Luto. Murió a los 62 años la leyenda puertorriqueña "Piculín" Ortiz: su legado en el básquet

El exjugador falleció tras una larga lucha contra el cáncer colorrectal; fue el primer puertorriqueño en llegar a la NBA y miembro del Salón de la FIBA.

05 de mayo de 2026 a las 10:38 a. m.
Murió a los 62 años la leyenda puertorriqueña "Piculín" Ortiz: su legado en el básquet
Luto en el básquet por la muerte de Piculín Ortiz.

El histórico exbasquetbolista José Rafael Ortiz Rijos, conocido mundialmente como “Piculín” Ortiz, murió este martes a los 62 años luego de una prolongada batalla contra el cáncer colorrectal, según confirmaron fuentes cercanas a su entorno.

Con una trayectoria que marcó un antes y un después para el deporte de Puerto Rico, Ortiz fue el primer jugador de su país en disputar la NBA y uno de los grandes referentes históricos del básquet latinoamericano.

Pionero en la NBA y figura internacional

Nacido en Aibonito en 1963, Ortiz medía 2,08 metros y debutó como profesional en 1982 con los Atléticos de San Germán.

Tras su paso por el básquet universitario de Estados Unidos, fue seleccionado en el puesto 15 del draft de 1987 por Utah Jazz. Sin embargo, postergó su llegada para disputar los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Finalmente, en septiembre de ese año firmó con los Jazz y se convirtió en el primer puertorriqueño en jugar en la NBA, en una etapa en la que coincidió con el entrenador Jerry Sloan.

Carrera en Europa y títulos en la ACB

Antes y después de su paso por la NBA, Ortiz desarrolló una extensa carrera en Europa, con pasos por el CAI Zaragoza, Real Madrid y FC Barcelona.

Con el conjunto catalán conquistó la Copa del Rey en 1991 y fue subcampeón tanto de la Copa de Europa como de la Liga.

Posteriormente, su carrera lo llevó por distintos equipos de España, Grecia y América, en una etapa de “trotamundos” en la que también logró la Copa Korac de 1997 con el Aris de Salónica.

Regreso a Puerto Rico y retiro

A fines de los años 90 regresó definitivamente a su país, donde volvió a destacarse con los Cangrejeros de Santurce, logrando cinco títulos consecutivos de liga.

Su retiro como profesional llegó en 2006, tras una carrera extensa en la que se consolidó como uno de los mejores jugadores puertorriqueños de todos los tiempos.

Con la selección nacional disputó cinco Mundiales y cuatro Juegos Olímpicos, cerrando su ciclo con un sexto puesto en Atenas 2004.

Reconocimiento de la FIBA

En 2019, Ortiz fue incluido en el Salón de la Fama Internacional de la FIBA, convirtiéndose en el segundo puertorriqueño en recibir esa distinción.

El reconocimiento consolidó su legado como uno de los grandes referentes del básquet en la región.

Problemas personales y causas judiciales

Fuera de las canchas, su vida estuvo marcada por dificultades personales. En 2011 fue condenado a seis meses de prisión tras el hallazgo de plantas de marihuana en su domicilio.

Ese mismo año, el exjugador reveló atravesar una depresión severa que derivó en problemas de adicciones, incluyendo alcohol y drogas.

En 2016 volvió a prisión por incumplir tareas comunitarias, en el marco de esa misma causa judicial.

La muerte de “Piculín” Ortiz deja un vacío en el deporte latinoamericano, pero también el legado de un pionero que abrió puertas para futuras generaciones.