
¡Escándalo en el Mundial! Lo expulsaron, estaba suspendido… y jugará los octavos tras una decisión de FIFA
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Redacción La Voz
La polémica disciplinaria que envuelve al Mundial sumó este lunes un nuevo y explosivo capítulo. La Uefa cuestionó públicamente a la Fifa por haber habilitado al delantero estadounidense Folarin Balogun para disputar el duelo de octavos de final frente a Bélgica, pese a haber sido expulsado con roja directa en el encuentro anterior.
Al caso se le suma la intempestiva aparición de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, que confirmó que llamó al titular de la Fifa.
El organismo europeo calificó la resolución como una decisión "incomprensible e injustificable" y sostuvo que la Fifa "cruzó una línea roja", al considerar que dejó de aplicar un principio básico del reglamento: toda expulsión por roja directa debe derivar, al menos, en una fecha de suspensión.
El presidente de la Fifa, Gianni Infantino, admitió este lunes la llamada de Donald Trump, sobre la sanción de Folarin Balogun.

"Sí, discuto regularmente asuntos relacionados con el Mundial con el presidente de EE.UU. y sí, recibí una llamada del presidente Donald Trump, del mismo modo que recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas del fútbol y ejecutivos de negocios de todo el mundo sobre muchos asuntos", aseguró Infantino en un comunicado, y agregó que se trata de una decisión "independiente" del Comité Disciplinario de la Fifa.
Trump se atribuyó el mérito el lunes de haber logrado que la Fifa revisara una tarjeta roja.
“Lo único que hice fue pedir una revisión”, manifestó Trump cuando le preguntaron al respecto durante un acto no relacionado en el Despacho Oval. “No dije: ‘Tienen que hacer esto’”.
Trump confirmó que llamó al presidente de la Fifa, Gianni Infantino, y pidió que se volviera a examinar el castigo contra Balogun en la victoria de Estados Unidos por 2-0 ante Bosnia-Herzegovina la semana pasada en Santa Clara, California, cerca de San Francisco.
Pero señaló que la Fifa tomó la decisión final de levantar la suspensión obligatoria de un partido para Balogun por una entrada con falta, lo que le permitió jugar el lunes el partido de octavos de final contra Bélgica en Seattle.
La decisión de la Fifa de suspender la sanción de un partido fue celebrada por muchos en Estados Unidos, pero provocó condenas en el mundo deportivo internacional, donde algunos la calificaron de una intromisión indebida.
En declaraciones el lunes, Trump calificó la decisión del árbitro como algo “horrible”. Añadió que habría sido una mancha para el torneo si Balogun, el máximo goleador de Estados Unidos en este Mundial con tres tantos, se perdiera el encuentro ante Bélgica y Estados Unidos hubiera perdido. Elogió a la FIFA por tomar lo que describió como una decisión brillante al suspender el castigo.

“No me pareció falta”, expresó Trump. “Me pareció que eran dos grandes atletas que chocaron entre sí y quedaron enredados”.
El presidente republicano, quien dijo que entiende el deporte “muy bien”, reconoció que al principio no sabía qué es una tarjeta roja ni las consecuencias que conlleva.
Cuando se enteró de que implicaría una suspensión de un partido para Balogun, según comentó, decidió intervenir. También cuestionó el uso de la revisión en video para mostrar la tarjeta roja, al argumentar que las repeticiones a cámara lenta pueden hacer que las jugadas parezcan agresivas.
Entre quienes acompañaron a Trump en el acto del Despacho Oval estaba el senador republicano Ted Cruz, de Texas, quien le agradeció por intervenir.
“En nombre de todos los estadounidenses, gracias por deshacerse de esa ridícula tarjeta roja”, dijo Cruz. “Fue espectacular. Había una razón por la que el trofeo de la Fifa estuvo aquí durante tanto tiempo”.
Cruz pareció referirse a un acto en la Casa Blanca el año pasado en el que Infantino visitó el lugar y llevó el trofeo de la Copa del Mundo.
Horas antes del partido entre Estados Unidos y Bélgica por los octavos de final, la Comisión de Apelación rechazó el recurso presentado por la Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) contra el indulto concedido a Folarin Balogun, el delantero estadounidense que había sido expulsado frente a Bosnia y Herzegovina y que finalmente quedó habilitado para jugar.
La Fifa sorprendió al anunciar que la sanción de Balogun quedará en suspenso bajo un régimen de libertad condicional durante un año, una determinación inédita que generó críticas desde distintos sectores del fútbol mundial.
Desde la Uefa fueron contundentes. "Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en riesgo y la credibilidad de una competición se ve socavada", señaló el comunicado.
En Bélgica la reacción fue inmediata. La federación de ese país preparó una apelación para intentar impedir que Balogun pudiera estar presente en el encuentro de octavos, al entender que se violó el reglamento disciplinario vigente.
El caso no solo despertó rechazo en los escritorios. También varios entrenadores manifestaron su desacuerdo con la resolución.
Uno de los más duros fue Ståle Solbakken, entrenador de Noruega, quien tras eliminar a Brasil disparó: "Es una mala, mala, mala decisión que perjudicará al Mundial".
La expulsión de Balogun se produjo tras una fuerte plancha sobre el tobillo del bosnio Tarik Muharemovic, una acción que habitualmente recibe una sanción superior a una fecha. Incluso el propio futbolista estadounidense reconoció después del encuentro que, a su criterio, "una amarilla habría sido suficiente".
La controversia alrededor de Balogun no aparece como un caso aislado. Durante este Mundial la Fifa ya modificó criterios disciplinarios que históricamente parecían inalterables.
Cristiano Ronaldo fue uno de los primeros beneficiados al recibir una reducción de sanción antes del inicio del torneo. También fueron favorecidos Moisés Caicedo, Nicolás Otamendi y Tarek Salman, quienes pudieron trasladar suspensiones pendientes a futuras competiciones.
Mientras tanto, otros futbolistas expulsados durante este mismo Mundial sí debieron cumplir automáticamente sus sanciones, una diferencia de criterios que alimentó las críticas y las sospechas sobre el manejo disciplinario del torneo.
Con Bélgica decidida a dar pelea también fuera de la cancha y la Uefa elevando el tono de sus cuestionamientos, la Fifa quedó otra vez bajo el foco. En un Mundial repleto de emociones, ahora el debate ya no pasa solamente por lo que ocurre con la pelota, sino también por la forma en que se aplican las reglas del juego.