La segunda estrella. El penal eterno de Benavídez y la noche en que Talleres tocó el cielo: a un año de la Supercopa Internacional

El título logrado en Paraguay marcó un antes y un después para Talleres y su gente. Una definición épica, un penal histórico y un festejo que unió a todo Talleres.

05 de marzo de 2026 a las 12:02 a. m.
El penal eterno de Benavídez y la noche en que Talleres tocó el cielo: a un año de la Supercopa Internacional
Talleres campeón de la Supercopa Internacional. (AP)

Es 5 de marzo y es una fecha maravillosa para ser de Talleres. Es el día que recuerda la segunda estrella, el que sirve para revivir al Talleres campeón de 2025. El que le ganó a River. El que se quedó con el primer título oficial en la órbita de AFA. Fue en Paraguay, en Asunción, en el estadio de Cerro Porteño, después de una serie de penales intensísima que llevó los corazones al límite. El penal de Gastón Benavídez cautivó las almas de las y los hinchas. Una emoción sin precedentes. Una emoción para siempre. Por los siglos de los siglos. Por Talleres.

En La Voz, la primera nota publicada este 5 de marzo de 2026 es la que recuerda esta gesta del club de barrio Jardín. Para empezar, las imágenes de la trastienda que publicó este medio desde Paraguay.

El penal de Benavídez, para un Talleres campeón

Todo lo que tuvo que pasar para que Talleres fuera campeón. Hasta Gonzalo Montiel erró un penal. Hasta Marcelo Gallardo, que venía ganando todos los duelos mano a mano con equipos argentinos. Todo y de todo. El árbitro Ramírez demoró la ejecución. Y Gastón Benavídez tomó la pelota, soportó la presión y jugó la felicidad de un pueblo multitudinario. Fue, le pegó y todo en Talleres floreció.

Benavídez contó a La Voz que intentó no pensar demasiado, que logró abstraerse y que se le cruzó por la mente su hijo Mateo. “Le pedí que viniera con un pan bajo el brazo y así fue. No te puedo explicar lo que siento”, dijo emocionado debajo de uno de los arcos de La Nueva Olla, mientras un utilero de Talleres le cortaba un pedazo de red. También tenía la medalla.

“Todo esto queda para mí y para mi familia. Queríamos esta alegría con Talleres”, señaló. Desde lejos, un hincha le gritaba “Cha-co, Cha-co”. Era uno de los últimos simpatizantes en la tribuna. Ese hincha, de nombre Franco, pidió a La Voz una remera para entregársela. Este medio cumplió y se la dio. Benavídez agradeció el gesto con un “gracias, gracias”. Fue el hombre más pedido para selfies en esos festejos.

Talleres–River: Fassi, presente en Paraguay

Desde ese instante todo fue un torbellino. Andrés Fassi gritó el gol en un palco, junto a su familia. No podía bajar al campo de juego para recibir el trofeo. En la ceremonia estuvo su hijo Sebastián, quien cruzó miradas con Claudio Tapia, titular de AFA y antagonista ideológico del fútbol actual. “¿Viste cómo pasó y lo saludó ‘Chiqui’ a Herrera cuando le dio la copa?”, se comentaba en el campo de juego de La Nueva Olla.

¿Fassi no tocó la copa? Sí. Al final del festejo público pasó junto al vestuario y Guido Herrera se la entregó.

No fue el único que lo mencionó. Medina lo hizo en conferencia de prensa: “Este título es de él. Se lo merece más que nadie. Yo agradezco que fue a buscarme, que me trajo de vuelta. Veo cómo trabaja y lo que hace por este club; por eso me sorprendía que en el mal arranque de año que habíamos tenido se pensara en borrar todo. Fassi no pudo estar en el festejo por lo de AFA, pero es el merecedor de todo esto”. El Cacique había seguido los penales al borde de la locura. Apenas convirtió Benavídez, se abrazó con un colaborador y se mostró emocionado.

“El Cacique” Medina y la estrella de Talleres

Ese Medina que agradeció a Fassi estaba disfrutando la escena en el campo de juego. Con las manos en los bolsillos, habló con el periodista Matías Barzola y le agradeció el mensaje que le había mandado cuando “las cosas no estaban bien”. Luego atendió a La Voz.

Dedicó el triunfo a su familia y a su papá, que estuvo en el estadio. A sus hijos en Uruguay. A su esposa y su hija en Córdoba. En la conferencia dijo que Talleres es su casa y que Córdoba se convirtió en su hogar. Que volvió para ser campeón.

