Compartir
Deportes

Opinión. Talleres y una escena que se repite en cada partido importante

La derrota ante Boca volvió a exponer una falencia histórica del equipo albiazul: su fragilidad defensiva en los partidos decisivos, un rasgo que atraviesa procesos y nombres desde hace una década.

04 de abril de 2026, 12:41
Talleres y una escena que se repite en cada partido importante
Talleres perdió con Boca 1 a 0 en el estadio Mario Kempes por el Torneo Apertura de la Liga Profesional.

Ganarle a Boca Juniors hubiera representado para Talleres una motivación importante de cara a la parte final de la fase de grupos del torneo Apertura. El triunfo en sí y la envergadura del rival habrían señalado con mayor energía el camino hacia el esquivo objetivo de un título nacional, ese espacio que merodeó en enero de 1978 y que todavía se le niega.

Sin embargo, esa búsqueda pareció frenarse tras la derrota. Sin ser lapidario, el traspié le bajó la espuma a la valiosa victoria ante Independiente y lo devolvió a la mesura. Sin reducir el optimismo, obliga a una revisión necesaria y a una mejora inmediata.

Las Islas Malvinas en las banderas de las hinchadas en el partido entre Talleres y Boca en el Estadio Kempes.
Las Islas Malvinas en las banderas de las hinchadas en el partido entre Talleres y Boca en el Estadio Kempes. (Nicolás Bravo / La Voz)

En relación con esto último, hay un aspecto llamativo que trasciende a los entrenadores, al menos desde la gestión presidencial de Andrés Fassi. Desde 2015, con Frank Kudelka, y hasta la actualidad, Talleres se mostró siempre como un equipo abierto y generoso, dispuesto a enriquecer el espectáculo con emociones de gol en la búsqueda de la victoria.

Ese rasgo valioso, no obstante, tuvo siempre una debilidad persistente: su limitada respuesta defensiva, que le provocó no pocos sinsabores. Ya cuando Pablo Guiñazú era el líder y un joven Emanuel Reynoso su mano derecha, en un Talleres ambicioso y con ganas de crecer, el déficit se evidenciaba en una postura defensiva liviana e imprevisible, capaz de actuaciones sólidas y de otras para el olvido. Y así durante mucho tiempo, hasta estos días.

Talleres perdió con Boca en el estadio Mario Kempes por el Torneo Apertura de la Liga Profesional. (Nicolás Bravo / La Voz)
Talleres perdió con Boca en el estadio Mario Kempes por el Torneo Apertura de la Liga Profesional. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo)

Eso ocurrió hace una década y volvió a suceder el jueves por la noche, en un estadio Mario Alberto Kempes colmado y orgulloso otra vez de recibir hinchas visitantes, aunque también triste por la oportunidad perdida de seguir sumando.

¿Cómo se manifestó esa debilidad defensiva? Antes del gol, Talleres disputaba el control de la pelota sin orden ni prolijidad. Su mediocampo no generaba juego ni presionaba con eficacia a Tomás Aranda, el futbolista del que surgían las mejores iniciativas del visitante.

El juvenil ya había dado una señal de su talento con un pase preciso a Miguel Merentiel, neutralizado por la rápida salida de Guido Herrera. La desatención se repitió al dejarlo nuevamente solo para que ratificara sus virtudes. En tres cuartos de cancha, con los volantes rivales a su espalda —que desprotegieron ese sector en un momento clave del partido—, encaró hacia el área defendida por Herrera. Con una facilidad que pocos adversarios suelen ofrecerle a Talleres, Aranda avanzó, habilitó a Merentiel y el uruguayo asistió a Adam Bareiro. Así de simple se resolvió el encuentro.

Talleres perdió con Boca 1 a 0 en el estadio Mario Kempes por el Torneo Apertura de la Liga Profesional.
Talleres perdió con Boca 1 a 0 en el estadio Mario Kempes por el Torneo Apertura de la Liga Profesional. ( (Nicolás Bravo / La Voz))

Tras el partido, y a partir de sus declaraciones, Carlos Tevez pareció abrirle una puerta a la titularidad de Diego Valoyes. Sea cual fuere el recurso a utilizar, queda en evidencia la necesidad de mejorar la respuesta defensiva —que no involucra solo a los jugadores de ese sector— y de recurrir a variantes ofensivas que lo hagan más incisivo y efectivo. Suena sencillo, pero no es poco para un equipo que, históricamente, en los partidos decisivos, pareció perder protagonismo.