Dormitorios. La generación Alfa apuesta al poder del color

Las tendencias del segmento adolescente que comienza a tomar sus propias decisiones. Tips para acompañar la creación de nuevos mundos con identidad propia.

27 de marzo de 2026 a las 12:30 p. m.
La generación Alfa apuesta al poder del color
Lejos de una simple elección estética, el color aparece como una declaración de identidad.

Sin dudas, la adolescencia es una época de búsqueda, que trata de identificar su voz y espacios de pertenencia. La generación Alfa, protagonista de esta etapa, encuentra en su dormitorio una especie de pliego para proyectar su personalidad, y los colores resultan aliados para darle forma a ese espíritu.

Atenta a esto, Alba (marca de pinturas para hogar y obra del Grupo AkzoNobel) aporta reflexiones sobre las tendencias del comportamiento de este grupo y tips para sumar carácter y diferenciación. La generación Alfa nació y creció en un mundo digital. El investigador Mark McCrindle acuñó el término “Alfa” basándose en el alfabeto griego, ya que esta generación es la primera en ver la luz completamente en el siglo 21, lo que marca un nuevo comienzo. Nativos de las redes sociales, se identifican y entretienen con Youtubers, TikTokers, Influencers y Gamers. Su habitación no es sólo refugio, es espacio de expresión y escenario de su presentación al mundo.

Lejos de una simple elección estética, el color aparece como una declaración de identidad. Cada tonalidad transmite sensaciones, define atmósferas y moldea la experiencia.

“Elegir un color es elegir cómo queremos sentirnos. Los tonos neutros y naturales promueven la calma y el equilibrio; las paletas suaves invitan a la serenidad y al descanso profundo, mientras que los acentos vibrantes aportan energía, dinamismo y carácter. La clave está en entender que cada habitación puede y debe contar su propia historia”, señaló la arquitecta Virginia Domínguez, especialista en color de Alba Pinturas.

“El dormitorio adolescente es, muchas veces, el primer espacio donde se ejerce autonomía estética. El color permite expresar identidad, intereses y emociones”.

Claves para sumar color y construir identidad

Cada tonalidad transmite sensaciones, define atmósferas y moldea la experiencia.
Cada tonalidad transmite sensaciones, define atmósferas y moldea la experiencia. (PRENSA ALBA)

1. Definir una base neutra y sumar acentos de personalidad: una estrategia práctica es trabajar con los tonos neutros (arena “Sensación de Piedra”, gris cálido “Estambul”, “Blanco Quirúrgico”) como base, y sumar una pared protagonista o detalles en colores más intensos: “Azul Puro”, verde “Jaspe Precioso”, terracota “Vasija de Arcilla”, o lavanda “Palacio Persa”.

Esto permite renovar el espacio fácilmente a medida que evolucionan los gustos e intereses.

2. Apostar a paredes con acento: una pared pintada detrás de la cama o del escritorio puede convertirse en el centro visual del cuarto. Los tonos vibrantes transmiten energía y creatividad, mientras que los azules y verdes favorecen la concentración y la calma.

3. Incorporar bloques de color y formas geométricas: las intervenciones gráficas (líneas horizontales, arcos, bloques de color) aportan dinamismo y modernidad sin necesidad de recargar el ambiente. Resulta una solución práctica para dividir visualmente zonas de descanso y estudio dentro del mismo dormitorio.

4. Colores que acompañan rutinas: para los que priorizan el estudio, los tonos suaves como verde “Efecto Bambú” o el “Gris Cobayo” ayudan a crear atmósferas equilibradas. Para los perfiles más creativos o expresivos, los contrastes y combinaciones audaces estimulan la inspiración.

5. Escuchar la voz propia: involucrar al adolescente en la elección del color y las paletas es clave. Más allá de las tendencias, el objetivo es que el dormitorio refleje quién es hoy y quién quiere ser mañana.

El color permite expresar identidad, intereses y emociones.
El color permite expresar identidad, intereses y emociones. (PRENSA ALBA)

En tiempos en los que la autenticidad cobra cada vez más valor, el color se consolida como un aliado estratégico para crear espacios que representen quiénes somos y cómo queremos vivir. Su poder transformador permite convertir un dormitorio en un espacio de construcción personal: refugio, estudio, punto de encuentro y escenario de expresión.