Córdoba en vinilo. Una colección que suena fuerte
El presidente de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio, acompañó la presentación de música cordobesa en discos que el especialista Diego Quiroga presentó en el Paseo del Buen Pastor.
El presidente de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio, acompañó la presentación de música cordobesa en discos que el especialista Diego Quiroga presentó en el Paseo del Buen Pastor.
El Paseo del Buen Pastor se llenó de música y recuerdos con la singular presentación de discos de vinilo de autores e intérpretes cordobeses de todos los tiempos, alquimia que estuvo a cargo del periodista, investigador y coleccionista Diego Quiroga y que disfrutó de acompañar el presidente de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio.

La relación de Diego Quiroga con la música comenzó cuando era un adolescente. Mientras escuchaba las radios FM de Córdoba, imaginaba un futuro produciendo programas musicales. Esa vocación lo llevó a estudiar periodismo y locución y a desarrollar su trayectoria en radio, televisión y medios gráficos. A lo largo de ese recorrido, la investigación, la conservación y la difusión de la música cordobesa se convirtieron en los ejes centrales de su trabajo. Una tarea sostenida durante décadas que contribuye a preservar registros, historias y producciones fundamentales para la memoria cultural de la provincia.
Para celebrar los 453 años de la fundación de Córdoba, Quiroga estuvo a cargo de la musicalización en vivo con una maratón de 10 horas corridas de música cordobesa en vinilo. En ese marco, Marcelo Rodio, presidente de la Agencia Córdoba Cultura, aprovechó para conocer la colección y destacó: “El trabajo que Diego Quiroga desarrolla desde hace tantos años constituye un valioso aporte al acervo cultural de Córdoba. Su compromiso con la investigación, la preservación y la difusión de nuestra música permite mantener viva una parte fundamental de la memoria de la provincia y acercarla a nuevas generaciones”.
Córdoba musical
En 1988, Quiroga comenzó a trabajar en la disquería El Perro, una experiencia que amplió sus conocimientos y le permitió acceder a una gran diversidad de producciones musicales. Sus primeros intereses estuvieron vinculados con el pop y el rock argentino, pero su trabajo periodístico y la cobertura de encuentros como La Falda Rock y Chateau Rock despertaron una inquietud cada vez mayor por conocer la historia musical de Córdoba.
Un año antes, en 1987, había comenzado a comprar sus propios vinilos. A partir de allí construyó una colección que continuó creciendo incluso con la llegada del disco compacto y los nuevos formatos digitales. Su archivo, sin embargo, excede ampliamente a los discos. A lo largo de los años conservó libros, revistas, publicaciones, recortes periodísticos y gran parte de las entrevistas realizadas durante su trayectoria profesional. “Siempre tuve conciencia de que el archivo era algo muy importante para la formación periodística”, señala.
Resguardar la historia
Con el paso del tiempo, la música de Córdoba se convirtió en el principal eje de su trabajo de investigación y colección. Su búsqueda abarca géneros y expresiones muy diversas: folclore, cuarteto, rock, pop, tango, jazz, música coral, clásica, contemporánea y experimental, entre otras.
Para Quiroga, cada disco puede ser también un documento. Por eso, el valor de una pieza no depende únicamente de su calidad sonora: las fotografías, los textos de contratapa, los prólogos y la información que acompaña a una edición forman parte de un patrimonio que merece ser conservado. Esta mirada adquiere especial importancia frente a materiales que todavía no fueron digitalizados o que no se encuentran disponibles en las plataformas actuales. Preservar esos registros significa también resguardar una parte de la historia cultural de Córdoba.

Entre las obras que destaca se encuentra La sal de Mandinga, del grupo Tamboor, además de registros vinculados con las históricas jornadas de música experimental realizadas en Córdoba durante la década de 1960 y otras producciones significativas de distintos géneros.
La tarea de preservar se complementa con la de comunicar. En ese sentido, Quiroga entiende al periodismo musical como un espacio de encuentro entre quienes crean y quienes escuchan. “Somos el puente entre los creadores y la audiencia, entre la escena musical cordobesa actual, su historia y la gente que escucha”, afirma._
Cultura compartida
El 6 de julio, en el marco de los festejos por los 453 años de la fundación de Córdoba, esa vocación por preservar y difundir la música encontró un espacio de encuentro con la comunidad. Durante diez horas, el Paseo del Buen Pastor recibió una selección de música cordobesa en vinilo a cargo de Diego Quiroga junto a invitados. La propuesta recorrió diferentes épocas y estilos, desde el folclore, el tango y el cuarteto hasta el rock, el pop, el hip hop, la electrónica y la música experimental. La actividad también convocó al público a participar con sus propios discos, transformando la celebración en una experiencia colectiva de escucha y reconocimiento del patrimonio musical de Córdoba.
“Para mí fue como un regalo a Córdoba, celebrando su legado musical y poniendo todo tipo de música”, resume Quiroga. La jornada puso en valor la amplitud de una producción musical construida a lo largo de generaciones y, al mismo tiempo, destacó la importancia de generar espacios públicos donde ese patrimonio pueda circular, ser conocido y encontrar nuevas audiencias. Para Quiroga, las instituciones culturales cumplen un papel fundamental al abrir espacios para la música local, tanto para recuperar su historia como para acompañar las expresiones que forman parte del presente.
Así, el archivo deja de ser solamente una colección privada para convertirse en una herramienta de difusión y encuentro. Cada disco que vuelve a sonar permite recuperar una historia, reconocer a sus protagonistas y reafirmar la riqueza de una identidad musical que continúa construyéndose.