Video. Rodrigo y los Vilta: la historia íntima en la Costanera y su vínculo con Belgrano

En una casa de la Costanera, el Potro encontró refugio, familia y una identidad que perdura. Testimonios íntimos reconstruyen la relación entre Rodrigo y los Vilta en Córdoba.

04 de junio de 2026 a las 07:35 p. m.
Rodrigo y los Vilta: la historia íntima en la Costanera y su vínculo con Belgrano
La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba.

En una casa a orillas de la Costanera de la ciudad de Córdoba, los recuerdos no se guardan en cajas: viven en cada rincón. Es la casa de la familia Vilta, un lugar que para Rodrigo “El Potro” Bueno no era una simple escala en sus giras, sino un verdadero hogar. Allí, entre el aroma a guiso de arroz y los colores celestes de Belgrano, se construyó un vínculo que marcó para siempre la vida de los Vilta y la identidad del cantante. Todo en el siguiente video que contó con las entrevistas y la producción de Franscisco Bolleta.

El origen de una hermandad musical

Todo empezó cuando la música cruzó los caminos de Darío Vilta y el Potro. Darío, hijo de “Ojudo” Vilta, se convirtió en percusionista de Rodrigo en un momento clave de su carrera.

Ojudo recuerda aquel inicio:

“Mi hijo Darío tocaba con él. Primero estuvo con Bambam, ensayando. Él le enseñaba todo, a tocar la conga. Y en ese momento Rodrigo dice que le hacía falta alguien. Yo le dije que tenía un hijo, y ahí lo llevan y sigue trabajando con él”.

Darío tenía apenas 18 años cuando se sumó a la banda, justo cuando el fenómeno Rodrigo empezaba a explotar en Buenos Aires. El vínculo creció rápido y dejó de ser solo profesional. Ojudo también se integró al círculo cercano del artista, incluso durante las presentaciones en el Luna Park.

“Va a Buenos Aires, hacen los 12 Luna Park y ahí entro yo. Ahí me llaman a mí”, recuerda.

La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba.
La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba. (José Gabriel Hernández / La Voz)

“Vos sos mi segundo padre”

La relación entre Ojudo y Rodrigo alcanzó una cercanía poco habitual. El cantante lo trataba como parte de su familia más íntima.

“Me daban credenciales para andar por todo el Luna Park. Yo entraba con mi hija a lugares donde no entraba nadie. Ahí tenía todo armado, lo que comía, lo que tomaba”, cuenta.

La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba.
La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Ese vínculo quedó sellado con una frase que Ojudo aún repite con emoción:

“Me dijo: ‘Vos sos mi segundo padre, loco’”. Para el Potro, la familia Vilta era un refugio frente a la intensidad de la fama.

“Venía a mi casa y se sentía cómodo. Era un loco lindo, muy querido”, dice.

Un santuario en la Costanera

La casa de la Costanera se convirtió en escenario de momentos cotidianos e inolvidables. Rodrigo no llegaba como estrella, sino como uno más de la familia.

“Venía por arriba, entraba haciendo bromas”, recuerda Ojudo. Allí lo esperaba Teresa, la esposa de Ojudo, con una rutina que se repetía: comida casera y afecto.

“Entraba todo despeinado y saludaba: ‘Hola, Tere, ¿cómo andás?’. Y ya se armaba el guiso. Siempre quería guiso de arroz”, cuenta.

Ese plato simple se convirtió en un símbolo de esa relación.

La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba.
La final de la Liga Profesional de Fútbol en la casa de los Vilta, Córdoba. (José Gabriel Hernández / La Voz)

La llegada a Belgrano

Uno de los aspectos más visibles del vínculo fue la identificación de Rodrigo con Belgrano. Aunque hoy resulte inseparable, ese lazo se construyó con el tiempo.

“Fue cuando fue a ver a River con mi hijo en Buenos Aires. Ahí empieza a engancharse y después se hace de Belgrano con toda la familia”, relata Ojudo.

La identificación creció hasta convertirse en parte central de su imagen pública e incluso de su obra. El propio Rodrigo imaginaba un futuro ligado al club.

“Decía que algún día iba a ser presidente”, recuerda.

Esa conexión quedó plasmada en “Soy cordobés”, que sintetiza esa identidad popular ligada al club.

El “milagro” del 24 de mayo

Para los Vilta, la relación con Rodrigo no terminó con su muerte. Ojudo cree que el cantante sigue presente, especialmente en momentos ligados a Belgrano.

El hecho de que un título se definiera un 24 de mayo, fecha de nacimiento del Potro, lo interpreta como una señal.

“Fue como un milagro. Sentí que desde el cielo se me cumplían cosas”, dice. Durante ese partido, la emoción fue total.

“Miré al cielo, pedimos todos… y vino el gol. Fue una locura, un abrazo general”.

Un guardián eterno

Hoy Ojudo sigue viviendo en la misma casa, rodeado de recuerdos. Siente que Rodrigo y Teresa aún lo acompañan.

“Yo lo veo entrar a mi casa. En la cancha, siento que está al lado mío”, cuenta.

Cuando habla de lo que representa el Potro, no duda: “Para mí es como un hijo. Y para Belgrano, lo más grande que hay”.

En la Costanera, la historia entre los Vilta y Rodrigo no pertenece al pasado. Se mantiene viva en cada anécdota, en cada canción y en cada grito de gol.