Inequidades que perjudican
Subsidios nacionales. El Gobierno nacional debe plantear con sinceridad la problemática y proponer las soluciones, más allá de los costos políticos que provoque. Córdoba sigue muy discriminada en el reparto de subsidios
La reforma de la Constitución Nacional de 1994 permitió modernizar el texto fundamental que rige la vida de los argentinos, dotar de más representatividad a las minorías y avanzar en normas que exigían los tiempos y los acuerdos internacionales.
De esa reforma subsisten grandes desafíos que, en líneas generales, perjudican al interior. Uno es la falta de una nueva Ley de Coparticipación Federal, que permita a cada distrito recibir una parte proporcional en función de los impuestos que pagan empresas y familias. El futuro texto, que ya registra un atraso de 22 años en su sanción, debiera contemplar las promociones y aportes al desarrollo regional orientados a un crecimiento equilibrado del país.
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La elección directa de autoridades, otro de los avances de aquella reforma, es un sistema de selección de autoridades que tiende a corregir las distorsiones que provoca el funcionamiento de un Colegio Electoral. El ejemplo más categórico en contra de este último esquema es lo que sucedió en Estados Unidos, donde el candidato que perdió la elección por unos tres millones de sufragios, fue elegido en función de los delegados ganados en cada Estado.
Sin embargo, el voto directo creó en la Argentina una notable dependencia de los poderes respecto de la región bonaerense, donde se concentra algo más del 40 por ciento de los electores.
La necesidad de recrear un país federal requiere trabajar con urgencia sobre las asignaturas pendientes de la Constitución de 1994, sin que por ello se distorsione el sentido de los principios del sistema democrático que la inspiraron.
Lo contrario supone admitir que las decisiones del Poder Ejecutivo en materia de subsidios, obras públicas y asistencia social seguirán suponiendo una concentración monumental en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Esa estrategia, que cimentó parte del poder del kirchnerismo, no fue corregida del todo por el actual Gobierno, aunque existen avances en el plan de obras públicas y en la reducción de los subsidios a la energía y al agua potable, que enfrentaron grandes resistencias políticas y de los beneficiarios.
Tras 18 meses de gestión permanecen casi intocables los fondos multimillonarios que benefician al transporte de pasajeros en ómnibus y en trenes, sin que el interior reciba un apoyo similar. Córdoba, al igual que otros 21 distritos, recibió aportes y promesas para corregir la distorsión provocada por los subsidios nacionales, pero el trato sigue siendo inequitativo.
El Gobierno nacional debe plantear con sinceridad la problemática y proponer las soluciones, más allá de los costos políticos que provoque. Será la única forma de realizar un país más federal, más justo en el reparto de sus impuestos y subsidios y más digno para la vida de sus habitantes.

