Expresión. "Si nadie cree, mejor aún": lo que piensa Rick y su perseverancia en Talleres
El delantero brasileño bancado por Carlos Tevez en los momentos más difíciles ha empezado a crecer en la “T”. Tras el triunfo ante Riestra, su mensaje en redes reflejó el pulso de un equipo que está a un paso de los octavos.
En el fútbol, las frases suelen ser termómetros del momento. Y la que publicó Rick en su cuenta de Instagram, tras la victoria ante Deportivo Riestra, no pasó desapercibida: “Si nadie cree mejor aún, + tres seguimos”.
En pocas palabras, el brasileño sintetizó el espíritu de un Talleres que se acomodó cuarto en la Zona A y quedó a un triunfo de asegurar su lugar en los octavos de final del Apertura, cuando restan dos fechas para el cierre de la fase regular.
Rick también habló de sí mismo. De su proceso. De un camino que no fue lineal y que encontró respaldo en el momento justo. Porque si hay algo que marcó su estadía en la “T” fue la banca de Carlos Tevez en los tramos más complejos, cuando el equipo no terminaba de encontrar respuestas y las críticas caían con fuerza. En ese contexto, el extremo brasileño fue muchas veces el único en su puesto disponible y respondió con entrega.
Su crecimiento ha sido paulatino, casi en silencio. Hoy se lo ve más firme, más seguro en el uno contra uno, capaz de desequilibrar y también de retroceder con la misma intensidad por la banda para colaborar en la marca. Su velocidad y cambio de ritmo son armas constantes, a las que suma una voluntad sostenida para recuperar la pelota. Aún le falta mejorar la resolución en los metros finales, pero ya no es el jugador que se diluía con facilidad en los partidos.
Los números acompañan parcialmente ese proceso: en 46 partidos, Rick suma dos goles —ante Belgrano en 2025 e Instituto en 2026— y dos asistencias. No es un registro alto para un atacante, pero sí refleja que su aporte va más allá de la estadística fría.
También hay un cambio físico evidente. Su musculatura evolucionó y le permitió sostener mejor los duelos, reducir las caídas y ganar continuidad. A la par, el brasileño se fue adaptando a la ciudad y al exigente universo Talleres, donde la paciencia suele ser escasa. Sin embargo, su perseverancia empezó a ser reconocida.
Quien más, quien menos, en el Mundo Talleres espera que ese potencial que motivó su llegada desde el Ludogorets de Bulgaria termine de explotar. Y el contexto parece ideal: el equipo en alza, la clasificación al alcance de la mano y los partidos decisivos en el horizonte.
Rick, el mismo que eligió responder con una frase desafiante, empieza a devolver la confianza. Y en ese ida y vuelta con la gente y el equipo, su historia todavía tiene margen para crecer justo cuando más se lo necesita.

