Parkinson. Sanatorio Allende celebra 30 años de evolución en su tratamiento

Sanatorio Allende cumple 30 años acompañando la evolución del tratamiento de la enfermedad de Parkinson, desde las primeras cirugías hasta tecnologías como la estimulación cerebral profunda, mejorando calidad de vida y autonomía.

14 de abril de 2026 a las 12:40 p. m.
Sanatorio Allende celebra 30 años de evolución en su tratamiento
El doctor Enrique Herrera junto al doctor Federico Garavaglia, miembros del Servicio de Neurocirugía del Sanatorio Allende y especialistas en Neurocirugía Funcional.

La Enfermedad de Parkinson (EP) y otros trastornos del movimiento forman parte de una de las áreas de mayor evolución dentro de la neurociencia. En ese camino, Sanatorio Allende cumple 30 años acompañando avances en su tratamiento, tanto desde el punto de vista médico como quirúrgico, desde las primeras cirugías “de lesión” hasta terapias actuales como la estimulación cerebral profunda.

En el marco del Día Mundial de Parkinson, la institución cordobesa estará ofreciendo dos jornadas gratuitas los días 16 y 17 de abril. Las inscripciones ya se encuentran abiertas.

La primera, una jornada abierta para pacientes, familiares e interesados en conocer el tratamiento dentro del Sanatorio. Mientras que la segunda implica inscripción y está dedicada a profesionales de la salud en general, kinesiólogos, fisiatras y cuidadores.

¿Cómo evolucionó el tratamiento del Parkinson?

Desde las primeras cirugías por lesión realizadas en la década del 90 hasta terapias actuales como la estimulación cerebral profunda (DBS: Deep Brain Stimulation), el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson ha cambiado de manera significativa. Los avances en neurología, neurocirugía, diagnóstico y rehabilitación permiten hoy abordajes más precisos, personalizados y orientados a mejorar no solo los síntomas, sino también la autonomía y calidad de vida de cada paciente.

El doctor Enrique Herrera tratando un paciente en el Sanatorio Allende durante 1995 y el doctor aplicando la estimulación cerebral profunda en la actualidad.
El doctor Enrique Herrera tratando un paciente en el Sanatorio Allende durante 1995 y el doctor aplicando la estimulación cerebral profunda en la actualidad. (Sanatorio Allende)

“Nosotros tuvimos la posibilidad de realizar nuestra primera cirugía de Parkinson el 27 de agosto de 1995” comenta el doctor Enrique Herrera, jefe del Servicio de Neurocirugía. Y añade: “En ese momento, la cirugía se denominaba “por lesión", y era el procedimiento estándar en Argentina y el resto del mundo”.

La cirugía por lesión fue uno de los primeros tratamientos neuroquirúrgicos utilizados para aliviar síntomas motores del Parkinson cuando la medicación no lograba un control adecuado. Consiste en generar, de manera muy precisa, una pequeña lesión en áreas específicas del cerebro involucradas en el control del movimiento, con el objetivo de interrumpir circuitos neuronales que producen temblor, rigidez o movimientos involuntarios.

“Pese a ser una lesión irreversible y de un solo lado del cerebro, en esa época la cirugía por lesión brindaba muy buenos resultados en el control de los movimientos anormales del paciente, la mayoría generados como complicación al tratamiento de levodopa como las disquinesias” explica el doctor Herrera, pionero en este tipo de cirugías en el interior del país en la década del ‘90. Y concluye: “Con esos procedimientos los pacientes lograban tener una franca mejoría de su calidad de vida”.

Del abordaje pionero a la neuromodulación

Con el avance de la neurología y la neurocirugía, el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson evolucionó hacia opciones más precisas y personalizables. La estimulación cerebral profunda (DBS) marcó un cambio significativo al permitir modular la actividad de áreas específicas del cerebro mediante impulsos eléctricos, sin generar lesiones permanentes.

“La cirugía de estimulación cerebral profunda es una técnica quirúrgica segura y de alta eficiencia, donde elegimos el lugar del cerebro donde colocaremos unos pequeños electrodos para el control de los síntomas de los pacientes” explica el doctor Federico Garavaglia, neurocirujano funcional quien conforma también el equipo de la Unidad de Movimientos Anormales del Sanatorio Allende. Y añade: “Es importante destacar que la cirugía no cura la enfermedad, sino que controla tanto la sintomatología de la enfermedad como de los efectos adversos de la medicación”.

La neuromodulación consiste en regular la actividad de áreas específicas del cerebro mediante impulsos eléctricos controlados, con el objetivo de mejorar los síntomas motores. A partir de este avance tecnológico, este tratamiento de la enfermedad de Parkinson ofrece múltiples beneficios:

  • Permite modular la actividad cerebral sin generar lesiones irreversibles.
  • El tratamiento puede ajustarse según la evolución clínica del paciente.
  • Ayuda a controlar síntomas como temblor, rigidez y lentitud de movimientos.
  • Puede disminuir fluctuaciones motoras y movimientos involuntarios asociados a la medicación.
  • Favorece mayor autonomía en las actividades cotidianas.
  • Busca mejorar la calidad de vida y funcionalidad a largo plazo.

“La indicación quirúrgica de este tipo de intervenciones es selectiva según cada caso” comenta el doctor Garavaglia. Y concluye: “Contar con electrodos direccionales para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson es un avance de vanguardia que nos ayuda a evitar estimular otras zonas del cerebro y como consecuencia no generamos efectos adversos no deseados”

La evolución en el tratamiento del Parkinson no depende solo del avance tecnológico, sino también de la evaluación individual de cada paciente. Por eso, el abordaje de la enfermedad requiere un trabajo interdisciplinario que integra neurología clínica, neurocirugía, rehabilitación, psicología, psiquiatría y seguimiento continuo para definir cuál es la mejor estrategia terapéutica en cada etapa.

A 30 años de aquellas primeras cirugías, la Unidad de Movimientos Anormales del Sanatorio Allende continúa combinando experiencia, innovación y trabajo en equipo para acompañar a las personas con enfermedad de Parkinson. Porque detrás de cada avance médico, el objetivo sigue siendo el mismo: mejorar la autonomía, preservar la calidad de vida y sumar bienestar en la vida cotidiana.