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Deportes

"Chino". Zelarayán, el nene de la foto que cumplió su promesa

Lucas Zelarayán convirtió una imagen de su infancia en una historia de fidelidad absoluta: volvió a Belgrano, fue capitán y campeón, y cerró un círculo que empezó cuando era apenas un niño con un piluso celeste

27 de mayo de 2026, 11:50
Zelarayán, el nene de la foto que cumplió su promesa
Lucas Zelarayán, ayer y hoy. El niño que cumplió el gran sueño.

Hay una foto vieja, de esas que pesan con el tiempo. Allí, Lucas Zelarayán es apenas un nene con un piluso de Belgrano, mirando a cámara. Una imagen simple, sin contexto, pero con el paso del tiempo cargada de sentido.

“Luquitas”, hijo de Carlos y Selva, en barrio Residencial Oeste, es solo un niño que ya tomó la decisión más importante de su vida: ser de Belgrano.

Y ese juramento es casi el mismo que hizo con la pelota con la que jugaba con sus amigos en la plaza frente a su casa. Tarde tras tarde, sin saberlo, construyendo un destino.

Belgrano y el fútbol. El fútbol y Belgrano.

Hoy, a sus 33 años, Lucas Zelarayán le cumplió la promesa a aquel “Luquitas”. Fue campeón con el Belgrano de los dos. Con su Belgrano.

Lucas Zelarayán y su primer foto como símbolo de Belgrano.
Lucas Zelarayán y su primer foto como símbolo de Belgrano. (Archivo.)

Por eso llora al levantar la copa tras vencer a River Plate en una final para el infarto en el estadio Mario Kempes, colmado y vibrante en cada jugada.

Por eso “Luquitas” llora cuando mira a su mujer y a su familia en la tribuna, buscando en las gradas algo de aire en medio de tanta emoción.

Lucas Zelarayán y Uvita Fernández en los festejos de Belgrano campeón.
Lucas Zelarayán y Uvita Fernández en los festejos de Belgrano campeón. (Ramiro Pereyra)

Por eso “Luquitas” llora cuando se abraza con Juan Carlos Olave, con su amigo Emiliano Rigoni y con todo un equipo que dejó la piel en cada pelota de la final.

En el fondo, Lucas Zelarayán se está abrazando con ese pequeño “Luquitas” que siempre llevó adentro. Con el que nunca se olvidó de hablar. Al que nunca abandonó. Al que nunca traicionó.

Zelarayán es un ejemplo de sentido de pertenencia. De elección con el corazón por encima del billete. Una rareza en tiempos donde casi todo se negocia.

Un jugador formado en el barro y en el barrio. Con aroma a Liga Cordobesa. A potrero. Con un talento descomunal, sí, pero también con una lectura del juego que lo hizo distinto desde muy chico.

Surgió como un joven talento de Belgrano y muy rápido quedó claro que estaba destinado a cosas grandes. De esos jugadores que, aun en inferiores, ya parecen entender el juego un paso antes que los demás.

Zelarayán y el Belgrano campeón.
Zelarayán y el Belgrano campeón. (Prensa Belgrano.)

Llegó a Primera con el club de sus amores, pero el negocio del fútbol hizo lo suyo.

Vinieron las transferencias, los contratos, las oportunidades, y entendió que para ayudar a su familia había que salir. Tomar aire. Probarse afuera.

Entonces se fue de Belgrano, de Córdoba y del barrio.

Jugó en México, en Tigres UANL y en Estados Unidos, en Columbus Crew, donde también dejó su huella con goles, jerarquía y personalidad.

Fueron casi diez años lejos de lo que le atraviesa el corazón. También pasó por Arabia Saudita, en Al Fateh SC, sumando otra experiencia en un fútbol distinto, lejano, exigente.

En el medio vistió la camiseta de la selección de Armenia, donde se dio el gusto de enfrentar a figuras como Luka Modrić o Cristiano Ronaldo, algo que habla de la dimensión de su recorrido.

Pero Lucas le había prometido a “Luquitas” volver entero a su Belgrano. Volver en plenitud. Volver cuando todavía tuviera algo más para dar.

Y así fue.

Volvió, se puso la “10”, asumió la cinta de capitán y cambió el pulso del fútbol argentino con su talento, su pausa y su inteligencia para decidir partidos grandes.

Belgrano Campeón de LPF 2026. Venció a River Plate 3 - 2 en el Estadio Kempes.
Foto: Pedro Castillo / La Voz
Belgrano Campeón de LPF 2026. Venció a River Plate 3 - 2 en el Estadio Kempes. Foto: Pedro Castillo / La Voz (Pedro Castillo / La Voz)

Lo vinieron a buscar River Plate y Boca Juniors en distintas oportunidades, pero la respuesta fue siempre la misma: “estoy donde quiero estar, en Belgrano”.

Este título histórico con Belgrano es también un premio a esa fidelidad. A la elección de los valores por encima de lo económico. A sostener una decisión incluso cuando el mercado empuja para el otro lado.

Zelarayán nunca se engañó. Nunca se traicionó. Hizo su camino, vivió el mundo, y volvió cuando tuvo que volver.

Basta mirar la foto de Zelarayán levantando la copa en el Kempes.

Miren bien.

No es solo Lucas… es “Luquitas”. El niño que, sin saberlo, ya estaba escribiendo esta historia.

Belgrano borda su primera estrella.
Belgrano borda su primera estrella. (Prensa Belgrano.)