El empleo no es sólo un dato
El tema del empleo no se agota en un documento, en una marcha ni en un dato estadístico. Exige un debate y soluciones más profundas, que los principales actores de la Argentina parecen eludir.
La reciente celebración de San Cayetano –considerado por los católicos como el patrono del trabajo– volvió a disparar el debate sobre si hay más o menos empleo en la actualidad que durante la gestión anterior. La conmemoración central se realizó en Liniers, en la Ciudad de Buenos Aires, aunque hubo actos con una importante concurrencia de creyentes y activistas políticos en distintos puntos del país.El papa Francisco señaló su preocupación por los "índices altos" de la desocupación. La expresión fue interpretada como una crítica implícita a las políticas neoliberales que el Pontífice adjudica a la administración de Mauricio Macri. El oficio religioso concluyó con una marcha que recorrió desde Liniers hasta Plaza de Mayo. Algunos tramos de la manifestación fueron liderados por jóvenes que lucían encapuchados, con los rostros cubiertos y munidos con palos u otros elementos amenazantes.Esos participantes no pueden refugiarse en el lema "paz, pan y trabajo", como lucían sus banderas. Es incoherente concurrir encapuchado y con palos a una manifestación para pedir por uno de los derechos universales del hombre.Más allá de la utilización política del acto que hicieron ciertos grupos sociales y partidarios ligados al kirchnerismo –que no supo dar una respuesta al trabajo sustentable en su gestión y sólo alentó la superpoblación de agentes en el Estado–, el tema del empleo es una cuestión delicada.En Córdoba, las bajas son significativas en el sector metalmecánico y en la construcción, ante la parálisis de la obra pública, que recién se retomaría en los próximos meses. Pero la cuestión de la existencia de mayor cantidad de puestos de trabajo o la destrucción de ellos no puede limitarse a un debate estadístico.En primer lugar, cabe la inmediata asistencia social del Estado en sus diferentes niveles para atender los problemas de esas familias, que –en caso contrario– caerían en la pobreza y en la marginalidad, con todos los riesgos que ello implica.Las diferentes áreas sociales deberían procurar, además, la recuperación de quienes quedan fuera del mercado del trabajo. Las capacidades y actitudes laborales sufren profundas mutaciones por el veloz desarrollo de la tecnología.Por último, un análisis sincero debe incluir la evaluación de la legislación que no facilita la incorporación formal del trabajador. La mejor prueba es el dato de que más de uno de cada tres se halla "en negro", como se califica al empleado informal.El tema del empleo no se agota en un documento, en una marcha ni en un dato estadístico. Exige un debate y soluciones más profundas, que los principales actores de la Argentina parecen eludir.

