Buena estadística y mejor conducta
La Argentina necesita una buena estadística y una mejor conducta de los gobernantes para resolver los graves problemas estructurales que padece, entre ellos la creación de empleo sustentable.
La falta de empleo de calidad es una asignatura pendiente desde hace años. Una de las mayores preocupaciones de los argentinos, según distintas encuestas, no ha tenido visos de solución en más de 10 meses de gestión del actual Gobierno. La administración de Mauricio Macri intentó sincerar los precios de la economía a partir de la devaluación y de la corrección de ciertos valores distorsionados. También se propuso un achicamiento del Estado, en los primeros meses de gestión.El sinceramiento y transparencia de los procesos económicos incluyó al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que durante el kirchnerismo se caracterizó por el ocultamiento y la distorsión de datos.Sin embargo, a partir de los últimos informes publicados, aparecen ciertas incongruencias que deben ser corregidas para que la Argentina pueda gozar de una estadística confiable. El Indec difundió que los puestos de trabajo formales se habían reducido en 118.079 a junio último, en relación con diciembre de 2015. La comparación puede estar sujeta a una errónea interpretación estadística, pues el empleo siempre es mayor en el último trimestre de cada período por cuestiones estacionales.A fines de junio, casi nueve de cada 10 puestos que se habían perdido obedecían a la caída en la construcción, que recién comenzó a recuperar su ritmo en el segundo semestre con el relanzamiento y puesta en marcha de obras públicas.Horas después, el Ministerio de Trabajo de la Nación informó que los empleos registrados ante el Sistema de Seguridad Social se habían incrementado en julio último. Incorporó para tales datos a monotributistas, autónomos y empleados públicos, los cuales, aparentemente, no habían sido registrados en el informe del Indec.El Gobierno debe unificar la información estadística que difunde, ya que esta guía las políticas públicas, a la vez que actúa como un incentivo para decisiones de familias y empresas.Lo más preocupante de estas incongruencias es que el documento ministerial admite un aumento del empleo público en 59 mil posiciones entre julio último e igual mes de 2015. La realidad de un incremento de planteles estatales y un empleo privado en retroceso caracterizó al kirchnerismo. Funcionarios de la actual administración cuestionaron esa práctica cuando militaban en la oposición.La falta de una conducta coherente resulta llamativa, pues supone mantener la práctica clientelar para el ingreso al Estado y la persistencia de un elevado gasto público cuando la presión fiscal ya registra niveles récords. La Argentina necesita una buena estadística y una mejor conducta de los gobernantes para resolver los graves problemas estructurales que padece, entre ellos la creación de empleo sustentable.

