Mundial en cordobés. Un suizo que toma fernet, una cabra llamada Goat y el cuarteto cordobés, las postales del banderazo que hizo latir Kansas City

Miles de argentinos coparon el Mill Creek Park en la previa del duelo de cuartos de final ante Suiza. Hubo asado, choripanes, camisetas de todos los clubes, cordobeses enseñando a bailar cuarteto y personajes que sólo un Mundial puede juntar.

11 de julio de 2026 a las 09:41 a. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Un suizo que toma fernet, una cabra llamada Goat y el cuarteto cordobés, las postales del banderazo que hizo latir Kansas City
Banderazo Argentino en Kansas City.

Kansas City sabe que no son días cualquiera. Faltaba todavía una jornada para que Argentina y Suiza se vean las caras por los cuartos de final del Mundial 2026, pero en el Mill Creek Park ya se respiraba clima de partido. O, mejor dicho, de fiesta. Porque los argentinos transformaron otra vez un parque estadounidense en una plaza bien nuestra, con humo de asadores, bombos, canciones, abrazos y un repertorio de historias que parecen inventadas, aunque sucedieron a pocos metros unas de otras.

Las banderas flameaban por todos lados. La de Lionel Messi, claro. También la de Diego Maradona. Y, como no podía faltar en una cobertura para Córdoba, aparecieron los colores de Belgrano, Talleres, Instituto y otros clubes que viajaron miles de kilómetros para hacerse un lugar en el corazón del Mundial. Cada bandera contaba un recorrido distinto, pero todas terminaban en el mismo punto: acompañar a una selección que volvió a ilusionar a un país entero.

Entre los puestos de merchandising, los choripanes que perfumaban el parque y los parlantes que no daban descanso, un grupo de cordobeses armó una ronda para enseñarles a bailar cuarteto a varios estadounidenses. Primero fueron algunas palmas tímidas. Después llegaron los pasos desacomodados. Al rato, ya nadie distinguía quién había nacido en Córdoba y quién en Missouri. El idioma dejó de importar. Bastaba seguir el ritmo y dejarse llevar por una música que también encontró su lugar en el Mundial. Y cuando parecía que ya no había espacio para más rarezas, apareció Mark.

El hincha suizo caminaba entre cientos de argentinos con una bandera roja cruzada por la tradicional cruz blanca. Lejos de esconderse, saludaba a todos y repartía sonrisas. "Mañana nos matamos... pero sólo en la cancha. Antes y después somos amigos", repetía mientras se sacaba fotos con fanáticos albicelestes que lo trataban como a uno más. La "postal" resumía buena parte del espíritu de estos días. Mark contó que había pasado buena parte de la tarde compartiendo una parrillada con argentinos y que, apenas terminara el banderazo, se iría al encuentro organizado por los hinchas suizos en el centro de la ciudad. Rivalidad sí, pero sólo durante noventa minutos.

Su historia con Argentina también tiene otro capítulo inesperado: descubrió el fernet con coca en uno de sus viajes por el país y todavía se ríe recordándolo. Conoce Buenos Aires, Mar del Plata, Mendoza y la Patagonia. Córdoba sigue siendo una cuenta pendiente. "Allá toman fernet todo el día", le gritaban entre risas desde un costado. Él prometía que la visita llegará algún día. Antes de despedirse lanzó la chicana de rigor: "Mañana termina la carrera internacional de Messi". Lo dijo sonriendo, sabiendo que enseguida recibiría una lluvia de cargadas. Pero si Mark era uno de los personajes del día, la competencia era difícil. Porque por el parque también caminaba una pequeña cabra vestida con la camiseta número 10 de la selección argentina. Su nombre no podía ser otro: Goat.

Banderazo Argentino en Kansas City.
Banderazo Argentino en Kansas City. (La Voz.)

La dueña, una mexicana nacida en Jalisco que vive desde hace dos décadas en Kansas City, explicó que el animal nació hace apenas seis meses pesando poco más de una libra y que decidieron criarlo dentro de la casa para que pudiera sobrevivir. Desde entonces se convirtió en "la bebé de la familia".

Goat duerme en su propia cama, toma mamadera, usa pañal cuando entra a la casa y hasta tiene sus snacks preferidos. La familia, además, tiene un emprendimiento de ropa para mascotas y aprovechó el banderazo para mostrar algunos de sus productos. Pero el gran atractivo era ella, la cabrita con la 10 de Messi que despertaba sonrisas y celulares apuntando desde todos los rincones. El nombre tampoco fue casual. Goat, la sigla en inglés de Greatest Of All Time ("el mejor de todos los tiempos"), dejó hace rato de ser solamente una expresión de las redes sociales para convertirse en uno de los apodos más universales de Messi. En Kansas City, esa admiración incluso tomó cuatro patas.

Banderazo Argentino en Kansas City.
Banderazo Argentino en Kansas City. (La Voz.)

Mientras tanto, el parque seguía sumando historias. Familias enteras compartían mate, grupos improvisaban picados, los vendedores hacían su agosto con camisetas y banderas y los bombos marcaban el pulso de una tarde que parecía no querer terminar nunca.

Como ocurrió en Dallas, Miami y Atlanta, el banderazo volvió a demostrar que la Scaloneta juega de local donde vaya. Y que alrededor de la selección siempre aparece algo más que fútbol: aparecen encuentros improbables, amistades fugaces, personajes inolvidables y una forma muy argentina —y muy cordobesa— de apropiarse de cualquier rincón del planeta.

Este sábado llegará la hora de la verdad. En el estadio habrá nervios, tensión y noventa minutos que pueden cambiar la historia del Mundial para Argentina. Pero pase lo que pase, el Mill Creek Park ya dejó otra certeza: antes de que empiece a rodar la pelota, el campeonato también se juega en las plazas, en los parques, alrededor de un asado, al ritmo de un cuarteto improvisado o en la sonrisa de un suizo que brinda con fernet y una cabrita llamada Goat que, por culpa de Messi, terminó convirtiéndose en una de las figuras inesperadas de Kansas City.

Banderazo Argentino en Kansas City.
Banderazo Argentino en Kansas City. (La Voz.)