El cinto le cumplió el deseo
Entrevista a Hernán Ferreyra, titular de trarüwe, cueros e indumentariaInquieto y ocurrente, mientras comercializaba ropa para niños sintió la necesidad de construir un producto propio. Luego, asociado, llegó al objetivo con una marca en pleno desarrollo.
Cuesta que se le desdibuje la sonrisa. Tal vez trasunte el optimismo que lo llevó a intentar armar su propio producto para meterlo en la valija de la ropa infantil que comercializaba hace más de una década. Con ese espíritu, Hernán Ferreyra creó Trarüwe, una marca que se identifica con el mundo del cuero, los cintos, las billeteras y las carteras, pero que ya ofrece una línea de indumentaria con diseño propio. El camino de un emprendedor que confía en la potencialidad de las ideas y el trabajo. "Comencé en el garaje de casa. Era viajante de indumentaria de niños, siempre fui muy inquieto entonces pensaba que algo más tenía que hacer. Me puse a fabricar cintos de chicos. No tenía idea qué era el cuero ni como se ponía una hebilla". –Esas son las mejores experiencias. –Me acuerdo que fui a una curtiembre de San Vicente a preguntar cómo hacer las cosas. Ellos me dijeron, tenés que cortar las lonjas, me prestaban las máquinas para cortar las tiras, así empecé, con la ayuda de mi mujer. –Metiste los cintos en el catálogo de las cosas que vendías. –Claro, se los ofrecí a mis clientes. Siempre digo: el viajante está constituido en un 50 por ciento por la ropa que lleva para vender y el otro 50 por la personalidad para la venta, del trato que uno tenga con el cliente. A mí ya me compraban hasta por compromiso (ríe). ¡Los tapé de cintos a todos! –Todavía los tienen, ¿decís? –Seguro, el paso siguiente fue incorporar cintos en talles para personas más grandes. Luego, había una marca cordobesa de ropa y les ofrecí hacerles cintos. Me compraron. Supongamos que yo hacía mil cintos por mes y esta gente me compró de golpe tres mil unidades. Así que ya éramos mi mujer, mi suegro, mi suegra, mi hermano, mi viejo. Todos a laburar, era trasnoche, no parábamos. A veces dos o tres noches sin dormir. –¡El rey del cinto! –Cuando empecé a verle la pata a la sota, me animé y abrí una góndola en el Patio Olmos. Compraba billeteras y le metía algunos accesorios más. Así que el puesto de venta estaba armado con cintos, billeteras y un par de cositas adicionales. Eso fue 15 años atrás. A partir de ese momento ya me metí más de lleno en el mundo del cuero, a viajar a Buenos Aires para ver y comprar cosas, algunas máquinas y me dediqué también a producir cintos para firmas de Córdoba. –¿En qué momento armó la marca Trarüwe? –Esa fue otra cosa interesante para mí. Al principio la marca era Nirvana, todo el mundo creía que era una especie de homenaje al grupo de rock. Nada que ver. El nirvana es el estado máximo de plenitud del budismo, de ahí la saqué. Pero prevalecía la idea de lo rockero, lo cual no pegaba con nuestros productos. –Vino el cambiazo entonces. –La venta venía muy bien, pero la idea de cambiar la marca estaba. Entonces lo conocí a Santiago Salcedo, un asesor de franquicias, quien me ayudó mucho porque hicimos un cambio fuerte de imagen y de marca. De ahí surgió Trarüwe, que significa cinto o faja en idioma mapuche. –En cierto modo, una palabra complicadita para transformarse en una marca. –Pero fíjate que eso a veces nos ayuda. Al ser una palabra difícil, la gente se esfuerza por recordarla. En realidad se buscaba una identidad nacional, dicen que con las "trarüwe", una cintas largas fabricadas por los mapuches, envolvían todos los anhelos y deseos de su pueblo para el nuevo año. –Ahora, pegarse a una cosa tradicional no lo condicionó en el desarrollo de la línea de productos. –Al comienzo teníamos una línea más talabartera, más acriollada, nos fuimos adaptando a las tendencias de la moda y tratamos de buscar un equilibrio entre lo criollo y lo moderno, eso nos diferencia de la competencia, la gente lo ve como distinto. –Observo cosas en color cuero y otros artículos en color flúo. ¿Eso…? –Hay diseño… diseño propio. No es alta moda, pero tampoco hay una tendencia campestre ni talabartería a secas. Nos ocupamos del desarrollo del producto. Todo tiene moda. Pero fijate que uno de los caballitos