A los 70, dio una lección a todos y egresó del secundario
En Devoto, Rubén Caravelli recibirá mañana su diploma. A pesar de la edad y de las secuelas de un ACV, apostó a culminar sus estudios y logró el objetivo.
Devoto. Rubén Caravelli saldará mañana una deuda que tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Este abuelo de 70 años, acompañado por su esposa y cinco hijos, recibirá con orgullo el diploma por haber finalizado sus estudios secundarios en el Cenma 172 de Devoto, localidad vecina a San Francisco, en el este cordobés. El logro no sólo se admira por su edad, sino porque se lo impuso tras haber sufrido, hace nueve años, un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó casi inmovilizado."Nunca es tarde para lograr lo que se quiere. A mí me hubiera gustado estudiar cuando era joven, pero antes no había tantas comodidades y tenías que irte a otro lugar para terminar los estudios", apuntó el orgulloso egresado.Caravelli contó que cuando era adolescente comenzó a trabajar de sastre y luego entró como ayudante en una panadería, de la que con el tiempo se hizo dueño en Colonia Marina, pequeño pueblo ubicado a 20 kilómetros de Devoto. Tras muchos años de trabajo, cerró ese negocio y emigró hacia la ciudad de Córdoba, donde instaló una librería y regalería.Pero un accidente cerebrovascular truncó en 2003 su proyecto en la Capital e hizo que se radicara en Devoto, para estar más cerca de una hija y de sus nietos, que allí vivían.Rosita, su mujer, recordó que la enfermedad inmovilizó la parte izquierda de su cuerpo. "Estuvo mucho tiempo en silla de rueda, sin poder caminar. También le afectó el brazo, que a pesar de toda la rehabilitación no pudo recuperar", indicó.Rubén reconoció que fue fundamental en su recuperación la ayuda y sostén de su "brujita", como le dice a su mujer. "Me insistía y no me dejaba descansar para que pudiera salir adelante. Ella, junto a los médicos y otros profesionales, fueron los que me devolvieron las ganas de vivir", afirmó. Volver a empezar. Inscribirse para terminar el secundario fue ya todo un desafío. "Me anoté y dije que iba a probar una semana. Si no me gustaba o me sentía incómodo, dejaba y me iba a dedicar a otra cosa. Pero no sucedió y seguí una semana y otra y otra... Parece mentira que me reciba", contó entre risas. El ACV dejó secuelas. Camina con alguna dificultad y no puede mover su brazo izquierdo. Pero eso no fue impedimento para hacer a pie los cien metros para llegar a la escuela nocturna de adultos cada día. "Me colgaba el portafolio y me iba caminando solito", señaló. Cada noche, su esposa lo acompañaba en el regreso al hogar. Rubén se emocionó al recordar que estuvo años sin poder comer solo y valoró lo significativo que fue volver a escribir. "Fue muy duro volver a agarrar el lápiz y poder completar las carpetas", afirmó. El esfuerzo para estudiar era mayor, ante esas dificultades. Cuenta que le costó aprender matemáticas y que tuvo más inclinación hacia la lengua e historia. "Una de las materias que más me gustó fue sociología. Me gustaría seguir estudiando psicología", agregó, como soñando nuevos saltos. Otro punto a favor que citó fue el compañerismo y buena disponibilidad de los profesores. docentes: "Siempre estuvieron dispuestos a darme una manito para que pueda terminar esta etapa", sostuvo.
Egresa junto con cuatro de sus nietos
Festejo familiar. Rubén termina a los 70 el secundario, en el mismo año en que lo hacen cuatro de sus nietos, dos de ellos mellizos. Uno lo hará en Río Cuarto y otros tres en Devoto.
De traje. En la familia, cuentan que alquilará un traje, especial, para el acto de colación. No será un egresado más.
Consejos con voz autorizada. "Me gustaría que contar mi historia sirva para que muchas personas no se den por vencidas y que puedan salir adelante, más allá de la edad o de las dificultades. Y a los más jóvenes les aconsejo que sigan estudiando y no desperdicien las oportunidades", señaló Rubén, convencido.

