Primera Nacional. Racing tocó fondo: perdió con Central Norte y la gente estalló contra el equipo y el DT
La Academia cayó 2-1 en Nueva Italia, volvió a dejar una imagen preocupante y profundizó su crisis en la Primera Nacional. Hubo silbidos, bronca y un fuerte clima de tensión tras el final.
La frustración se adueñó de las tribunas. El enojo, también. Racing esperaba el encuentro ante Central Norte de Salta con muchas expectativas, como una oportunidad para revertir la preocupante tendencia que lo sacó del grupo de los ocho primeros y lo llevó a merodear los últimos puestos de la tabla. Pero la reacción no llegó. Por el contrario, dejó pasar una inmejorable ocasión de reivindicarse ante su gente y de volver a encauzar su futuro en el torneo.
Racing comenzó el partido demasiado apurado. Su rival aceptó el desafío en un tire y afloje intenso, sin pausas, con más fricciones que pases bien logrados. Pablo Chavarría tuvo una ocasión clara para marcar, pero el arquero Enzo Vázquez le contuvo el remate. Poco después, Agustín Lamosa abrió el marcador para la visita.

Desde entonces, el desarrollo se volvió complejo y exasperante. Nahuel Viñas expulsó correctamente a Maximiliano Padilla. Con un hombre menos, el encuentro derivó en una parodia en la que el árbitro fue protagonista: los jugadores de Central Norte hicieron todo lo posible por demorar el juego, y Viñas contribuyó a ello al entablar diálogos innecesarios. Con la derrota a cuestas, el público comenzó a manifestar su fastidio.
El estadio pudo celebrar brevemente cuando Ricardo Centurión desvió la pelota para establecer el 1 a 1. Con superioridad numérica, Racing intensificó la presión, pero descuidó su defensa. Un cruce de Gaspar Vega sobre Francisco Borda derivó en un penal para la visita, que terminó en el segundo gol.

Desordenado y sin claridad, Racing fue en busca de un empate que al menos atenuara la desazón. El pitazo final de Viñas selló el resultado y profundizó el malestar de los hinchas, muy disconformes con el rendimiento del equipo, con algunos jugadores y, en mayor medida, con el cuerpo técnico.
Ya quedó lejos el promisorio comienzo, cuando las victorias superaban a las derrotas y alimentaban una ilusión incipiente, hoy diluida. Racing atraviesa su momento más crítico en un certamen cuya paridad deja rápidamente al descubierto tanto a quienes se destacan y muestran aspiraciones de ascenso como a aquellos que no reúnen los atributos necesarios y padecen su irregularidad. La Academia, no hace falta decirlo, se ubica cada vez más en este último grupo. Y sus hinchas lo sufren.

