Control. Mucho más que una plaga: el impacto sanitario y económico de los roedores en Córdoba

Con la llegada del frío, la actividad de estos animales se intensifica en hogares e industrias. En diálogo con La Voz, un experto advierte que el peligro no solo reside en las enfermedades, sino en su capacidad para provocar desastres de infraestructura.

27 de mayo de 2026 a las 03:17 p. m.
Mucho más que una plaga: el impacto sanitario y económico de los roedores en Córdoba
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La preocupación por enfermedades como el hantavirus suele ocupar los titulares, pero la realidad cotidiana en Córdoba esconde riesgos mucho más frecuentes y costosos. Con el descenso de las temperaturas, los roedores buscan refugio en casas, fábricas y galpones, convirtiéndose en una amenaza silenciosa.

Hablamos con Martín Pages, director de Ecokil, quien desglosa por qué combatir una infestación es una tarea que requiere mucho más que un simple cebo de ferretería.

— Se habla mucho del hantavirus, pero ¿cuál es la situación real de las enfermedades transmitidas por roedores en nuestra zona?

— Si bien el hantavirus está "de moda" en los medios, ese roedor específico no es el más común aquí. Lo que sí debemos vigilar de cerca son enfermedades como la leptospirosis y la triquinosis. En Córdoba, tenemos brotes de triquina muy vinculados a una cadena de irregularidades: cerdos criados en basurales donde abundan las ratas; el cerdo se come a la rata portadora, se enferma, y luego esa carne termina en faenas clandestinas y salazones que llegan al consumidor sin los controles debidos.

Hantavirus, enfermedad transmitida por roedores
Hantavirus, enfermedad transmitida por roedores (Web)

— ¿Es cierto que con el frío la situación empeora?

— Absolutamente. Es el momento de mayor actividad porque el roedor busca refugio del frío y trata de meterse en estructuras humanas. Además, tienen hábitos biológicos muy particulares: su metabolismo es tan acelerado que orinan cada 10 minutos y defecan cada 30. Tienen la costumbre de juntar hasta 10 veces más alimento del que realmente consumen, y lo dejan descomponer a propósito en sus nidos para formar focos infecciosos.

— ¿Para qué necesitan generar ese ambiente de suciedad?

— Tiene una función biológica. Los roedores exudan una grasa o "sebo" a través de sus glándulas lipídicas. Al mezclar esa grasa con los microorganismos del nido, van trazando verdaderas "carreteras" químicas. Como tienen un sentido quinestético muy desarrollado (relacionado con sus músculos, pelos y bigotes), estas autopistas de olor y grasa les permiten moverse a gran velocidad en la oscuridad. Por eso son tan peligrosos: contaminan todo lo que tocan a su paso.

— Más allá de la salud, usted menciona que los daños económicos pueden ser catastróficos. ¿A qué se refiere?

— El hábito de roer no es por hambre; es por supervivencia. Sus incisivos crecen permanentemente y, si no los desgastan, podrían morir al no poder masticar. Por eso roen cables, madera o cartón. El peligro real está en la infraestructura: un cable roído en una fábrica de bioetanol, en una industria petrolera o en tableros eléctricos de balanzas industriales puede generar un cortocircuito y un incendio devastador. Una parada de planta por este motivo genera pérdidas económicas incalculables.

— ¿Hay antecedentes de este tipo de desastres a gran escala?

— Hay un caso histórico en la ex Unión Soviética donde una rata se filtró en un tablero que enfriaba el uranio de una central nuclear. Provocó un apagón que, de no haberse controlado, podría haber terminado en un desastre similar al de Chernóbil. Ese es el nivel de riesgo que manejamos.

La leptospirosis puede ser transmitida por la orina de roedores, entre otros animales.
La leptospirosis puede ser transmitida por la orina de roedores, entre otros animales. (Archivo)

— Ante este panorama, ¿por qué no basta con comprar veneno en la ferretería?

— Porque el control de plagas profesional se basa en el conocimiento de la biología y el comportamiento del animal. No es solo poner un cebo; es saber dónde, cómo, en qué sector y en qué época del año operar. Las empresas especializadas operamos con fundamentos técnicos que un particular no posee, garantizando la seguridad de las personas y la eficiencia en la prevención.

Acciones recomendadas

  • Prevención: sellar grietas y posibles entradas antes de que el frío se asiente.
  • Higiene: no dejar restos de comida que puedan ser recolectados por los roedores para sus nidos.
  • Profesionalismo: ante una señal de presencia (ruidos, excrementos o cables dañados), recurrir a servicios especializados.