Por una Internet para todos
Pueblos del norte de la provincia de Córdoba tienen conexiones caras y de mala calidad, una brecha tecnológica que debe ser salvada para evitar desigualdades en el acceso al conocimiento.
El mapa de accesos a Internet en la provincia de Córdoba marca una brecha alarmante, que vislumbra un futuro de asimetrías y postergaciones en el progreso cultural y económico de nuestras comunidades. Según un relevamiento de este diario, el rezago en la cantidad y calidad de conexiones a la Red se advierte en ciudades o pueblos alejados, especialmente en el norte y noroeste provincial. En las comunas más chicas, las cooperativas locales deben esforzarse para ofrecer el servicio a pocos clientes y con un precio más caro.Las frías reglas de mercado dictan que el costo de conexión aumenta con la distancia, debido a las mayores inversiones que se necesitan en infraestructura y tendidos de fibra óptica. En aquellos lugares adonde llega, la conexión suele ser deficiente o intermitente.Para asegurar su rentabilidad, las empresas sólo prestan el servicio a los centros urbanos con más densidad poblacional. Las ciudades y zonas de mayor desarrollo económico obtienen mejores conexiones y a precios razonables.Sólo la tecnología por telefonía celular, vía módem, permite conexiones en áreas rurales aunque resultan más caras y débiles. De las 40 localidades relevadas, apenas dos ofrecen un acceso libre y gratuito a sus ciudadanos.Si a la segmentación geográfica agregamos otras brechas en el uso de la Web, como la edad y los estratos sociales, a la vuelta de la esquina nos esperan graves problemas de acceso al capital educativo, cultural y de productividad laboral.Pese a los avances registrados en la última década para disminuir la brecha digital, no desaparecen aún las barreras físicas de acceso a la sociedad del conocimiento. Las iniciativas han sido insuficientes hasta ahora para disminuir la distancia entre conectados y desconectados.Argentina se ubica en el puesto 38 del ranking "Web Index 2012" que mide la infraestructura y conectividad de 61 países del planeta, junto con otros indicadores de impacto político, económico y social de la Web. En la región, nuestro país se encuentra en quinto lugar, después de Chile (19), México (22), Brasil (24) y Colombia (26).El gran desafío radica en conseguir que la potencia democratizadora de Internet no se convierta en paradigma de un nuevo elitismo. Están en juego la distribución democrática de la cultura y el desarrollo en todos los ámbitos.La brecha digital vulnera derechos incorporados en nuestra Constitución Nacional y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y somete a pueblos enteros al aislamiento.El sector privado y las instituciones intermedias deben impulsar del desarrollo a través de estas tecnologías. Pero la mayor responsabilidad es del Estado en todos sus niveles, que debe ser el principal impulsor de políticas para asegurar el acceso universal a la Red y salvar a los ciudadanos de una nueva clase de analfabetismo.

