia, pérdida de productividad y una importante carga para todo el sistema sanitario.

Reconocer signos como debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida súbita de la visión permite activar a tiempo el sistema de emergencias.
Reconocer signos como debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida súbita de la visión permite activar a tiempo el sistema de emergencias. (La Voz / IA)

Durante un ACV isquémico (stroke), el cerebro pierde millones de neuronas por minuto. Por eso se dice que “el tiempo es cerebro”. Reconocer los síntomas y consultar de inmediato puede significar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente.

Signos de alerta

La médica Pamela Dorrego, jefa del Servicio de Neurología del Hospital Italiano de Córdoba señala: “Los principales signos de alarma que debemos tener en cuenta se pueden sintetizar e identificar de manera simple pero prestando mucha atención”.

“Por ejemplo, desviación de la boca o asimetría facial, debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna (generalmente de un solo lado del cuerpo), dificultad para hablar o para comprender lo que se le dice, pérdida súbita de la visión, alteración brusca del equilibrio o de la coordinación, o dolor de cabeza intenso y repentino que es diferente a lo habitual”, explica.

Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que desaparezcan. Es fundamental activar de inmediato el sistema de emergencias, ya que existen tratamientos altamente efectivos, como la trombólisis y la trombectomía mecánica, cuya eficacia depende del tiempo transcurrido desde el inicio del episodio.

El rol de las Unidades de ACV

Para entender aún más la necesidad de actuar con rapidez hay que tener en cuenta que si el paciente es atendido en una ventana de 3 a 4.5 horas, los médicos pueden disolver el coágulo y evitar daños permanentes.

En este contexto, las Unidades de ACV han demostrado ser el modelo de atención que ofrece los mejores resultados. No se trata únicamente de un espacio físico, sino de un equipo multidisciplinario altamente entrenado que trabaja de manera coordinada desde el ingreso del paciente, permitiendo reducir la mortalidad, disminuir las secuelas y aumentar las posibilidades de recuperar la independencia funcional.

Articulación público-privada

Dorrego, que además es codirectora junto a al médico Matias Quaglia del Servicio de Neurocirugía de la unidad de ACV (stroke) del Hospital Italiano, puntualiza: “En Córdoba no quedan dudas de que el trabajo articulado entre el sistema público y el privado permite ofrecer una atención de excelencia".

"La conformación de redes asistenciales, con protocolos compartidos y derivaciones oportunas, garantiza que cada paciente pueda acceder al tratamiento adecuado en el menor tiempo posible, independientemente del lugar donde consulte inicialmente”, agrega.

La Unidad de ACV del Hospital Italiano de Córdoba cuenta con un equipo multidisciplinario especializado y fue distinguida con el Diamond Award por sus estándares de calidad.
La Unidad de ACV del Hospital Italiano de Córdoba cuenta con un equipo multidisciplinario especializado y fue distinguida con el Diamond Award por sus estándares de calidad. (Hospital Italiano)

El Hospital Italiano de Córdoba forma parte de este modelo de atención y cuenta con una Unidad de ACV integrada por profesionales especializados y con los recursos humanos, tecnológicos y materiales necesarios para brindar una atención integral, desde el diagnóstico y los tratamientos de reperfusión (restablecer el flujo sanguíneo a un tejido que sufrió una disminución o bloqueo) hasta la prevención secundaria y la rehabilitación precoz.

Este compromiso con la calidad asistencial fue reconocido con el Diamond Award, la máxima distinción internacional otorgada a las Unidades de ACV que cumplen con los más altos estándares de calidad en la atención de pacientes con accidente cerebrovascular.

Este reconocimiento refleja el trabajo de un equipo comprometido con la mejora continua, la implementación de protocolos basados en la evidencia científica y la búsqueda permanente de mejores resultados para nuestros pacientes.

El desafío hacia el futuro es seguir fortaleciendo las Unidades de ACV, ampliar las redes de atención y continuar educando a la comunidad para reconocer precozmente los síntomas.

Porque frente a esta afección, cada minuto cuenta. Y cuando existe un sistema organizado, con equipos capacitados y una red integrada entre el sector público y el privado, es posible salvar vidas, reducir la discapacidad y ofrecer a cada paciente la oportunidad de volver a su vida.