Análisis. Racing dejó pasar una gran chance y se fue silbado en Nueva Italia

Empató 0 a 0 con Mitre de Santiago del Estero, que terminó con dos jugadores menos. El flojo rendimiento colectivo encendió las alarmas y generó fastidio en la gente.

01 de marzo de 2026 a las 09:30 p. m.
Racing dejó pasar una gran chance y se fue silbado en Nueva Italia
Racing empató sin goles ante Mitre de Santiago el Estero.

La desazón era indisimulable en Nueva Italia. La posibilidad de sumar tres puntos de local por segunda vez consecutiva en el torneo era el motor de una nueva ilusión, siempre en el afán de realizar la mejor campaña posible. Después de más de 90 minutos de juego, y tras una actuación muy pálida, los silbidos y los reclamos no tardaron en caer desde las tribunas.

Racing empató 0 a 0 con Mitre de Santiago del Estero, en un encuentro en el que casi no hubo situaciones de riesgo y mucho menos acciones coordinadas, buenos pases o alguna gambeta que enriqueciera el espectáculo. Nada hubo en el césped académico.

El resultado, sin pasar desapercibido, empequeñece su importancia ante la preocupante oferta futbolística del equipo albiceleste. Ante un adversario accesible, sin tantas mañas ni rebusques de otras formaciones con una propuesta más compleja, Racing nunca pudo expresar, con autoridad, la propiedad del balón. Y mucho menos alcanzar un nivel que le permitiera sorprender y superar la no muy fuerte estructura defensiva de los santiagueños.

Mitre no metió a todos sus hombres atrás ni mucho menos. Con los mismos problemas creativos que Racing, siempre trató de contraatacar y anotar. Pudo hacerlo cuando Brian Olivera contuvo, en la misma jugada, los remates de Claudio Salto y de Marcos Machado. Después de esa acción, expuso las mismas limitaciones que el dueño de casa.

A lo largo del encuentro, Racing quiso tener la iniciativa, pero no la asumió ni la llevó al área, porque sus iniciadores –generalmente Alan Olinick y Gaspar Iñíguez– no cedían con precisión el balón. Luciano Viano y Leandro Córdoba tampoco alcanzaban la dimensión necesaria para transformarse en gestores de los ataques de su equipo.

Así, Pablo Chavarría sólo una vez pudo recibir la pelota libre de marcas. Cuando se aprestaba a disparar, Pablo Minissale lo derribó y vio la tarjeta roja. El autor del pase había sido Ricardo Centurión, el hombre en el que los simpatizantes tienen depositada la mayor esperanza, y que entró a los 20 minutos por Sergio González, lesionado.

Centurión estaba teniendo una actuación discreta, pero mantenía latente la posibilidad de desequilibrar cuando fue reemplazado por Matías Machado. Un par de buenos pases, en medio de tanta confusión, lo habilitaban para seguir en la cancha, y por eso su salida causó sorpresa.

En ese momento –a los 20 minutos del complemento– Racing comenzaba a mostrar sus grandes limitaciones para llegar al gol. Tuvo una chance clara cuando Olinick remató de zurda, pero el balón dio en un palo. No se trató de una presión agobiante de Mitre: sus carencias fueron absolutamente propias, producto de la falta de recursos colectivos y de iniciativas individuales que derivaron en el enojo de la gente.

Así se llegó al final, en el que ni las dos expulsiones del adversario (también vio la roja Tiago Ferreyra) fueron ventaja suficiente como para acercarse a la victoria. Se entiende entonces la tristeza del público. En los cuatro costados de la cancha se sintió el sonido del fastidio.

La interpretación permite suponer que no fue tanto por el resultado, sino por lo poco que parece tener para mostrar un equipo que deberá mejorar mucho si quiere disfrutar de algunas alegrías.

Posiciones de la Primera Nacional