Arquitectos. Construir con información: el valor del etiquetado energético en viviendas
Un aporte para identificar oportunidades de mejora, reducir consumos y tomar decisiones más informadas tanto en proyectos nuevos como en viviendas existentes.
La eficiencia energética dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en una necesidad concreta frente al crecimiento del consumo, el impacto ambiental de las ciudades y la necesidad de construir viviendas más confortables y accesibles de mantener.
Actualmente, se desarrolla en la provincia la segunda edición del Curso de Etiquetadores de Vivienda (CEV), organizado por la Secretaría de Planificación Energética de Córdoba en conjunto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba (CAPC), en el marco del Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas.
La capacitación reúne a 57 profesionales locales vinculados al ámbito de la construcción y la energía. La propuesta busca continuar fortaleciendo el rol de los arquitectos frente a los nuevos desafíos del rubro, brindando formación específica y herramientas concretas para aplicar criterios de eficiencia energética en viviendas.
De esta forma, a través de sus institutos y espacios técnicos, el CAPC viene impulsando la incorporación de herramientas vinculadas a la sostenibilidad y la eficiencia energética.
Cómo funciona
El etiquetado de viviendas funciona de manera similar al sistema que hoy utilizan electrodomésticos como heladeras o aires acondicionados: permite conocer cuánta energía necesita una casa para alcanzar condiciones adecuadas de confort.
A partir de esa evaluación, es posible identificar oportunidades de mejora, reducir consumos y tomar decisiones más informadas tanto en proyectos nuevos como en edificaciones existentes.
Nuevas formas de construir
Sin embargo, detrás de una etiqueta hay mucho más que un cálculo: hay una nueva forma de entender la construcción y el vínculo entre arquitectura, energía y calidad de vida.

“El etiquetado nos permite transformar percepciones en información concreta, porque muchas veces dos viviendas pueden verse similares pero tener comportamientos energéticos completamente distintos”, explicó Pía Mazzocco, una de las coordinadoras técnicas del curso.
La también miembro del área de Eficiencia Energética de la Secretaría de Planificación Energética de Córdoba y del Instituto de Arquitectura Sustentable (IAS) del CAPC, agregó: “El objetivo es que los profesionales puedan ofrecer alternativas basadas en datos y comprender el impacto real que tienen las decisiones constructivas sobre el consumo energético”.
Una panorama más informado
En ese sentido, uno de los aportes más importantes del sistema de etiquetado es la posibilidad de comenzar a construir información técnica sobre cómo se está edificando en la provincia. A medida que más viviendas sean evaluadas, será posible detectar patrones constructivos, materiales más utilizados y niveles de desempeño energético según distintas tipologías o zonas climáticas.
Esto no sólo resulta valioso para los profesionales, que podrán comparar soluciones y tomar decisiones con mayor respaldo técnico, sino también para el desarrollo de políticas públicas más eficientes.
Contar con información sistematizada sobre el comportamiento energético de las viviendas permite orientar incentivos, definir estrategias de mejora e incluso facilitar líneas de financiamiento o créditos dirigidos a las medidas de mayor impacto.
En Argentina, el sector residencial representa una parte importante del consumo total de energía. La mayoría de las viviendas existentes presentan problemas de aislación térmica, ganancias solares no controladas o sistemas ineficientes, situaciones que derivan en consumos elevados tanto en invierno como en verano.
Frente a este escenario, contar con profesionales capacitados para evaluar técnicamente el comportamiento energético de una casa se vuelve estratégico.
Instancias de formación
La formación también busca acercar herramientas concretas y aplicables. Durante el cursado, los participantes trabajan sobre casos reales, incorporan criterios bioclimáticos y aprenden a interpretar variables vinculadas a envolventes térmicas, orientación, ventilación, sistemas constructivos y consumo energético.
Además del componente técnico, la propuesta apunta a generar conciencia sobre el rol que tienen los profesionales de la construcción en la transición energética. Diseñar edificios más eficientes implica no sólo reducir consumos, sino también mejorar la calidad de vida de las personas y construir ciudades más resilientes frente al cambio climático.
La eficiencia energética no empieza en la tecnología, sino en la forma en que pensamos y diseñamos los espacios que habitamos. Ese es, quizás, el cambio más importante que impulsa esta formación.

