La Voz en EE.UU. Cuando todo estaba perdido apareció el campeón: la remontada más increíble de Argentina en un Mundial

Cuando todo parecía terminado, la Albiceleste sacó su carácter: empató con Messi, lo ganó con Enzo en tiempo de descuento y convirtió una tarde imposible en otra noche eterna.

07 de julio de 2026 a las 04:57 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
Cuando todo estaba perdido apareció el campeón: la remontada más increíble de Argentina en un Mundial
La selección argentina festeja su pase a cuartos de final del Mundial 2026.

Lágrimas de las lindas, abrazos interminables, éxtasis, emoción incontenible, camisetas y remeras al viento, energía pura para un festejo interminable en otro día inolvidable que regaló la selección.

“El Cuti” encendió la ilusión, “Leo” le dio forma y Enzo, en tiempo de descuento lo hizo realidad para una nueva demostración de épica a partir de una fuerza interior que nadie puede explicar y de un temperamento marca registrada.

Argentina, que a 12 minutos del final perdía 2-0 con Egipto y se quedaba fuera del Mundial, reaccionó de una manera heroica y le dio categoría de hazaña al 3-2 sobre los egipcios. Había que pellizcarse para creerlo, y si las lágrimas ya fluían con el 2-2 de Messi, ni qué hablar cuando Fernández cerró con lucidez y gol una contra fabulosa que había nacido de un quite de Álvarez en el área argentina.

Antes, ese caudillo de apellido Romero y nombre Cristian se había elevado para poner el 1-2 que era la llave de la esperanza.

Y Messi, en una tarde difícil, dijo presente como debe ser, y clavó un zurdazo envenenado para el 2-2 que derrumbó a unos egipcios desesperados porque intuían que se les venía la noche.

Y la oscuridad africana fue la luz de Argentina que, con otra jornada de sufrimiento extremo, esta vez en Atlanta (que también se tiñó de albiceleste), festejó una clasificación a cuartos con otra demostración de coraje, garra y determinación.

Cristian Romero (13), de Argentina, anota el primer gol de su equipo durante el partido de octavos de final del Mundial entre Argentina y Egipto en Atlanta.
Cristian Romero (13), de Argentina, anota el primer gol de su equipo durante el partido de octavos de final del Mundial entre Argentina y Egipto en Atlanta. (AP)

Abajo y a reaccionar

El partido empezó muy torcido para una Argentina timorata, porque después que en los primeros minutos pasara poco y nada, a los 14 se encontró con un golpe inesperado, porque estaba 1-0 abajo, y a los 20 todo se hizo más cuesta arriba porque Messi tuvo el empate de penal pero el arquero Shoubir le adivinó la intención y se lo atajó.

Estar en desventaja y que tu capitán y figura desperdicie un penal (la cuarta vez que le pasa en un mundial) es demasiado en un juego de octavos de final. Si a eso le suma lo que le costó imponer su idea al equipo, el panorama era demasiado oscuro.

El primer disparo al arco en todo el partido fue gol de Egipto. Los africanos la sacaron para atrás en un córner, el centro cayó al corazón del área e Ibrahim le ganó sin problemas a Lisandro Martínez, para que la pelota volara a la red.

Como a un boxeador golpeado, a Argentina le dieron aire la gente, la pausa de hidratación y que el equipo se rearmara y aparecieran jugadores como Tagliafico, Paredes, Mac Allister y Álvarez para agarrar la pelota.

Con Egipto replegado, llegaron las chances albicelestes con dos tapadas sensacionales del arquero africano y un tiro en el palo de Messi. El empate hubiera sido lo más justo, pero en su ausencia, la imagen de otra Argentina fue positivo antes de irse al descanso.

La selección argentina festeja su pase a cuartos de final del Mundial 2026.
La selección argentina festeja su pase a cuartos de final del Mundial 2026. (AP)

Empezó igual el ST, con la misma dinámica de tenencia y búsqueda del empate y aunque merecía la igualdad quedó muy expuesta a la contra egipcia. Primero a los faraones les anularon un gol por una falta en la jugada previa. Pero a los 22 minutos, en un nuevo contragolpe, Zico puso el 2-0.

Argentina, sin desesperarse pero angustiada, trabajó por esa chance del descuento que la metiera en partido. La oportunidad clara llegó, “Cuti” la aprovechó y después pasó lo que pasó. El 2-2 “messiánico” y el 3-2 de Enzo para vivir y disfrutar una victoria tan sufrida como inolvidable. Y si el campeón del mundo pasó esta, como el vieres Pasado superó la de Cabo Verde, estén atentos porque el campeón está más vivo que nunca.