Cuidado con los aumentos
El pedido de aumento salarial de los gremios y los incrementos anticipados de precios decididos por varias empresas pueden provocar una aceleración de la inflación, en una crisis ya conocida.
Pasaron los fastos del Bicentenario y vuelven los problemas, entre ellos, el de la inflación, que es uno de los que más preocupa a los argentinos desde hace varios meses.
Más allá de la guerra sobre la estadística oficial debido a la diferencia abismal entre las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y las de las consultoras privadas, lo cierto es que el tema hace rato que está instalado entre nosotros. Y la mejor definición al respecto la dio hace ya tiempo Hugo Moyano, secretario general de la CGT y un fiel aliado del gobierno kirchnerista, cuando dijo que en materia de reclamaciones salariales, él se guiaba por las góndolas del supermercado, es decir, por los precios de la canasta alimentaria, que son los que más han aumentado y los que más inciden en el bolsillo y en el bienestar de la gente.
Pocas semanas antes del fin del último verano comenzaron a abrirse las comisiones paritarias y la negociación de nuevas escalas salariales, con un aumento promedio de 20 por ciento. Pero he aquí que el gremio de la alimentación (Stia), después de un largo conflicto, obtuvo una recomposición salarial de 35,2 por ciento hasta abril del año próximo. Es verdad que era un sector que estaba muy rezagado en sus ingresos, pero ese porcentaje se ha convertido en una especie de bandera de todos los sindicatos.
Lo dijo con todas las letras el secretario nacional del Sindicato de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, al señalar que su gremio había pactado originalmente un aumento de 22 por ciento, pero que ahora ha pedido una reapertura de la paritaria para que la suba salarial llegue al 35 por ciento. Estamos, pues, en plena carrera de precios y salarios, como bien lo han advertido las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA), a través de su presidente, Héctor Méndez.
Lo interesante de la posición de las máximas autoridades de la UIA -compartida ayer en un encuentro con dirigentes de la CGT- es que no se limita a la defensa de los intereses corporativos, sino que tiene una mirada más flexible y comprensiva de la problemática nacional. Cuestiona, incluso, a las compañías que suben los precios antes de conceder aumentos salariales, porque eso es inflación pura.
Y alude, además, al riesgo de una nueva dolarización, ya que los incrementos salariales exigidos por los gremios son a valor dólar, y los aumentos anticipados de precios también. Cálculos de consultoras privadas revelaron que en los primeros meses la suba en dólar de los precios fue de 15 por ciento. Es como si el país se estuviera dolarizando, pero no en un marco de relativa estabilidad, sino de creciente inflación.
Es de responsabilidad de todos, pues, poner coto a la carrera inflacionaria, ya que todos los ajustes son dolorosos, pero el inflacionario es el peor de todos porque golpea en los escalones más bajos de la pirámide social.