Le preguntaron por la estrella en el escudo. “Si mirás hacia atrás, ese escudo tiene una estrella, pero ahora va a tener dos. En parte es gracias a vos”, le dijeron. Giró, vio el escudo y se emocionó. “Es un orgullo formar parte de la historia de Talleres. Soy un tallarín más”. Fue el último en irse del estadio, respetó el festejo de los jugadores y avisó: “Esto, ser campeón, no es el fin. Es el inicio de lo que viene para Talleres”.

“Bebelo” y Bustos

Emanuel Reynoso y Nahuel Bustos, hinchas y protagonistas, vivieron la final con River con esa energía. Por eso, a Bebelo le dolió el penal fallado. “Fue un bajón. Y cuando llegó el penal de Gastón recé para que entrara. Fue una felicidad muy grande. Yo volví para ser campeón y se dio”, expresó ante La Voz. Lo mismo transmitió Bustos. Estaba con su pareja y su hijo, a quien abrazó fuerte y le colocó la medalla. “Es una locura todo esto. Lo merecíamos hace mucho”, dijo a La Voz.

El vestuario de Talleres

El vestuario estuvo cargado de festejos. Guido Herrera brindó a lo grande. Cristian Tarragona tomó el micrófono de ESPN y ofició de notero. Bustos apareció en primer plano cantando “un minuto de silencio... pa’ Belgrano que está muerto”. Y estallaron los chorros de agua y alcoholes. Un delirio. El vestuario más feliz en años.

Córdoba, desde Paraguay

En los micros que llevaban a la delegación rumbo al aeropuerto, los celulares sonaban sin parar. Las imágenes que llegaban desde Córdoba eran el tema del momento. Las postales del Patio Olmos, por ejemplo. Se las mostraron a Medina y a los jugadores, que se emocionaron.

“Esto es de la gente”, repetían. También se reían del video de Felipe Melo, el volante brasileño que publicó una broma a River diciendo: “Vamos, Talleres”. Y lo último fue el relato del gol de “el Bocha” Houriet, que sonó en el vuelo chárter que traía hinchas. Tronó el “Dale campeón”. Así se fue Talleres de Paraguay: se fue campeón.

Lo que dijo el DT campeón de aquella gesta

Alexander Medina visitó la sede integral de La Voz y compartió intimidades de la conquista. A un año de la histórica consagración de Talleres en la Supercopa Internacional 2025, recordamos los testimonios del Cacique en una entrevista exclusiva con este medio. Aquella noche en Paraguay, tras vencer a River Plate en una dramática definición por penales, el entrenador analizó un título que marcó un antes y un después para el club.

Medina comenzó resaltando el alivio y la alegría por un objetivo buscado durante años: “Fue mucho esfuerzo, muchas frustraciones, y lograrlo de la manera en que se dio tiene un sabor especial”. Para él, la coronación fue “justa y necesaria” para premiar el crecimiento institucional de la T.

Sobre el desarrollo del juego ante el equipo de Marcelo Gallardo, sostuvo que Talleres estuvo más cerca de ganarlo en los 120 minutos y que nunca quedó superado. Reconoció que los penales representaron un desafío emocional extremo, sobre todo cuando parecía que la copa se escapaba. Los fallos de Montiel y Colidio fueron “tremendos por el momento” y permitieron el festejo final.

El técnico también habló de la evolución del equipo y destacó la solidez defensiva recuperada tras un inicio de temporada irregular, diagnosticado por él como “mandíbula floja”. En los últimos seis partidos, en cuatro no le convirtieron goles. “Eso es producto de la solidez que ganó el equipo”, remarcó. Defendió su estilo de conducción basado en la honestidad y la autocrítica.

En el plano personal, se emocionó al recordar a su padre, Alberto, quien había atravesado problemas de salud durante la pandemia. Darle un abrazo en plena conquista fue “maravilloso”. Entre risas, recordó que es su crítico más duro: “Para él el equipo nunca juega bien”.

Finalmente, el DT subrayó el impacto del logro para Córdoba: “Traer la copa es el primer título a la provincia para la institución y para el fútbol cordobés. Es un orgullo enorme”. Sintió que el trofeo elevó la vara y consolidó bases para competir al máximo nivel.

Imágenes para el recuerdo del Talleres eterno, el que fue campeón en Paraguay, el de la segunda estrella.