Humor. Sin pulpos ni tortugas: quién predice hoy al campeón del Mundial

Del mítico pulpo Paul a un economista alemán, la historia de los “profetas” que anticipan resultados mundialistas y el modelo que ya arriesga final y ganador en 2026.

22 de mayo de 2026 a las 02:28 p. m.
Sin pulpos ni tortugas: quién predice hoy al campeón del Mundial
Donald Trump y Gianni Infantino con la Copa del Mundo.

Profetas mundialistas

Con cierta inquietud por parte de los hinchas, el Mundial de América del Norte todavía no tiene un representante de la fauna o la flora del planeta dotado de poderes adivinatorios que esté anticipando los resultados de la primera ronda de la Copa, a poco menos de 20 días del inicio de la competición. Esta insólita ausencia genera un incómodo estado de vacío y llevaría a confirmar que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, detesta a estos especímenes clarividentes y, en especial, al recordado pulpo Paul, quien con sus increíbles aciertos en el Mundial de Sudáfrica abrió nuevos rumbos en la adivinación para el reino animal.

«Paul marcó un cambio revolucionario en el rol de los animales en las prácticas de la adivinación, ya que en la antigüedad los sacerdotes los sacrificaban y examinaban sus vísceras para interpretar la voluntad de los dioses. Por suerte, el fútbol se opuso a esta práctica para predecir el resultado de los partidos y se les dio a los bichos la posibilidad de determinarlos por su cuenta», señala el adivino matriculado Delfos Gutiérrez.

Cuentan que, en 2008, días antes del inicio de la Eurocopa de ese año, Infantino y el pulpo Paul fueron presentados en el acuario alemán de Oberhausen. El italiano era entonces secretario general de la UEFA y el pulpo vivía en una cómoda pecera, donde ya analizaba el fixture de la competencia europea en la que asombraría con sus dotes de oráculo y su increíble inteligencia, que le permitía, por ejemplo, traducir jeroglíficos egipcios. Sin que se conozcan las razones, la relación entre el dirigente y el octópodo no fue buena desde ese instante: «Más bien fría y distante», recordaría tiempo después el dirigente alemán Franz Leberwurst en sus memorias.

Después vendrían otros especímenes menos famosos, que tampoco gozarían de la simpatía de Infantino y que, como Paul, elegían ganadores devorando su alimento favorito de recipientes identificados con las banderas de los rivales: la tortuga Catarina, de Brasil; el tapir Manolo, de Chile; y el quirquincho Norman (Brasil 2014); la anaconda Adelaida y la ameba Truman (Rusia 2018); el ballenato Osiris, que elegía ganadores devorando tazones de plancton, y la planta carnívora Dora, que comía ratones con las camisetitas de los rivales (Qatar 2022). Todos ellos, sin alcanzar el nivel de aciertos y, mucho menos, la fama imperecedera del mítico octópodo, el Nostradamus de las profundidades.

Sin embargo, y mal que le pese a Infantino, para este Mundial de América del Norte volvió a aparecer un adivino que anticipa el final de la Copa. Se trata del economista alemán Joachim Klement, quien patentó un modelo econométrico que, según asegura, le sirve para determinar a los campeones del mundo al combinar estadísticas futbolísticas y el ranking FIFA con variables socioeconómicas de los países participantes, tales como PBI per cápita, temperaturas medias, cantidad de habitantes, cantidad de pelotas por habitante, régimen de lluvias, longevidad de la población, entre otras.

Este economista viene precedido por el éxito, ya que predijo a los ganadores de las ediciones 2014, 2018 y 2022, y seguramente continuará con su carrera de oráculo futbolístico en los próximos mundiales, dado que la expectativa de vida de los economistas es muchísimo mayor que la de los pulpos medianos.

Sin embargo, las dudas sobre las predicciones de Klement son muchas, en especial en un país como la Argentina, donde los economistas no pegan una y la economía es un tembladeral por donde se la mire. «Que un economista pueda predecir el resultado de un Mundial cuando acá no pueden acertar ni la inflación de un trimestre es medio raro. Para mí, este tipo en realidad encontró la forma de hacer viajes cortos al futuro, viajes de cabotaje de no más de dos meses, y los usa para ver la final de los mundiales. Luego vuelve al presente con el nombre del campeón y chapea que lo sacó con su modelo econométrico», especuló, sin ningún tipo de pruebas, un dirigente ofuscado por los aciertos del economista-oráculo.

Según los cruces de datos y los cálculos de Klement, la final del Mundial inminente será disputada por países que jamás ganaron una copa: concretamente, Portugal y Países Bajos, y el ganador será el equipo naranja. Una apuesta de alto riesgo que, de salirle bien, confirmaría para muchos que, en realidad, es un viajero del tiempo más que un econometrista infalible.