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Deportes

Nueva era. El Talleres de Sampaoli se construye en silencio

A un mes del debut ante Newell’s por el Clausura, poco se sabe del plan de la nueva “T”. Sin conferencias y con una profunda renovación en marcha, el club busca recuperar el protagonismo perdido.

24 de junio de 2026, 13:51
El Talleres de Sampaoli se construye en silencio
Jorge Sampaoli en el predio de Talleres.

A un mes del estreno ante Newell’s por el Torneo Clausura, resulta difícil explicar qué plan sigue este Talleres de Sampaoli. Y no porque no existan movimientos, cambios o decisiones. Al contrario: nunca hubo tantos interrogantes abiertos al mismo tiempo entre la masa albiazul.

Lo cierto es que el Talleres de Sampaoli se construye en privado.

Se entrena, se prueba, se corrige y se proyecta puertas adentro. Mientras tanto, hacia afuera, trasciende poca información: apenas algunos ensayos futbolísticos y ciertos indicios sobre la idea de juego.

¿Qué equipo busca construir Sampaoli? ¿Cómo están asimilando los futbolistas los conceptos de un entrenador que dirigió selecciones nacionales y que siempre exigió un compromiso táctico y físico superior al promedio? ¿Por qué fue elegido para encabezar esta reconstrucción? ¿Qué diagnóstico hizo la conducción del club para decidir semejante cambio de rumbo?

La escena pública ha sido escasa. No hubo conferencia de prensa del nuevo entrenador. Tampoco del capitán del equipo, que hoy continúa siendo Guido Herrera pese a tener acordada su salida. Ni de los referentes del plantel. Tampoco habló el presidente Andrés Fassi, principal impulsor de este nuevo ciclo, quizá uno de los retos más importantes de su gestión.

Jorge Sampaoli, su cuerpo técnico y Andrés Fassi en el predio de Talleres.
Jorge Sampaoli, su cuerpo técnico y Andrés Fassi en el predio de Talleres. (Prensa Talleres)

Y, sin embargo, el volantazo ha sido enorme.

La doble eliminación sufrida en el Apertura y en la Copa Argentina modificó completamente el escenario. Talleres pasó de discutir objetivos deportivos ambiciosos a replantearse su identidad futbolística para poder renacer. Pero los procesos de reconstrucción también necesitan explicaciones, por más obvios que parezcan.

El Talleres actual no nació solamente de resultados adversos. Es consecuencia de una serie de acontecimientos deportivos, institucionales y de conducción que merecen ser analizados con preguntas y repreguntas. También porque hacia adelante existen objetivos que el club sigue obligado a cumplir, incluso antes de aquella caída frente a Belgrano en una instancia eliminatoria que profundizó la crisis deportiva.

Lo llamativo es que nadie explicó públicamente qué ocurrió.

Ni después de la derrota del torneo pasado ante Belgrano. Ni tras la eliminación frente a Atlético Tucumán. Ni durante las semanas posteriores.

Carlos Tevez jamás logró ofrecer una definición clara sobre la identidad futbolística del equipo. Incluso rechazaba las preguntas relacionadas con el funcionamiento colectivo y con aquel interrogante recurrente: “¿A qué juega Talleres?”.

Después llegó Ezequiel Carboni como entrenador interino. Tras la goleada sufrida en Rosario, directamente no habló. Las únicas voces que aparecieron fueron las de Matías Catalán, con pedidos de disculpas tras ambas eliminaciones, y la de Bruno Barticciotto, quien se expresó en redes sociales después del episodio de su cumpleaños que derivó en una sanción económica para Diego Valoyes.

Y nada más..

Ahora comienza otra etapa, en la que Talleres intenta reinventarse desde las bases. Hay futbolistas que aparecen como parte de la estructura inicial del nuevo proyecto: Augusto Schott, Santiago Fernández, Alexandro Maidana, Mateo Cáceres, Matías Galarza, Rick, Jonathan Cristaldo, Diego Valoyes, Ronaldo Martínez, Dávila y Bruno Barticciotto, entre otros.

A ellos deberían sumarse entre siete y ocho refuerzos que terminarán de moldear el plantel que pretende Sampaoli.

Por eso, hoy resulta apresurado juzgar al nuevo Talleres desde el rendimiento. El equipo todavía está en construcción. Lo que sí puede analizarse es la decisión institucional de cambiar la forma de comunicar.

Talleres eligió hablar poco y trabajar mucho. Primero los hechos; después, las palabras.

Quizá exista una explicación lógica detrás de esa estrategia. Las declaraciones ya no alcanzan cuando los resultados no acompañan. La credibilidad se recupera en el campo de juego. Tal vez por eso se haya optado por bajar el volumen de las voces mientras se intenta recuperar el protagonismo perdido.

Sin embargo, el silencio también tiene costos.

Porque los hinchas necesitan comprender qué ocurrió y hacia dónde va el club. Necesitan conocer las razones de los cambios, los errores cometidos y las expectativas del nuevo proyecto para poder seguir creyendo.

A un mes del debut ante Newell’s, el principal desafío de Sampaoli no es solamente construir un equipo competitivo. También deberá devolverle a Talleres una identidad reconocible.

La pelota empezará a responder algunas preguntas. Otras seguirán esperando una explicación.

Por ahora, Talleres eligió reconstruirse en silencio. Para el club, al menos en este inicio, el silencio es salud.