Estudiantes de Río Cuarto. Una presidencia nueva para apagar varios incendios

Luis Amor asumió en lugar de Dagatti en medio de un momento muy delicado. A la crisis deportiva se suman atrasos salariales, reclamos de futbolistas, deudas pendientes y un mercado de pases condicionado.

02 de junio de 2026 a las 02:12 p. m.
Una presidencia nueva para apagar varios incendios
Amor ya asumió como presidente del León.

Cambió el presidente, pero los problemas siguen ahí. Esperando. Acumulados. Algunos a la vista de todos y otros escondidos detrás de balances, negociaciones y cuentas que no terminan de cerrar. En Estudiantes de Río Cuarto comenzó oficialmente una nueva etapa con la asunción de Luis Amor como sucesor de Alicio Dagatti, el dirigente que condujo al club durante los últimos once años.

Sin embargo, más allá de las fotos protocolares, los discursos optimistas y las muestras de respaldo institucional, la realidad indica que el flamante mandatario tendrá por delante una gestión con desafíos muy complejos.

Porque la crisis que atraviesa Estudiantes ya no es solamente futbolística. Es mucho más profunda.

Alicio Dagatti dejó la presidencia de Estudiantes.
Alicio Dagatti dejó la presidencia de Estudiantes. (Archivo)

Entre la crisis y la esperanza

Lo deportivo es apenas la cara más visible. El equipo completó un Apertura muy flojo y hoy aparece lejos de cualquier expectativa importante. A esta altura, pensar en pelear arriba parece una utopía. Incluso la permanencia empieza a convertirse en una preocupación cada vez más latente.

Pero detrás de los malos resultados aparecen problemas todavía más delicados.

La situación con el grupo de futbolistas separados del plantel profesional a mediados de abril continúa generando ruido. Algunos jugadores lograron rescindir sus contratos y abandonaron el club, aunque otros permanecen vinculados a la institución y, según distintas fuentes consultadas, evalúan avanzar con reclamos formales por importantes deudas salariales.

Instituto visitó a Estudiantes de Río Cuarto por el Apertura 2026. Fue triunfo de la Gloria.
Instituto visitó a Estudiantes de Río Cuarto por el Apertura 2026. Fue triunfo de la Gloria. (Tomy Fragueiro)

Incluso trascendió que varios casos podrían terminar en Futbolistas Argentinos Agremiados. De avanzar esos expedientes, Estudiantes podría exponerse a sanciones deportivas y hasta sufrir inhibiciones que compliquen seriamente la llegada de refuerzos en el próximo mercado.

Los atrasos en los pagos ya dejaron de ser un rumor para convertirse en una realidad reconocida por diferentes protagonistas vinculados al mundo del club. Las mismas fuentes dan cuenta de dificultades para cumplir compromisos asumidos con integrantes del plantel y también de otras obligaciones económicas que todavía no habrían sido canceladas en tiempo y forma.

Necesita mucho más que refuerzos

A eso se suma otro problema: la pérdida de atractivo en el mercado. Personas cercanas a las negociaciones aseguran que hoy convencer a futbolistas para desembarcar en Río Cuarto resulta mucho más difícil que en otras épocas. Las deudas acumuladas, los retrasos salariales y las condiciones económicas ofrecidas aparecen como factores que generan desconfianza.

Mientras tanto, tampoco terminan de cerrarse algunos ingresos que el club esperaba recibir por transferencias realizadas en los últimos años. Desde el entorno dirigencial reconocen que operaciones importantes, como la venta de Alejandro Cabrera a Banfield, debieron ser refinanciadas en más de una oportunidad.

Situaciones similares se mencionan respecto de otras transferencias que todavía no terminaron de generar el alivio financiero esperado.

Por eso el desafío de Amor excede ampliamente la conformación de un plantel competitivo para ir por la heroica en el Clausura. Su principal tarea será reconstruir credibilidad. Ordenar cuentas. Normalizar relaciones. Recuperar confianza puertas adentro y también hacia afuera.

La inauguración del nuevo SUM para 5.500 personas mostró que Estudiantes sigue creciendo en infraestructura. Pero hoy el desafío pasa por otro lado. Porque ningún salón moderno puede tapar una crisis deportiva e institucional que se profundizó con el correr de los meses.

El nuevo presidente recibió el respaldo público de Dagatti y también una pesada herencia. Ahora deberá demostrar capacidad de gestión para devolverle estabilidad a un club que parece haber perdido el rumbo. La tarea será enorme. Y el tiempo, como suele ocurrir en el fútbol, no sobra.