Reclamos salariales. Racing, entre la urgencia y la esperanza: la delicada cuerda floja que nadie quiere romper

La Academia atraviesa un momento de tensión. La dirigencia busca sostener un presupuesto que quedó desbordado, los futbolistas exigen el pago de salarios atrasados y la necesidad de vender jugadores aparece como una salida. Olinick y Córdoba, en vidriera.

22 de julio de 2026 a las 10:10 a. m.
Racing, entre la urgencia y la esperanza: la delicada cuerda floja que nadie quiere romper
Racing busca paz. Necesita ganar el domingo pero también alguna venta que ayude a ordenar los números.

Racing de Nueva Italia no encuentra paz. Los resultados deportivos vienen siendo esquivos desde hace meses, pero el verdadero partido se juega lejos del césped. En las oficinas del club, en el vestuario y también en las tribunas se respira una tensión que nadie desea, aunque todos entienden.

La Academia apostó fuerte para esta temporada. La dirigencia armó un plantel con nombres importantes para la categoría, convencida de que esa inversión sería acompañada por una respuesta masiva de los socios.

El cálculo era claro: con unos 6.000 asociados activos el proyecto podía sostenerse. La realidad terminó siendo otra. Hoy Racing tiene cerca de la mitad y esa diferencia se transformó en un agujero difícil de tapar.

Como si fuera poco, el cambio permanente de entrenadores tampoco ayudó. El ciclo de Pablo Fornasari duró muy poco, el interinato de Ramiro Torres y Pablo Motta tampoco logró enderezar el rumbo y ahora Gustavo Coleoni intenta reconstruir un equipo golpeado por dentro y por fuera.

El reclamo de un plantel que también tiene razones

Los futbolistas levantaron la voz porque los atrasos salariales dejaron de ser una excepción para convertirse en una preocupación constante. Hubo malestar, conversaciones internas e incluso llegó a mencionarse la posibilidad de alguna medida de fuerza.

En las últimas horas la dirigencia canceló parte de la deuda y el conflicto bajó algunos decibeles. Alcanzó para descomprimir el ambiente, pero nadie dentro del club cree que el problema esté resuelto.

Porque el último pago apenas representó un alivio transitorio. El déficit mensual continúa y la diferencia entre lo que Racing genera y lo que necesita para funcionar sigue creciendo. No sólo los jugadores esperan cobrar: también profesores de inferiores y empleados del club vienen atravesando la misma situación.

El reclamo, entonces, aparece como lógico. Cualquier trabajador espera percibir su salario en tiempo y forma. Los futbolistas no son la excepción.

La dirigencia también pelea su propio partido

Del otro lado del mostrador tampoco sobran las respuestas mágicas. En Racing reconocen puertas adentro que los cuatro meses sin competencia dejaron secuelas económicas profundas y que la apuesta realizada a principios de año terminó siendo mucho más pesada de sostener de lo imaginado.

El propio presidente Manuel Pérez fue autocrítico al analizar algunas decisiones. Tras el ingreso del dinero por la venta de Julián Vignolo al fútbol francés, gran parte de esos recursos se destinaron a obras en la institución. "Quizá tendríamos que haber hecho alguna obra menos", admitió ante La Voz.

También explicó que mantuvo un diálogo con el capitán Pablo Chavarría para transmitirle el panorama y confirmó que se abonó parte de la deuda. Pero el diagnóstico no cambia: con el nivel actual de ingresos, Racing gasta bastante más de lo que recauda.

No se trata de falta de voluntad. Se trata de una ecuación que hoy no cierra y que golpea a muchos clubes de la Primera Nacional, una categoría donde los costos crecen mucho más rápido que los recursos.

Vender para sobrevivir

Con ese escenario, el mercado de pases aparece más como una necesidad que como una oportunidad deportiva.

Leandro Córdoba, una de las grandes figuras del equipo, es el futbolista que más interés despertó. El delantero, hoy recuperándose de un esguince, fue seguido por varios clubes de Primera División y también recibió consultas desde el exterior. Todavía no apareció una propuesta que conforme a todas las partes, pero su nombre seguirá siendo uno de los más buscados.

Otro que podría salir es Alan Olinick. San Lorenzo preguntó condiciones, aunque las dificultades económicas que atraviesa el club azulgrana hacen que una negociación no resulte sencilla para una Academia que necesita liquidez inmediata.

Al mismo tiempo, la dirigencia espera cobrar el dinero que la Justicia determinó que San Miguel debe abonarle por la transferencia de Bruno Nasta. Ese ingreso sería un alivio, aunque difícilmente alcance para resolver un problema estructural.

Los hinchas, los de siempre

En medio de esta historia aparecen ellos. Los que nunca faltan. Los que van siempre a Nueva Italia, los que hacen kilómetros cuando pueden, los que siguen creyendo incluso cuando las noticias invitan al pesimismo.

El hincha de Racing entiende que la dirigencia busca recursos en un contexto complejo y también comprende el reclamo de un plantel que quiere cobrar lo que le corresponde. No necesita elegir un bando porque sabe que ambos tienen argumentos.

Lo que realmente espera es otra cosa: que las cuentas encuentren un equilibrio, que Coleoni pueda trabajar sin conflictos y que el equipo vuelva a dar señales dentro de la cancha.

Porque en Nueva Italia ya hubo demasiados cambios de entrenador, demasiadas promesas incumplidas y demasiadas urgencias. Y cuando la pelota deja de ser la protagonista, el club entero pierde.

La Academia todavía está a tiempo de salir de este momento. Pero para hacerlo necesitará algo más que un buen resultado el domingo ante San Telmo en el Miguel Sancho. Necesitará recuperar estabilidad, confianza y previsibilidad. Tres palabras que hoy valen casi tanto como un gol sobre la hora.

Posiciones en la Primera Nacional