Adaarc. El dolor crónico es una enfermedad silenciosa que crece y que ya es considerada un problema de salud pública

Afecta a millones de personas, impacta en la calidad de vida y muchas veces no recibe el tratamiento adecuado. Anestesiólogos advierten que no debe naturalizarse y que su abordaje temprano es clave para evitar complicaciones a largo plazo.

18 de mayo de 2026 a las 08:31 a. m.
El dolor crónico es una enfermedad silenciosa que crece y que ya es considerada un problema de salud pública
El dolor crónico afecta la calidad de vida, el descanso y la salud emocional de millones de personas.

El dolor crónico dejó de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad en sí misma. Se trata de una condición que afecta a una proporción significativa de la población y que, pese a su alta prevalencia, continúa subdiagnosticada y, en muchos casos, mal tratada.

En Argentina, se estima que entre el 25% y el 30% de los adultos convive con algún tipo de dolor persistente, mientras que a nivel global una de cada cinco personas lo padece. Sin embargo, especialistas coinciden en que el problema va más allá de las cifras: la patología sigue siendo invisibilizada.

“El dolor crónico no es normal ni debe naturalizarse; es una enfermedad que requiere diagnóstico y tratamiento adecuado”, explica Martín Pérez Soria, médico secretario de Publicaciones de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Córdoba (Adaarc).

Una enfermedad que impacta en toda la vida

Se considera dolor crónico a aquel que persiste más de tres meses. Pero su impacto no es sólo físico. Quienes lo padecen suelen ver afectado su descanso, su movilidad, su estado emocional y su vida social.

La evidencia muestra que está estrechamente vinculado con ansiedad, depresión y pérdida de calidad de vida, además de afectar el desempeño laboral y los vínculos personales.

El rol de los anestesiólogos en el tratamiento del dolor

En este escenario, los anestesiólogos cumplen un rol central. Su formación específica en farmacología, técnicas intervencionistas y manejo integral del paciente los posiciona como especialistas en dolor.

La formación de los anestesiólogos en farmacología, técnicas intervencionistas y manejo integral del paciente los posiciona como especialistas en dolor.
La formación de los anestesiólogos en farmacología, técnicas intervencionistas y manejo integral del paciente los posiciona como especialistas en dolor. (Adaarc)

Además, el enfoque actual apunta a estrategias más completas, como la analgesia multimodal, que combina distintos tratamientos para mejorar resultados y reducir efectos adversos.

“La medicina del dolor hoy es integral, porque no se trata sólo de medicar sino también de planificar y de acompañar al paciente”, señalan desde Adaarc.

El manejo del dolor también es un indicador de calidad en la atención médica. Organismos internacionales destacan que controlarlo de forma adecuada mejora la recuperación, reduce complicaciones y optimiza los resultados clínicos.

En ese sentido, garantizar estrategias seguras y eficaces no es sólo una cuestión médica, sino también ética. “Los pacientes tienen derecho a ser tratados sin dolor o con el menor posible, porque es parte de una atención de calidad”, remarcan desde la entidad.

Un problema de salud pública que sigue invisibilizado

A pesar de su magnitud, el dolor crónico sigue siendo subestimado. Muchas personas lo consideran parte del envejecimiento o de enfermedades previas, mientras que otras no consultan por desconocimiento o falta de acceso a especialistas.

Incluso a nivel internacional, se lo reconoce como un problema sanitario relevante. La accesibilidad al tratamiento del dolor está considerada un derecho humano básico dentro de la salud.

“Estamos frente a un problema de salud pública que requiere mayor visibilidad y políticas concretas”, advierten desde Adaarc.

El postoperatorio: una de las principales puertas de entrada

Uno de los datos más relevantes, y menos conocidos, es el vínculo entre el dolor agudo y su evolución hacia formas crónicas.

El enfoque actual apunta a estrategias más completas, como la analgesia multimodal, que combina distintos tratamientos para mejorar resultados y reducir efectos adversos.
El enfoque actual apunta a estrategias más completas, como la analgesia multimodal, que combina distintos tratamientos para mejorar resultados y reducir efectos adversos. (Adaarc)

A nivel global, el 50% de los pacientes operados presenta dolor postoperatorio moderado a severo, y hasta un 20% puede evolucionar a crónico. En un porcentaje menor, puede volverse severo e incapacitante.

“El dolor postoperatorio no controlado puede desencadenar mecanismos que perpetúan el dolor, por lo que tratarlo bien desde el inicio es fundamental”, explican los especialistas.

El dolor crónico puede ser neuropático, vinculado a lesiones nerviosas; somático, relacionado con estructuras musculares o articulares; o visceral, asociado a órganos internos. También puede variar en intensidad, frecuencia y forma de aparición.

“El diagnóstico correcto es clave, porque no todos los dolores se tratan de la misma manera”, remarcan desde Adaarc.

No resignarse a vivir con dolor

Durante años, el dolor fue considerado algo inevitable. Hoy, el enfoque cambió: existen herramientas, tratamientos y profesionales capacitados para abordarlo. El desafío actual es romper con la idea de que “hay que acostumbrarse”.

“El dolor se puede tratar y consultar a tiempo puede evitar que se vuelva crónico y mejorar significativamente la calidad de vida”, concluye Pérez Soria .

Para más información y recursos sobre cómo tratar el dolor crónico, se puede consultar el sitio web oficial o a través de sus redes sociales @adaarcoficial.