El Olmos puede igualar el domingo a Colón y General Paz en festejos de copas del mundo.
La explaza Vélez Sársfield es el epicentro de la celebración cordobesa y de una larga lista de manifestaciones sociales pero no tiene larga data, aunque sí mucha historia.
El nudo neurálgico de las concentraciones en la ciudad de Córdoba fue durante décadas Colón y General Paz. Pero a finales del siglo pasado se mudó seis cuadras a un lugar con mucha carga histórica y simbólica.
¿Qué pasó para que los cordobeses pasasemos de “nos vemos en Colón y General Paz” a “vamos al Olmos"?
Durante buena parte del siglo 20, el punto de reunión de los cordobeses era la intersección de las dos avenidas que atraviesan de sur a norte y de este o oeste la ciudad: Colón y General Paz.

Con el Correo, los bares y una circulación constante se convertía en una plaza sin bancos.
Ahí se festejaban los triunfos deportivos, las concentraciones políticas, arrancaban o terminaban las manifestaciones.
Y entre esos triunfos, las copas del mundo de fútbol de 1978 y 1986 fueron de los hechos más convocantes. La de 2022 ya se celebró en la explaza Vélez Sársfield.
La historia cambió allá por finales de siglo 20, concretamente en 1995, junio de 1995, cuando agonizaba el tercer gobierno de Eduardo Angeloz.
Pero antes hubo una historia.
Escuela, ruina y shopping
El edificio frente lo que era la plaza Vélez Sársfield albergó durante mucho años a la legendaria escuela Olmos, que formó a generaciones de cordobeses.
Ese establecimiento lo encargó en 1906 el gobernador José Vicente de Olmos. Fue diseñado por el arquitecto Elías Senestrari y se inauguró el 4 de noviembre de 1909 como Escuela Superior de Niños Varones.
Tenía una capacidad de 500 alumnos, ampliada después a 800.
Funcionó un colegio secundario hasta 1977, cuando el terremoto de Caucete, en San Juan, dañó la estructura de tal manera que hubo que cerrarlo. Quedó abandonado 13 años.
Fue un exalumno del colegio, el gobernador Angeloz, quien impulsó en 1990 la restauración.
En 1992 la Provincia firmó un acuerdo con dos desarrolladores locales: 35 años de arrendamiento a renta simbólica a cambio de convertir la vieja escuela en una galería comercial.
Ya Angeloz estaba en su tercer mandato, signado por el desgaste del ejercicio continuado en el poder y los casos de corrupción.
Ese proceso de reconversión no escapó a las denuncias tanto vinculadas con la transparencia del proceso como a las relacionadas con la preservación del edificio contiguo, el Teatro del Libertador.
Pese a toda la polémica pública que rodeaba la restauración de aquel edificio que hacía 13 años estaba en estado de abandono, la obra se terminó e inauguró como centro comercial en mayo de 1995.
Muy pocos días después, concretamente el 23 de junio de ese año, ocurriría un hecho bisagra para la historia cordobesa.
Desde comienzos de ese 1995 el gobierno angelocista termina severos problemas financieros y atrasos en los pagos.
Las protestas de empleados públicos se sucedían y comenzaron a tornarse violentas cuando en la noche del 22 de junio se aprueba una ley de emergencia económica. Aquella manifestación en Deán Funes y Rivera Indarte, donde funcionaba entonces la Legislatura, terminó con represión policial.
Para el día siguiente se convoca a una masiva marcha de estatales, a las que adhieren otros sectores gremiales, sociales y políticos.
Esa marcha estaba convocada para iniciar en la clásica Colón y General Paz y terminar en la Casa de Gobierno o Casa de las Tejas, que estaba al final del bulevar Chacabuco, en el actual Parque de las Tejas.
Se desplegó un fuerte operativo policial en la sede gubernamental y en el recientemente inaugurado Patio Olmos.
Pero al llegar a ese lugar, un grupo marginal que integraba la marcha se desprendió hacia el frente, hacia la desguarnecida Casa Radical, y quemó la sede del partido gobernante.
Eran del grupo Quebracho, vinculados con sectores marginales de los servicios de inteligencia.
Pero lo concreto es que la marcha terminó allí y se aceleraron los tiempos para la gestión de Angeloz, que renunció 13 días y entregó el mando 19 días más tarde a su correligionario Ramón Bautista Mestre, electo el 14 de mayo de aquel turbulento 1995.
De aquellos días para acá se dio la mudanza del lugar de nuestras concentraciones, marchas, manifestaciones, festejos y desmanes.
Se transformó en nuestro Obelisco, aunque el lugar tenía ya mucha historia.
El Cordobazo y el oso
El 29 de mayo de 1969, la columna que avanzaba por Vélez Sársfield liderada por Agustín Tosco se tenía que encontrar frente al abandonado colegio Olmos con los que venía por San Juan.
Pero a unas cuadras, por el bulevar San Juan, la Policía mató al manifestante Máximo Mena. Empezaba en ese momento el Cordobazo.

Hoy hay en un costado de la plaza una escultura que evoca a Tosco.
En 1954 y 1955, el escultor Alberto Barral, sobre un modelo del pintor Roberto Viola, talló en mármol blanco un oso polar para decorar el flamante Puente Antártida Argentina. Cuando estaba por inaugurarse, alguien le hizo notar al intendente que en la Antártida no hay osos polares, que viven en el Ártico.
La escultura inició entonces una mudanza que duró años: pasó por la explaza Vélez Sarsfield, la plaza Alberdi, de nuevo Vélez Sarsfield, el Parque Sarmiento y terminó, ya restaurado, en la explanada del Museo Caraffa, donde está hoy.
Los actos radicales y el perdón
En el cierre de campaña del radicalismo en 1983 y en el cierre de la campaña presidencial de Angeloz en 1989 se concretaron allí las mayores concentraciones en actos partidarios de la historia de Córdoba, con cifras de entre 150 y 200 mil personas.
La plaza Vélez Sársfield era circular con la estatura del creador del Código Civil en el medio.
En la gestión del intendente de Hugo Taboada, entre 1969 y 1970, se decidió la ampliación de las avenidas principales y dejaron de ser plazas la General Paz y la Vélez Sársfield.
Muchos años después, el intendente Daniel Giacomino (2007-2011) construye la fuente que está en el medio, que fue severamente cuestionada.

Antes de terminar su mandato, Giacomino reconoció su error y por eso se la conoce como “la fuente del perdón”.

