La previa. La selección ya juega el partido: entre el respeto por Inglaterra y una motivación que también nace de la gente
En la previa de la semifinal del Mundial, Alexis Mac Allister y Gonzalo Montiel dejaron un mensaje con un mismo hilo conductor: puertas adentro saben todo lo que representa un Argentina-Inglaterra, pero buscan que la historia no les quite de vista lo más importante. Para ellos, el objetivo sigue siendo el mismo: dar otro paso hacia la Copa del Mundo.
Atlanta ya entró en modo semifinal. Falta apenas un día para que Argentina e Inglaterra vuelvan a cruzarse en un Mundial y la ciudad empezó a llenarse de camisetas celestes y blancas, de banderas, de canciones y de una ansiedad que crece a cada hora. Afuera, el partido se vive como uno de esos duelos que trascienden el fútbol. Adentro, en la concentración argentina, el mensaje es otro: entender todo lo que rodea al encuentro, pero no perder de vista que el objetivo es seguir peleando por la Copa del Mundo.
Ese fue el concepto que atravesó las palabras de Alexis Mac Allister y Gonzalo Montiel durante la conferencia de prensa previa al encuentro. Ninguno negó el peso simbólico del rival. Todo lo contrario. Admitieron que conocen la historia y que saben cómo lo viven los argentinos. Pero insistieron en que el foco está puesto en los 90 minutos que pueden depositar a la selección en otra final mundialista.
"Ya sabemos toda la historia que hay atrás. Pero esto es un partido de fútbol, no hay que confundirlo con otra cosa", resumió Mac Allister, buscando separar la carga histórica del desafío deportivo. El mediocampista dejó en claro que el valor del partido no pasa solamente por el rival. "Vale doble porque es una semifinal y porque estamos peleando otra Copa del Mundo", explicó.
El volante del Liverpool conoce mejor que muchos al seleccionado inglés. Comparte entrenamientos durante toda la temporada con varios de los futbolistas que estarán enfrente y por eso habló desde el conocimiento. "Son jugadores con muchísima calidad. Los respetamos muchísimo, como respetamos a todos los rivales que enfrentamos", señaló. Pero enseguida equilibró la balanza. "Es un buen equipo, y nosotros también lo somos".
No hubo desafíos, frases altisonantes ni promesas. El discurso volvió a parecerse al que la selección sostiene desde hace años: respeto por el rival, confianza en las propias herramientas y la convicción de que el camino se construye desde la identidad futbolística.
En ese sentido, Mac Allister remarcó que Argentina mantiene una idea muy clara de juego y que apenas modifica algunos detalles de acuerdo con el adversario. La esencia, dijo, sigue siendo la misma. Esa que llevó al equipo de Lionel Scaloni hasta una nueva semifinal del Mundial.
Pero hubo otro aspecto que dejó una imagen interesante del plantel. Lejos de vivir aislados, los jugadores siguen de cerca todo lo que ocurre afuera. Ven las redes sociales, los videos y las muestras de apoyo que llegan desde distintos rincones del mundo.
Mac Allister contó incluso que algunas publicaciones sirven como combustible emocional. Las miran, las comparten y las toman como una motivación extra para salir a jugar. No como una presión, sino como un recordatorio de todo lo que despierta esta selección.
La palabra de Montiel
En esa misma línea se expresó Gonzalo Montiel. El lateral explicó que el grupo observa permanentemente cómo los argentinos viven la previa y cómo crece la ilusión a medida que se acerca el partido. Los videos de los hinchas, las imágenes de los banderazos y el movimiento en las redes sociales también forman parte de la concentración.
No es casual. Durante todo el Mundial, el seleccionado convivió con una multitud que lo acompañó en cada ciudad de Estados Unidos. Desde Kansas City hasta Atlanta, pasando por Dallas y Miami, miles de argentinos transformaron cada sede en una extensión de su casa. Los futbolistas lo saben. Lo ven. Y sienten que esa energía también entra con ellos a la cancha.
Por eso, mientras afuera el clima se alimenta de recuerdos, rivalidades históricas y viejas cuentas pendientes, puertas adentro el mensaje apunta hacia otro lugar. Nadie desconoce el significado de un Argentina-Inglaterra. Pero el plantel intenta que esa mochila no pese más que la oportunidad que tiene delante.
La semifinal representa la posibilidad de volver a jugar una final del mundo. De seguir escribiendo una historia que este grupo viene construyendo desde hace años. De acercarse otra vez al sueño máximo.
Las palabras de Mac Allister y Montiel dejaron esa sensación. El rival merece respeto. La historia existe y está presente. Los jugadores sienten el aliento que llega desde las tribunas y desde las redes sociales. Pero cuando el árbitro dé la orden para empezar, todo eso quedará en segundo plano.
Porque, como resumió Mac Allister, será un partido de fútbol. Y porque, para esta selección, el verdadero premio no es ganarle a Inglaterra: es ganar un lugar en otra final del Mundial.

