Seguridad eléctrica. El riesgo eléctrico invisible que puede convertir una fiesta en tragedia

Por qué la prevención y el control técnico son claves para que un festival termine sin tragedias.

25 de marzo de 2026 a las 12:50 p. m.
El riesgo eléctrico invisible que puede convertir una fiesta en tragedia
El riesgo eléctrico invisible que puede convertir una fiesta en tragedia

Córdoba es sinónimo de festivales. A lo largo del año, pueblos y ciudades de la provincia reciben a miles de personas en eventos que celebran la música, la identidad y el encuentro social. Todo parece alegría, escenarios colmados, feriantes, luces, sonido y multitudes disfrutando. Sin embargo, mientras la atención está puesta en la fiesta, existe un riesgo silencioso que casi nadie ve y que puede tener consecuencias graves: la electricidad.

La pregunta es tan simple como inquietante: ¿qué pasa cuando nada pasa? Cuando no hay accidentes, cuando no hay heridos ni titulares trágicos, la seguridad eléctrica suele quedar relegada. Pero el riesgo está ahí, latente, esperando una falla mínima para manifestarse.

Escenas recientes lo muestran con claridad. Personas bailando bajo la lluvia, chapoteando en el barro, niños corriendo entre charcos, rodeados de columnas metálicas, alambrados que sostienen equipos, estructuras de sonido y cables mojados o directamente inundados. Todo parece parte del paisaje festivo. El peligro, sin embargo, es real.

El riesgo eléctrico invisible que puede convertir una fiesta en tragedia
El riesgo eléctrico invisible que puede convertir una fiesta en tragedia (Freepik)

Una falla eléctrica no es una hipótesis

Según explica el ingeniero electricista Julio Nasinvera, miembro de la Comisión de Instalaciones Eléctricas del Colegio de Ingenieros Especialistas de Córdoba (CIEC), “los festivales suelen realizarse en predios que permanecen inactivos durante meses. Las instalaciones eléctricas, muchas veces provisorias o antiguas, se reactivan en pocos días y deben responder a demandas cada vez mayores”.

A esa situación se le suman factores que aumentan exponencialmente el riesgo: lluvias intensas, calor extremo, sobrecarga de consumo eléctrico y grandes concentraciones de público. En ese contexto, una falla eléctrica no es una hipótesis lejana, sino una posibilidad concreta. Y cuando ocurre, las consecuencias pueden ser graves y, lo más preocupante, evitables.

El impacto que nadie quiere asumir

Cuando ocurre un accidente en un evento masivo, el impacto no es sólo humano. La exposición pública es inmediata, el costo político para intendentes y funcionarios es alto y las explicaciones posteriores nunca alcanzan. Por eso, la prevención no puede quedar librada a la suerte ni a la improvisación.

El problema se agrava con la presencia de feriantes y puestos itinerantes, tanto artesanales como gastronómicos, que llegan desde distintos puntos del país. “En muchos casos trabajan con prácticas informales, escaso conocimiento eléctrico y sin cumplir normas básicas de seguridad”, advierte Nasinvera. Conexiones improvisadas, cables en mal estado y sobrecargas son situaciones frecuentes que, sin control técnico, multiplican el peligro.

La ley existe, el desafío es aplicarla

Córdoba cuenta con una herramienta clave: la Ley Provincial de Seguridad Eléctrica N.º 10.281, que establece criterios claros para proteger a las personas frente a los riesgos derivados del uso de la energía eléctrica. Sin embargo, su aplicación efectiva en eventos masivos sigue siendo una deuda pendiente.

Desde el Colegio de Ingenieros Especialistas de Córdoba (CIEC) insisten en que la solución no es compleja, pero sí requiere decisión política y responsabilidad institucional.

Entre las medidas necesarias se destacan: Ordenanzas municipales que exijan condiciones mínimas de seguridad eléctrica Controles antes y durante los eventos Contratación obligatoria de un ingeniero electricista especialista matriculado, que asuma la responsabilidad técnica de las instalaciones

“La seguridad eléctrica no se ve ni se aplaude”, resume Nasinvera. “Pero cuando está bien hecha, permite que la fiesta termine como debe terminar: con miles de personas volviendo a sus casas sanas y salvas”.