Octógonos. Qué modificó la Ley de Etiquetado Frontal y por qué impacta en las compras

En 2025 cambiaron los octógonos negros. Por qué algunos alimentos ya no llevan sellos de advertencia.

22 de abril de 2026 a las 04:24 p. m.
Qué modificó la Ley de Etiquetado Frontal y por qué impacta en las compras
Qué cambió en el etiquetado frontal

Desde su implementación, la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos transformó la forma en que los argentinos leen, y entienden, lo que comen. Los octógonos negros en los envases se volvieron parte del paisaje cotidiano de góndolas y heladeras, con un objetivo claro, el de advertir de manera simple y visible cuando un producto tiene exceso de nutrientes críticos asociados a enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión o diabetes.

Pero en 2025, ese sistema cambió de manera significativa. Sin derogar la ley ni alterar su espíritu original, el Estado introdujo modificaciones técnicas que ya están teniendo un impacto concreto en los productos que llegan al supermercado. Y no es un detalle menor. Mirna Cruciani, especialista en Tecnología de Alimentos y delegada del Departamento de Química del Colegio de Ingenieros Especialistas de Córdoba (Ciec), asegura que algunos alimentos dejaron de tener sellos negros y otros comenzaron a comunicar mejor sus beneficios nutricionales.

Qué cambió en el cálculo de los octógonos

El punto central de la actualización está en cómo se calculan los nutrientes críticos. A fines de diciembre de 2024, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó la Disposición 11362/2024, que modificó el Manual de Aplicación de la ley.

Desde entonces, y ya en plena vigencia durante 2025, sólo se consideran para los octógonos los nutrientes críticos que fueron añadidos durante la elaboración del producto, como azúcares agregados, sodio incorporado o grasas añadidas. En cambio, explica Cruciani, los nutrientes intrínsecos, es decir, aquellos que están de forma natural en los alimentos, quedan excluidos del cálculo.

Este cambio técnico no es menor. Hasta ahora, un alimento podía recibir un octógono por componentes que formaban parte de su naturaleza, no de su formulación industrial. La nueva reglamentación corrige ese criterio.

Qué productos se ven afectados en góndola

El efecto ya es visible. Algunos alimentos que históricamente tuvieron advertencias en el frente del envase comenzaron a perder uno o más octógonos negros. Un ejemplo frecuente son los quesos, cuyas grasas naturales ya no se computan como exceso si no fueron añadidas durante el proceso. “Algo similar ocurre con productos que contienen azúcares propios de frutas u otros ingredientes naturales, siempre que no haya agregado adicional”, detalla la especialista.

Esto no significa que los productos sean “más saludables” de un día para otro, sino que el etiquetado ahora distingue mejor entre lo natural y lo agregado, una diferencia clave desde el punto de vista nutricional y científico.

Para el consumidor, el cambio apunta a reducir confusiones y a ofrecer una lectura más precisa del alimento que está eligiendo.

Publicidad y beneficios nutricionales: una flexibilización clave

Otro punto relevante de la actualización es el vinculado a la comunicación comercial. La nueva reglamentación flexibilizó ciertas restricciones publicitarias, permitiendo que, en algunos casos, los productos puedan destacar beneficios nutricionales que no estén relacionados con los nutrientes críticos señalados.

Por ejemplo, un alimento puede informar que es fuente de calcio, proteínas o fibra, aun cuando tenga algún octógono por sodio o grasas añadidas, siempre que esa información sea veraz y esté respaldada por criterios técnicos.

“Este ajuste busca equilibrar el sistema, advertir cuando corresponde, pero sin invisibilizar atributos positivos que también forman parte de una alimentación informada”, aclara la delegada del Ciec.

Un cambio técnico con impacto social

Lejos de debilitar la Ley de Etiquetado Frontal, las modificaciones introducidas en 2025 refuerzan su lógica original, es decir, no prohibir productos ni demonizar alimentos, sino garantizar el derecho a una información clara, visible y basada en evidencia científica.

Al focalizar los octógonos en lo que efectivamente se agrega durante la producción, el sistema se vuelve más preciso, más justo y más comprensible para la población. Al mismo tiempo, ofrece mayor previsibilidad a la industria y mejora la calidad del diálogo entre salud pública, producción de alimentos y consumo.