El dólar y la incertidumbre
El Gobierno nacional debe llevar tranquilidad no sólo a la franja de la economía que se rige por la divisa estadounidense, sino también a los que tienen su futuro atado a esas vicisitudes monetarias.
La descontrolada suba del dólar en el circuito informal agudiza el estado de incertidumbre en los mercados y plantea nuevos interrogantes sobre el futuro de la economía, en un año electoral clave para el oficialismo y en vísperas de la apertura de las negociaciones paritarias con los gremios.
El primer mes de 2013 dejó señales claras respecto de los efectos que causa el descontrolado repunte del llamado dólar blue , frente a la sequía de la divisa en el circuito oficial.
Esta situación se ha visto potenciada por las compras de la moneda extranjera por parte de los turistas que decidieron vacacionar en el exterior y por el movimiento de pequeños y grandes ahorristas que hicieron transacciones en el mercado informal.
El dólar paralelo tocó el viernes los ocho pesos, con lo que registró un alza de 16,8 por ciento en enero, un índice mensual superior a la tasa anual que ofrecen los bancos para una operación de plazo fijo en pesos. Es decir, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo alcanzó en estos días casi el 60 por ciento.
Los turistas se enfrentaron a dos situaciones de desventaja: por un lado, están los que se vieron empujados a recurrir a las cuevas por el cepo cambiario que dispuso el Gobierno; por otro, aquellos que optaron por adquirir dólares en sus destinos vacacionales, como Uruguay, y debieron pagarlos a una relación de uno a nueve.
Algunas desprolijidades que debería atender el Gobierno nacional van en línea con la escapada del dólar blue . Por caso, la entrega de la divi s a extranjera a los argentinos que viajan al extranjero se ve trabada, incluso en operaciones ya concretadas y autorizadas por la propia Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).
En este escenario, el polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno, tuvo salidas desafortunadas que echaron más incertidumbre, como cuando relativizó la estampida del dólar paralelo y vaticinó una mayor devaluación del peso hacia fin de este año.
Entonces, las fluctuaciones que tiene la cotización del dólar están ligadas también a las irresponsables manifestaciones de los funcionarios. El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, tuvo que salir a cruzar al destemplado Moreno, pero no logró con eso frenar una suerte de estampida hacia las cuevas de dólares.
Tampoco resultaron adecuadas las expresiones de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, cuando dijo que el incremento de la cotización del dólar paralelo obedece a un “fenómeno estacional”.
El Gobierno nacional tiene la obligación de llevar mensajes creíbles y tranquilizadores no sólo a la franja de la economía que se rige por la divisa estadounidense, sino también a los ciudadanos que tienen su futuro atado a esas vicisitudes monetarias.

