Hay decisiones que trascienden el mercado de pases. No se explican solamente por una transferencia, una rescisión o una cuestión deportiva. Hablan de un cambio de época. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Talleres, donde la salida de varios de sus principales referentes representa el final de una generación que marcó los años más exitosos de la gestión de Andrés Fassi.
No se trata únicamente de que José Luis Palomino (36 años), Ulises Ortegoza (29) y, en breve, Guido Herrera (34) y Matías Catalán (33) dejen el plantel. Lo verdaderamente significativo es que el club perderá, en cuestión de semanas, a cuatro futbolistas que ejercían liderazgo, influencia y peso específico en el vestuario.
Lejos de ser una ruptura traumática, el proceso fue consensuado entre la dirigencia encabezada por Fassi y el nuevo entrenador, Jorge Sampaoli. El técnico pretende moldear un equipo diferente, con otras características futbolísticas, pero también con una nueva estructura de liderazgo que acompañe su idea de trabajo.
El caso de Guido Herrera simboliza mejor que nadie ese cambio. Después de 11 años y de más de 350 partidos, el arquero acordó su salida. Si no prospera la negociación con Cerro Porteño, su destino estará en la MLS o en el fútbol mejicano. Se marchará el jugador más representativo de la era Fassi, el capitán ininterrumpido desde el retiro de Javier Gandolfi en 2021 y uno de los grandes responsables de la consolidación deportiva e institucional de Talleres.
Se fue Ulises Ortegoza, el mediocampista con más presencias de la gestión Fassi. Sus 148 partidos, seis asistencias y cuatro goles desde 2022 reflejan la importancia que tuvo dentro del equipo. Llegó como una apuesta y terminó convirtiéndose en futbolista de la selección chilena en 2024, además de ser una pieza fundamental en la obtención de la Supercopa Internacional 2025.
El recorrido de Matías Catalán (143 partidos, seis goles y seis asistencias) también merece un reconocimiento. Arribó como lateral derecho, se reinventó como marcador central y alcanzó la selección chilena gracias a su rendimiento en Talleres. Una grave lesión frenó un crecimiento que parecía no tener techo, pero nunca dejó de ser un referente respetado por compañeros y cuerpo técnico. Hoy se entrena apartado porque quedará libre en diciembre.
En un plano diferente aparece José Luis Palomino. Apenas un año le alcanzó para convertirse en una voz autorizada. Llegó directamente desde la Serie A italiana, aportó experiencia, personalidad y el carácter necesario para sostener al grupo en un momento complejo. Su influencia fue mucho más allá de los minutos jugados.
La gran pregunta es quiénes tomarán ahora esa posta. Hoy, Augusto Schott (26 años) aparece como el principal candidato a portar la cinta de capitán. Es un futbolista identificado con el club, respetado por sus compañeros y con una trayectoria que respalda ese lugar. Se hizo en el club, fue capitán en todas las categorías en las que jugó y, tras sus préstamos a Colón, a Platense y a Newell's, la decisión del club fue que se quedara.
A su lado comenzará a construirse una nueva mesa de conducción. La llegada del arquero Ezequiel Unsain suma experiencia, mientras que los refuerzos que busca Talleres responden a un perfil similar. Federico Fattori, por ejemplo, supera los 30 años y reúne las condiciones futbolísticas y personales que Sampaoli considera indispensables para liderar un plantel.
Porque el nuevo Talleres no sólo necesitará buenos jugadores. También deberá formar nuevos referentes. Los liderazgos no se heredan automáticamente ni se compran en un mercado de pases. Se construyen con el tiempo, el ejemplo y el compromiso cotidiano. Esa será, quizás, la tarea más importante que tendrá por delante el equipo de Sampaoli en una temporada que comienza con la difícil misión de reemplazar a quienes dejaron una huella imborrable en la historia reciente del club.

