Inteligencia artificial. Complementa pero no reemplaza el trabajo profesional

Mientras referentes tecnológicos anuncian el fin de los programadores, especialistas advierten que la inteligencia artificial potencia el trabajo humano, pero no puede reemplazarlo.

25 de marzo de 2026 a las 12:46 p. m.
Complementa pero no reemplaza el trabajo profesional
La inteligencia artificial complementa pero no reemplaza el trabajo profesional

Las afirmaciones del magnate Elon Musk en la red social X, donde aseguró que hacia fin de año ya no harían falta programadores porque la inteligencia artificial (IA) podría hacerlo todo, encendieron un debate global.

¿Está en riesgo el trabajo profesional? ¿Qué impacto real tiene la IA en las ingenierías y en el mercado laboral actual?

Para Fernando Serassio, ingeniero en Sistemas de Información y delegado del Departamento de Informática del Colegio de Ingenieros Especialistas de Córdoba (CIEC), esas declaraciones requieren contexto y una mirada técnica más profunda.

“Dentro del Colegio conviven distintas especialidades: ingeniería en sistemas, informática, software, inteligencia artificial y otras. Y no todas están ligadas exclusivamente a programar código”, aclara.

Según explica, la ingeniería informática no se limita al desarrollo técnico. Incluye tareas clave como análisis, diseño, gestión de procesos, toma de decisiones y adaptación del

software a la realidad de cada organización. “Ese trabajo no puede ser reemplazado por una herramienta automática”, sostiene.

IA como aliada, no como reemplazo

Lejos de eliminar puestos, la inteligencia artificial hoy funciona principalmente como un soporte técnico. “La IA acelera ciertos procesos del desarrollo de software, pero no los reemplaza”, explica Serassio. En particular, su uso está muy extendido en el llamado front end, es decir, la parte visual que ve el usuario.

Sin embargo, cuando se trata del back end (la estructura interna de los sistemas, bases de datos, flujos de información y datos sensibles), el trabajo sigue estando mayoritariamente en manos humanas. “Ahí entran en juego variables críticas de cada empresa, y eso no se deja librado a una inteligencia artificial”, advierte.

En este punto, el ingeniero remarca una diferencia central en los distintos softwares que puede utilizar una empresa. Por un lado existen softwares “enlatados”, que prestan servicios estándares, a los que las empresas deben adaptar sus procedimientos y gestión sin la posibilidad de modificarlos. Por otro lado, las que utilizan su propia lógica. En este último caso actúa la ingeniería y el software se diseña a medida, contemplando e interpretando los procesos reales de cada organización. “Ese análisis fino es imposible de automatizar por completo”, señala.

Profesionales y criterio humano

Uno de los aspectos que más valor adquiere en este escenario es el criterio profesional.

“Las empresas, incluso dentro de un mismo rubro, hacen las cosas de manera distinta.

Entender esos procesos y traducirlos en sistemas eficientes sigue siendo una tarea humana”, afirma Serassio.

La inteligencia artificial puede automatizar tareas repetitivas o acelerar desarrollos puntuales, pero necesita supervisión, control y validación. “Siempre debe haber personas capacitadas detrás, revisando variables, datos y decisiones”, remarca.

Mercado laboral: más demanda, no menos

Lejos de un escenario de reemplazo masivo, la realidad del mercado laboral muestra otra tendencia. En Argentina, los ingenieros en sistemas continúan siendo altamente demandados, tanto por empresas locales como por compañías del exterior.

“Muchos profesionales, incluso estudiantes avanzados, ya están trabajando para firmas nacionales y multinacionales”, explica Serassio. En todos los casos, coinciden en que la IA aumentó su productividad, pero no eliminó la necesidad del rol humano.

Según el especialista, sólo en desarrollos muy específicos y acotados puede alcanzarse un alto grado de automatización. “En proyectos grandes, con múltiples variables y manejo sensible de datos, el control humano sigue siendo indispensable”, asegura.

Así las cosas, la inteligencia artificial no elimina a los ingenieros, sino que redefine la forma de trabajar. “Vamos a tener que aprender a trabajar codo a codo con la IA”, resume Serassio. Está claro que el análisis, la gestión, el diseño, la construcción y el mantenimiento de sistemas seguirán siendo responsabilidades de profesionales formados.