Derechos humanos en peligro
Son necesarios más esfuerzos para plasmar los derechos humanos consagrados en la Declaración de la ONU. En un mundo en crisis permanente, se requiere una actitud atenta y militante.
Mucho se ha avanzado desde que, el 10 de diciembre de 1948 –bajo los efectos de los horrores cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, en particular por el nazismo– la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptara la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La resolución 217 de la ONU fue el primer paso que luego se fue consolidando a través de diversos pactos, incorporados a las constituciones de la mayoría de los países, donde esa declaración de derechos tiene hoy fuerza de ley. No se limita a caracterizar genocidios como el perpetrado por los nazis durante el mandato de Adolf Hitler, ni los crímenes de lesa humanidad que, con una similitud que aterra, cometió la última dictadura militar argentina (1976-1983).Nuestro país tiene, por una ley de 2002, un día específico para recordar su propia tragedia: el 24 de marzo, declarado Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Desde la restauración de la democracia, pese a algunas marchas y contramarchas, la sociedad dio muestras de su anhelo de justicia. Ese camino se fortaleció en los últimos años con juicios como el que se sustancia en Córdoba, con el ex presidente Jorge Rafael Videla y el ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez sentados en el banquillo de los acusados.Además de la condena a esos crímenes, a la tortura y a toda forma de servidumbre, la ONU enumera derechos como el de propiedad, individual y colectiva; las libertades de pensamiento, conciencia, religión, de opinión y de expresión, así como los derechos que garantizan un nivel de vida adecuado, que tienden a proveer a todas las personas salud, trabajo, vivienda y educación.Hay que reconocer que, aun con sus logros, la Declaración Universal de los Derechos Humanos no ha conseguido impedir crímenes de lesa humanidad como los cometidos en la Argentina en la década de 1970 o en las recientes guerras de Estados Unidos contra Irak y Afganistán. También hay hechos desgarradores en las luchas fratricidas del África subsahariana, así como en el interminable conflicto de Medio Oriente.Las sucesivas crisis económicas que parecen condenar a la humanidad a vivir en una permanente emergencia conspiran contra las conquistas sociales alcanzadas por el Estado de bienestar, subyacente en la declaración de la ONU.En Latinoamérica, nuevos autoritarismos amenazan, a través de discursos confusos, las libertades humanas, en especial las de expresión y publicación de las ideas.Hoy, en el Día Universal de los Derechos Humanos, el mundo sigue en deuda. Son imprescindibles nuevos esfuerzos para hacer realidad los indiscutibles principios de la Declaración. Se requiere, incluso, una actitud atenta y vigilante para evitar nuevos retrocesos, así como una militancia activa para su consagración.

