Despedida. Talleres y el final anticipado de Carlos Tevez: del “la vida continúa” al “hasta luego, Carlitos” y quién viene

La derrota histórica ante Belgrano, el desgaste interno y la falta de respuesta futbolística precipitaron el final del ciclo de Carlos Tevez en Talleres, pese a que ambas partes aseguraban que la renovación “estaba encaminada”. El DT se despidió este miércoles en el CARD tras reunirse con Andrés Fassi y dejó el club antes del cruce eliminatorio por Copa Argentina ante Atlético Tucumán.

13 de mayo de 2026 a las 05:30 p. m.
Talleres y el final anticipado de Carlos Tevez: del “la vida continúa” al “hasta luego, Carlitos” y quién viene
Andrés Fassi y Carlos Tevez, en el video que publicó Talleres como despedida del entrenador.

El día que parecía destinado a definir los últimos detalles de la continuidad de Carlos Tevez terminó convirtiéndose en la jornada de su salida definitiva de Talleres.

El entrenador dejó el cargo de manera anticipada, pese a que su contrato vencía recién el 30 de junio y a que tanto el propio DT como el presidente Andrés Fassi habían manifestado públicamente que las negociaciones para la renovación estaban “encaminadas”.

Sin embargo, hubo una barrera que resultó infranqueable para ambas partes: la eliminación directa e inédita frente a Belgrano en los octavos de final del Apertura. No solamente por el impacto histórico de perder un clásico eliminatorio de Primera División ante el máximo rival, sino sobre todo por la forma futbolística en que ocurrió. Allí empezó a terminarse el ciclo.

Efectos colaterales

En Talleres entendieron que la derrota había dejado secuelas demasiado profundas como para sostener el proyecto. El mensaje posterior de Tevez tampoco ayudó. Aquella frase de “la vida continúa” luego de una caída que golpeó de lleno el orgullo deportivo y emocional del mundo albiazul fue interpretada internamente como una señal de desconexión con la magnitud de lo ocurrido.

Y el contexto no daba margen para seguir experimentando. En apenas unos días, el equipo deberá afrontar otro partido eliminatorio, los 16avos de final de la Copa Argentina frente a Atlético Tucumán, encuentro programado para el miércoles próximo en el estadio de Newell's Old Boys. Para la dirigencia, el escenario exigía un golpe de timón inmediato.

La lectura que hizo Talleres fue contundente: un entrenador que relativizaba semejante derrota y un equipo que no mostraba respuestas futbolísticas ni emocionales difícilmente podían reconstruirse en tan poco tiempo y en la previa de otro cruce de eliminación directa.

Pero Tevez también hizo su propio análisis. El entrenador comprendió que el mensaje ya no llegaba de la misma manera y que la respuesta de los futbolistas había sido concluyente. En el clásico ante Belgrano apostó por una puesta en escena distinta, con variantes tácticas, movimientos nuevos y modificaciones que todavía no estaban definitivamente probadas.

La intención era sorprender, pero el resultado fue exactamente el contrario.

Los cambios llamativos terminaron resintiendo una de las fortalezas que el equipo había mostrado en otros pasajes del ciclo: la capacidad de marca y de presión. Belgrano leyó rápidamente esas debilidades y las explotó durante gran parte del partido. El Talleres de Tevez quedó partido, vulnerable y sin identidad clara en el momento menos indicado.

Ese diagnóstico también fue compartido por el propio entrenador. Por eso, más allá de que pretendía despedirse dirigiendo el partido ante Atlético Tucumán, entendió que el desgaste ya era demasiado grande. La reunión definitiva con Fassi terminó sellando una salida de común acuerdo.

Camino a la salida

Tras ese encuentro, del martes por la noche, Tevez se dirigió al Card para despedirse de los jugadores, de sus colaboradores y también de los empleados del predio. Fue una escena cargada de emotividad y de evidente pesadumbre. “Carlitos” se mostró golpeado, consciente de que el desenlace estaba lejos de lo imaginado apenas unas semanas atrás.

Más tarde, el club publicó en sus redes sociales un diálogo institucional entre Fassi y Tevez. Allí se observaron algunos gestos de afecto mutuo y mensajes de agradecimiento, aunque el rostro del entrenador reflejaba claramente el peso del momento. La imagen transmitía más decepción que alivio.

Así terminó un ciclo que nació en un contexto de emergencia y que, durante algunos tramos, permitió recuperar competitividad y acomodar al equipo en puestos de clasificación a copas internacionales. Tevez fue el entrenador que Talleres logró traer cuando el escenario deportivo e institucional necesitaba una figura de impacto y conducción inmediata.

Sin embargo, el ciclo encontró rápidamente un techo en los partidos decisivos. Primero fue la eliminación en octavos de final del Clausura frente a Boca Juniors y ahora el golpe frente a Belgrano. En ambos casos, Talleres quedó eliminado sin poder sostener una identidad de juego clara y sin respuestas colectivas en los momentos determinantes.

Más allá de algunos resultados positivos y de haber mantenido al equipo en zona de clasificación internacional, el equipo nunca terminó de consolidar una idea reconocible. Esa falta de identidad fue uno de los cuestionamientos más repetidos por los hinchas, que terminaron responsabilizando directamente al entrenador por la caída ante el clásico rival.

El humor de la gente cambió drásticamente después de aquel partido. Lo que antes era expectativa y respaldo comenzó a transformarse en desconfianza y enojo. Y en Talleres saben que el clima externo pesa, especialmente después de una derrota histórica como la sufrida ante Belgrano.

Para Tevez, además, Talleres representaba una escala importante en su carrera como entrenador. El ex delantero siempre entendió que el club podía funcionar como un peldaño hacia destinos mayores, especialmente una eventual oportunidad futura en Boca o incluso en algunos de los clubes europeos en los que dejó su huella como futbolista.

Pero esa construcción quedó interrumpida abruptamente. El “la vida continúa” que pronunció luego de la eliminación terminó derivando en un inevitable “hasta luego, Carlitos”.

Mientras tanto, la actividad no se detuvo en el CARD. Los jugadores continuaron este martes con la preparación del encuentro ante Atlético Tucumán bajo la conducción del cuerpo técnico institucional. Todo indica que Ezequiel Carboni, actual DT de la Reserva, asumiría de manera interina para el compromiso de Copa Argentina.

¿Y la sucesión definitiva? Son apenas las primeras horas posteriores a la salida de Tevez, pero en la agenda de Talleres ya vuelven a aparecer algunos nombres conocidos. Entre ellos surgen nuevamente Julio Vaccari (ex DT de Defensa e Indpendiente), Ariel Holan (Cerro Porteño), dos técnicos que ya estuvieron en distintos radares de la dirigencia albiazul.

Más atrás aparece el nombre de Frank Darío Kudelka, actualmente trabajando en Newell’s. Hoy parece una alternativa lejana desde lo contractual y lo político, aunque sigue siendo el candidato sentimental de buena parte de los hinchas de Talleres.

La búsqueda recién empieza. Pero el ciclo Tevez ya quedó atrás.