Indignante. Suspenden un partido infantil en Río Tercero por insultos racistas entre niños de 10 años
Un jugador rompió en llanto tras recibir frases xenófobas y discriminatorias durante un partido entre 9 de Julio y Atlético Río Tercero. El equipo decidió retirarse de la cancha y el caso llegará a la Liga.
Un gravísimo episodio de discriminación sacudió este lunes feriado al fútbol infantil de Río Tercero durante la jornada entre Sportivo 9 de Julio y Atlético Río Tercero.
Según denunciaron desde Atlético, un jugador de la categoría 2015 habría insultado con frases racistas y xenófobas a un niño rival, provocando que el menor rompiera en llanto dentro de la cancha y que finalmente el partido fuera suspendido luego de que el cuerpo técnico decidiera retirar al equipo.
“Negro de mierda”, “muerto de hambre” y “venís de otro país” fueron algunas de las expresiones que, de acuerdo al relato de los dirigentes, recibió el pequeño futbolista.
El presidente de Atlético Río Tercero, Claudio Fonsfría, contó en FM Sol que la situación “se fue de las manos” y que el entrenador tomó la determinación de sacar a los chicos de la cancha para proteger al niño afectado.
“Lo que más me preocupa es que los chicos tienen 10 años, van a cumplir 11. Un niño de esa edad no inventa esos conceptos. Eso seguramente lo escucha en la casa”, expresó el dirigente.
Fonsfría también destacó la reacción de los compañeros del menor agredido, quienes inmediatamente fueron a contenerlo al verlo quebrado emocionalmente.
“Todo el equipo apareció para darle apoyo porque estaba muy mal”, relató.
Desde Atlético adelantaron que realizarán un descargo formal ante la Liga Regional Riotercerense de Fútbol para que se evalúen posibles medidas disciplinarias, aunque remarcaron que no buscan responsabilizar institucionalmente a 9 de Julio.
“Queremos separar a las instituciones, que no tienen nada que ver en esto”, aclaró Fonsfría.
Además, el dirigente remarcó que el club trabaja cotidianamente con niños de distintas nacionalidades y situaciones sociales complejas, incluso becando a familias que no pueden afrontar una cuota social.
El hecho volvió a encender la preocupación sobre la violencia verbal y los discursos discriminatorios que atraviesan cada vez más tempranamente al deporte infantil.

