Muay Thai. De víctima de bullying a pelear por un Mundial: la increíble historia del cordobés que sueña en grande
Ignacio Gutiérrez, en siete años de práctica, se consagró campeón argentino y ahora se prepara para el Mundial de Cartagena. Esta disciplina, con un cuarto de siglo en el país, es originaria de Tailandia e incluye no solo aspectos competitivos, sino también un estilo de vida donde se combinan el respeto, la disciplina y el espíritu de superación.
Ignacio “Nacho” Gutiérrez comenzó hace siete años con la práctica del muay thai, una disciplina de combate con tradición cultural y marcial originada en Tailandia. Hoy es uno de los atletas seleccionados para participar en Cartagena (Colombia) del Campeonato Mundial que organizará la Federación Mundial de Kickboxing.
Para que ello sea posible, el atleta cordobés deberá reunir un grupo de sponsors que le permitan afrontar los gastos que implica participar en esa cita mundial, programada del 19 al 24 de octubre próximo.
El derecho de Gutiérrez a participar en el Mundial llegó de la mano del Campeonato Argentino de la WMO (World Muaythai Organization), conquistado en marzo pasado en Buenos Aires, donde “Nacho” se quedó con el título de la categoría superligero (63,5 kilogramos). En ese mismo certamen, otro cordobés, Santiago Moya, también clasificó para el Mundial en los 81 kilogramos, pero no asistirá porque emigró a Tailandia, donde continuará su especialización en esta disciplina.

En 1999, casi en coincidencia con el año de nacimiento de Gutiérrez (1998), el muay thai se instaló en el país y, gracias a su constante desarrollo, actualmente supera los 16 mil practicantes. La disciplina también es conocida como “el arte de las ocho extremidades”, porque en los combates se combinan golpes de puños, codos, rodillas y piernas.
Tanto para sus practicantes amateurs como profesionales, la disciplina se ha transformado en un fenómeno deportivo y cultural, ya que incluye aspectos recreativos, competitivos y un estilo de vida en el que se destacan el respeto, la disciplina y el espíritu de superación.
Mientras reparte sus horas entre el trabajo y los duros entrenamientos de muay thai, “Nacho” Gutiérrez le cuenta a La Voz cómo fue su primer acercamiento a esta disciplina que, en los últimos años, dejó de ser un deporte de nicho para llenar estadios y multiplicar escuelas en todo el país.
“Además de la competencia profesional, muchas personas se acercan al muay thai por sus beneficios físicos y mentales: mejora la condición física, fortalece la confianza, ayuda a liberar estrés y genera un fuerte sentido de pertenencia dentro de los equipos”, explica.

—¿Cuándo y cómo conociste esta disciplina y por qué te acercaste a ella?
—Tenía unos 19 o 20 años cuando el novio de mi tía y compañero de trabajo me invitó a entrenar. Lo hice durante un año y después, por la pandemia, lo tuve que dejar. Más tarde, a los 23 años, retomé de forma más seria y competitiva. Siempre me gustaron las artes marciales porque, de chico, sufría bullying. Por eso quise practicar alguna. Mi mamá no tenía dinero para pagarme, así que cuando empecé a trabajar, una de las primeras cosas que hice fue retomarlo.
—¿Y cómo fue tu evolución en el muay thai?
—La verdad es que fue muy rápida. Todavía me sorprende y no termino de creer dónde estoy. Hace casi cuatro años no tenía ni una sola pelea y, desde que hice la primera, no paré. Todos los meses tengo algún evento y viajo a distintos lugares para practicar este deporte, que ahora está creciendo y que en Córdoba, hace unos años, no tenía tanta difusión.
—¿Cómo es tu trayectoria?
—Tengo alrededor de doce peleas amateurs y nueve como semiprofesional, con récord positivo. Y como profesional, cinco peleas ganadas y una sola perdida.

—¿Cómo viviste el torneo en el que saliste campeón?
—Fue un evento que disfruté mucho. Fueron muchos meses de preparación y tenía mucha ansiedad, pero antes de subir al ring se me fue todo. Empecé a disfrutar porque era una oportunidad única y confiaba en el trabajo que habíamos hecho con mi profesor y mi escuela. Fueron dos peleas en las que me fue muy bien, pero en la primera terminé bastante golpeado y eso me condicionó para la segunda. Tuvimos que trabajar rápido para aliviar los dolores y poder afrontar la final.
—¿Cómo es el nivel del muay thai en Argentina?
—El muay thai argentino tiene un nivel muy alto, uno de los mejores de Sudamérica, si no el mejor. Se habla poco, pero tenemos muchos representantes en los principales eventos internacionales.
—¿Cómo siguen tus pasos competitivos?
—Todavía no tenemos nada confirmado, pero estamos intentando cerrar una o dos peleas más en Argentina antes de fin de año. También quiero participar en el Mundial de Cartagena, siempre y cuando consiga el apoyo necesario para viajar.

—¿Cómo proyectás tu futuro deportivo dentro de esta disciplina?
—Para fines de octubre viajaré con mi entrenador y mi equipo a Tailandia para entrenar, aprender y competir contra los mejores. También quiero posicionarme no solo como uno de los mejores del país, sino del mundo. Mi objetivo es poder dedicarme al cien por ciento, así que estoy en la búsqueda de sponsors que quieran acompañarme e impulsar mi carrera.

