Un milagro para el fútbol
La masiva procesión de dirigentes de la AFA a visitar al Papa no sólo es un dispendio, también es un símbolo de la irresponsabilidad ante los problemas que afectan al fútbol argentino.
Pudo ser la noticia del año, pero los sordos ruidos del minúsculo e intrascendente acontecer político cotidiano lo redujeron a un simple acto suelto que ignora la magnitud del hecho: la súbita conversión en masa de unos 50 dirigentes del fútbol argentino, quienes peregrinaron a esa Tierra Santa que es la Roma de estos días para besar el anillo papal. Don Julio Grondona, capo sin discusión del vapuleado fútbol argentino, lo definió cortito y al pie, al pedirle al papa Francisco "por un fútbol en paz". Asumió así que todo lo que ocurra en los estadios argentinos quedará en las manos de Dios. Tocará a los impacientes de siempre, esos ciudadanos que abogan por dirigentes responsables y una Justicia eficaz, ir a quejarse a las iglesias, sobrecargando de trabajo a párrocos ya agobiados por el escaso nivel de las limosnas.No deja de ser un pequeño paso para el fútbol, pero un salto adelante para los argentinos: al fin, los integrantes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dejarán de inflamarse las meninges pergeñando excusas para la violencia de cada día, los homicidios en riña, los turbios negocios de los dirigentes, la triangulación en los pases de los jugadores, la evasión impositiva, los negocios de los barrabravas y la connivencia de estos con punteros, funcionarios y candidatos de toda laya. Desde ahora, todo será artículo de fe y, si nada cambia, será porque Dios no nos escucha.Dirán los agoreros de siempre que los clubes y la AFA la están pateando a la tribuna, pero es bien sabido que las cuestiones de la fe no pueden ser discutidas con ateos, agnósticos, apóstatas, herejes y abjurados. Mal pueden ellos valorar un rapto masivo de espiritualidad como el que estamos viviendo, sin parangón desde los tiempos de la conversión de Constantino, primer emperador cristiano.¿Acaso importa, por caso, que los fondos para costear pasajes de avión y hoteles de 500 dólares la noche hayan salido del Fútbol para Todos, programa millonario que tiene el sano objetivo de hacer felices a los desdichados dirigentes de la AFA?Quien puede lo más, puede lo menos: si los contribuyentes aportan lo suyo para que los partidos se jueguen sólo para socios y a tribuna vacía, y la televisión pública los emite entre uno y otro aviso oficial, pasajes y viáticos estarán bien invertidos. Las cuestiones monetarias no deberían mezclarse con las religiosas. Y eso de que los cruzados amaban el saqueo es sólo una interpretación de historiadores bolcheviques.Puede presumirse que los barrabravas pasarán por la iglesia los domingos, de camino a la cancha, sus negocios serán santificados y los inevitables muertos, beatificados. Y que Don Julio, inefable, derivará las consultas respectivas al mismísimo Todopoderoso. Sólo nos resta esperar que Dios esté a la altura de la misión que se le ha asignado.