de batalla en las ventas es un cinto clásico que lo hacemos desde que empezamos. –¿Qué factores determinaron el crecimiento? –Uno fue la incorporación de mi socio, Carlos Yanes. Yo había empezado a meter ropa a la línea, cuando lo cruzo por la calle, él era viajante con 20 años de experiencia. Nos ponemos a conversar y le dije que viniera para desarrollar la indumentaria. Vendió su casa para meter el dinero en la empresa, una locura. –¿Lo que más les costó fue conseguir el capital de trabajo? –Esto fue a pulmón… y sigue siendo a pulmón. No es que ganemos plata, creo que nos gusta demasiado el rubro. Pero la baja rentabilidad es algo que le está ocurriendo a todo el mundo. No hay capital de trabajo, la presión fiscal es infernal y todo es empujar. Vamos llevándola. –¿Y recuperó la casa tu socio? –Está en eso (ríe), lo realmente importante es que esto nos gusta mucho y pensamos que vamos a crecer más. Se ha sumado gente joven al proyecto. Hay mucho cariño, empeño, esfuerzo. –Ahora, incorporar ropa a una línea de productos no es sencillo, según me contaron en otras empresas del rubro. –Nos cuesta mucho. Tenemos nueve locales, cinco son franquiciados, y más de 200 clientes mayoristas. Todos ellos reciben indumentaria. Comenzamos con ropa de hombre seis años atrás, y para damas este será el segundo Día de la Madre. Perdimos plata y tiempo, creo que ahora estamos optimizando el negocio. Pasan muchas manos hasta que obtenemos el producto final. –La larga cadena que va de la idea a la estantería. –Tal vez lo más difícil es el paso inicial, pensar la indumentaria, diseñarla y mandarla a hacer. La primera temporada que armamos, por ejemplo, fue un desastre. Viajamos a Europa, estuvimos viendo tendencias, pero se nos fue la mano con el bordado. Nos llevó dos años darnos cuenta que nuestro cliente es clásico. –Cómo te diferenciás de las principales marcas, incluso las hechas en Córdoba. –La calidad de las telas y el diseño son fundamentales. Aggiornar la imagen de la marca con el producto final, es la clave. No es mucha cantidad ni son grandes las series, pero estamos con ropa propia. –¿La ubicación de los locales juega este partido? –Casi todos están en shoppings center o ubicaciones céntricas, tanto en Córdoba como en ciudades del interior. Con mi socio seguimos trabajando como viajantes, pero de nuestra empresa. A veces visitamos clientes que ni saben que somos los dueños (ríe). –¿Cómo se manejan con la inflación en los precios? –Arrancamos la temporada con un precio y terminamos con el mismo. En este rubro uno no puede cambiar y eso es un riesgo porque al final de la temporada uno se puede encontrar con que laburó gratis. Es un problema que nos obliga a optimizar muy bien los stocks tanto de insumos como de mercadería terminada. No puedo tener tela guardada por las dudas. –Para el Día de la Madre, ¿hay algo por 100 pesos? –Uuu... me tirás a matar, eh. Billeteras, cintos, accesorios chicos... –¿Por 200 pesos…? –Un pantalón, una remera y otras cosas en cuero. –¿300…? –Camisas, suéteres… –¿Un bolso cuánto cuesta? –Hay bandoleras de 300 pesos hasta bolsos de 1.500. El mercado del cuero está pasando por un momento muy raro. –¡Pero si el precio de la vaca en pie no ha subido en los últimos dos años! –La exportación marca el ritmo de las curtiembres. Igual no termino de entenderlo bien.– ¿Qué necesitarías para crecer más? –Maquinaria, necesitamos más máquinas, pero valen 30 mil o 50 mil dólares. Una empresa que no se tecnifica no tiene futuro a largo plazo. Si alguien nos pidiera 10 mil cintos en pocos días, no podríamos cumplir. –¿La competencia por Internet los afecta en algo o no lo sienten? –No, es más, creo que la temporada próxima ya estaremos ahí con un sistema muy moderno. Hay que tener cuidado para no competir con los mismos productos contra la venta mayorista.
Comercial nato
Nombre. Hernán Ferreyra.Edad. 45.Casado con. Norma.Hijo. Octavio.Socio. Carlos Yanes.Empleados. 30. Producción. 40 mil prendas de indumentaria y 50 mil artículos de cuero por año.Le apasiona. La comercialización, todavía visita a sus clientes mayoristas.Locales. Cinco franquicias y cuatro locales de la marca. Teléfono. (0351) 474-3892.Mail. [email protected]Web. www.traruwe.com.ar
