Claves. La arquitectura como experiencia humana sensible: por qué hoy elegimos cómo habitar
Hoy, diseñar es crear espacios que inviten a quedarse, a habitar con conciencia y a elegir desde la experiencia.
La arquitectura y el real estate viven una transformación silenciosa: ya no alcanza con que un edificio sea eficiente en consumo energético o atractivo en diseño. Hoy, los ocupantes buscan espacios que garanticen salud, confort y bienestar integral. En ese contexto, la certificación WELL se consolida como la nueva referencia global para lograrlo. A diferencia de otras normas, pone a las personas en el centro. Evalúa 10 áreas clave: aire, agua, nutrición, luz, movimiento, confort térmico, sonido, materiales, mente y comunidad. Cada decisión de diseño (desde la elección de un sistema de ventilación hasta la calidad acústica de una sala de reuniones) impacta directamente en la experiencia del usuario.
Los beneficios son concretos: estudios recientes muestran que los edificios con certificación WELL logran una mayor satisfacción de ocupantes, reducción del ausentismo y mejoras en el desempeño cognitivo.
“En arquitectura, la certificación WELL abre un nuevo paradigma: diseñar no sólo para la eficiencia del edificio, sino para la salud de quienes lo habitan. Es un salto de calidad que cambia la forma en que concebimos los espacios”, dijo Sohrab Yazdani, director y fundador de Green Group Sustainability, consultora especializada en servicios integrales de sustentabilidad.

“Hoy, la innovación pasa por la experiencia humana. WELL ofrece un lenguaje común que integra diseño, ciencia y negocio, y permite a arquitectos y desarrolladores diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo”, agregó Micaela Smulevich, directora y cofundadora de Green Group Sustainability.
Lo que marca tendencia

En un escenario donde la oferta se multiplica y las diferencias técnicas se vuelven sutiles, la estética aparece como el verdadero punto de inflexión, no como detalle superficial, sino como experiencia. Hoy, el interés en un inmueble se activa cuando el espacio logra generar algo difícil de racionalizar: una sensación de pertenencia inmediata.

La estética (luz, materiales, proporciones, silencio) es la puerta de entrada a ese mundo, en especial para un público joven, que ya no busca sólo metros cuadrados sino una forma de vivir, de bajar el ritmo y de encontrar refugio en lo cotidiano. En ese cruce entre diseño y emoción, la arquitectura se vuelve decisiva.
Desde ATV Arquitectos se entiende la estética como un lenguaje sensible que atraviesa la forma de desarrollar sus proyectos. Nada es casual: los recorridos, las escalas, la relación con el entorno urbano y la manera en que la luz se filtra a lo largo del día construyen una experiencia que se percibe desde el primer paso.
“La elección no es puramente racional. Hay algo inmediato que sucede cuando un espacio conecta con quien lo habita. Cuando eso pasa, la decisión de compra ya está tomada”, explica Federico Azubel, socio fundador de ATV Arquitectos.
Así, la arquitectura deja de ser una obra terminada y pasa a convertirse en un escenario vivo, que acompaña hábitos, estados de ánimo y formas de estar. Ese espíritu se expresa en LIV, una de las líneas centrales del pensamiento arquitectónico de ATV Arquitectos.
A través de proyectos como LIV Guatemala, LIV Thames, LIV Plaza y LIV Costa Rica (ubicados en Ciudad Autónoma de Buenos Aires), el estudio desarrolla una misma idea de habitar desde distintas miradas: la relación entre interior y exterior, la luz natural, la textura de los materiales y el recorrido de los espacios, como elementos que construyen una experiencia cotidiana y sensible, y permiten reconectar con lo esencial y devolver a la arquitectura su capacidad de asombro. En un tiempo donde elegir cómo vivir pesa tanto como elegir dónde, la estética deja de ser un atributo para convertirse en una de las principales variables para el usuario.
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