Hinchas argentinos. "Scaloni dice que es un partido más... nosotros sabemos que no", lo que se dice en Atlanta

La selección argentina jugará el miércoles la semifinal del Mundial 2026 ante Inglaterra. Mientras Lionel Scaloni baja el tono y habla de un partido de fútbol, los hinchas que coparon Atlanta viven otra historia. La ansiedad, la ilusión y un clásico que atraviesa generaciones.

13 de julio de 2026 a las 04:30 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
"Scaloni dice que es un partido más... nosotros sabemos que no", lo que se dice en Atlanta
Juan y Matías, hinchas argentinos que palpitan en Atlanta el duelo semifinal de la selección con Inglaterra en el Mundial 2026. (La Voz)

No hace falta preguntar demasiado. Alcanza con ver las caras. Los argentinos caminan por Atlanta con la camiseta puesta, entran a un shopping, paran a tomar un café o hacen fila para comprar un recuerdo del Mundial. Pero la cabeza está en otro lado. Falta cada vez menos para la semifinal con Inglaterra y la ansiedad ya no entra en el cuerpo.

Es curioso. Del otro lado pasa algo parecido. Los ingleses que hablaron en las últimas horas con La Voz se mostraron respetuosos. Elogiaron a Lionel Messi, reconocieron que Argentina llega como uno de los grandes candidatos y hasta admitieron que enfrentarse al campeón del mundo es un desafío enorme. Hablaron de fútbol. De táctica. Del talento de Messi. Los argentinos, en cambio, hablan de otra cosa. Hablan de un partido que se juega con los pies, pero también con la memoria.

La escena se repite por toda la ciudad. Cada grupo tiene su pronóstico, su cábala y su manera de matar la espera. Algunos recorren el acuario, otros buscan sombra porque el calor aprieta y unos cuantos simplemente caminan sin rumbo. Todo sirve para que el reloj avance un poco más rápido.

"Por empezar, una ansiedad que ya llegue el miércoles. Confiado en que la selección va a demostrar lo que somos y, obviamente, confiado en que le vamos a ganar", cuenta Juan Ignacio, de Buenos Aires. Al lado suyo está Matías, llegado desde Punta Alta. Acaba de escuchar lo que opinan los ingleses y encuentra una explicación bien argentina para esas declaraciones. "Todo lo que nos tiren lo transformamos en combustible. Eso al equipo lo alimenta. Esperamos lo mejor. Vamos con todo para defender el título".

La frase resume bastante bien el clima. En Atlanta no hay nerviosismo. Hay expectativa. Esa mezcla de confianza y respeto que construyó esta selección de Lionel Scaloni, capaz de convencer incluso cuando gana sufriendo, como ocurrió frente a Egipto y también contra Suiza.

Scaloni, mientras tanto, eligió el camino de la calma. En conferencia de prensa fue terminante. Dijo que se trata de "un partido más", que la historia pertenece al pasado y que sus jugadores deben enfocarse únicamente en el fútbol. Era difícil esperar otra respuesta. Los hinchas, sin embargo, entienden el mensaje... pero no lo compran del todo.

"Creo que estuvo políticamente correcto lo que hizo Scaloni. Como técnico y líder del equipo no puede decir otra cosa. Pero claramente todos los argentinos sabemos que no es un partido más", sostiene Juan Ignacio. Y enseguida agrega una confesión que varios alrededor asienten con la cabeza. "Creo que muy en el interior de todos estábamos deseando este partido. A Leo Messi le faltaba jugar contra ellos".

Hay algo generacional también. Para muchos de los que hoy viajan detrás de la selección, los cruces de Francia 98 o Corea-Japón 2002 forman parte de los primeros recuerdos futboleros. "A mí me tocó ver el del 98 siendo muy chico. Por eso este partido es muy especial. Ojalá pueda estar en la cancha", dice.

Su compañero aporta otra mirada

"Muchos de estos jugadores ni siquiera habían nacido cuando pasó todo lo que pasó. Ellos transformaron esto en un clásico, que es innegable. Además son grandes jugadores. Y sí... también emociona que Messi pueda jugar por primera vez contra Inglaterra en un Mundial".

Ahí aparece otro detalle de esta historia. Para Lionel Messi, máximo goleador histórico de los Mundiales y líder absoluto de esta generación, será el primer cruce mundialista frente a Inglaterra. Una cuenta pendiente del destino, más que del fútbol.

Atlanta ya empezó a sentir esa energía. Se nota en las calles, en los bares, en los argentinos que se cruzan y se saludan como si se conocieran de toda la vida. La semifinal todavía no empezó, pero hace rato que empezó a jugarse en las conversaciones. Scaloni tiene razón. En los papeles son 90 minutos, una semifinal y un lugar en la final del Mundial.

Pero también tienen razón los hinchas. Porque hay partidos que el fixture arma. Y hay otros que el fútbol convierte en eternos. Argentina-Inglaterra pertenece a esa segunda categoría. Por eso la ansiedad no se puede esconder. Por eso nadie termina de creer que sea un partido más. Y por eso, en esta Atlanta teñida de celeste y blanco, el miércoles parece no llegar nunca.