A rodar. Mundial 2026: el torneo que nadie sentía… hasta que llegó
De los cafés a las paradas de colectivo, el clima mundialista parecía ausente, pero la Copa del Mundo ya está aquí con un formato inédito, 48 selecciones y una apertura histórica en Norteamérica.
El comentario en las calles no hace muchos días era el mismo: “No se siente el clima del Mundial”. Lo decían los que esperaban el colectivo en la parada, y también era charla en los cafés que todavía sirven un cortado sin nombres extraños, en el centro de la ciudad. Como si la Copa del Mundo fuera algo lejano, ajeno, todavía en pausa.
Pero de repente, el Mundial se nos vino encima.
Atrás quedaron Belgrano campeón, la salida de Tevez de Talleres, el descenso de Atenas y tantas otras postales que, sin saberlo, funcionaron como una especie de “previa” emocional de lo que ahora empieza a suceder. El calendario siguió su curso, las noticias se apilaron, y cuando uno quiso acordar, el torneo más importante del planeta ya estaba otra vez en la puerta.
Cuatro años se pasaron volando desde aquella imagen que todavía emociona: Lionel Messi con la capa negra levantando la Copa del Mundo ante el planeta entero. Aquella foto que parecía cierre de ciclo, final de película. Pero no. Porque aunque muchos creyeron que ese era el punto final, cuatro años después el mismo Messi sigue ahí, otra vez con la “10” de Argentina, esta vez con la misión de defender el título.
No será sencillo. Nunca lo es. Y menos en este extraño y renovado Mundial 2026, que ya está entre nosotros sin pedir permiso.

Un Mundial que cambia todo
La Copa Mundial de la FIFA 2026 es la edición más grande en la historia: 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede repartidas entre Canadá, México y Estados Unidos. Una expansión que no solo amplía el torneo, sino que modifica su lógica, su ritmo y hasta su manera de contarse.
El nuevo formato también altera el camino hacia la gloria. Los equipos estarán divididos en doce grupos de cuatro. Avanzan los dos primeros de cada zona y los ocho mejores terceros, lo que abre un escenario lleno de combinaciones posibles, cálculos y márgenes más amplios de supervivencia. Los que lleguen a la final del 19 de julio habrán disputado ocho partidos, uno más que en Qatar 2022.

El torneo ya empieza
Este jueves, la redonda empieza a rodar de verdad luego de semanas de amistosos que estiraron la espera y alimentaron la ansiedad. Y será México, uno de los coanfitriones, el encargado de abrir el juego ante Sudáfrica desde las 16 de Argentina, en el Estadio Azteca de Ciudad de México.
Antes, como en toda gran cita mundialista, habrá una ceremonia de apertura distinta, pensada para marcar el inicio de una era más que de un torneo.
El Mundial regresa a Norteamérica después de 32 años, siendo Estados Unidos 1994 el último antecedente en la región. Y lo hace con una Selección argentina que llega como campeona del mundo, luego de la consagración en Qatar tras vencer por penales a Francia en una final que ya es parte de la historia grande.
Al igual que en Sudáfrica 2010, México y Sudáfrica serán protagonistas del partido inaugural. Una coincidencia cargada de simbolismo: aquel duelo terminó 1-1 en África, y ahora se repite en versión inversa para abrir el torneo más grande de todos los tiempos.
El equipo mexicano arrastra una racha que ilusiona: siete mundiales consecutivos sin perder en el debut. En cambio, Sudáfrica nunca ganó su primer partido mundialista, con una estadística que pesa pero no define.
En lo táctico, el Tri saldrá con Rangel; Gallardo, Vásquez, Montes, Reyes; Gutiérrez, Lira, Fidalgo; Quiñones, Alvarado y Jiménez. Sudáfrica formaría con Williams; Mudau, Okon, Mbokazi, Modiba; Mokoena, Sithole, Mbatha; Moremi, Foster y Appollis.

Un déjà vu mundialista
Como si el tiempo se cerrara sobre sí mismo, hace dieciséis años, el mismo día de este enfrentamiento, ambos equipos se midieron en el partido inaugural del Mundial 2010. Aquella vez, Siphiwe Tshabalala marcó un gol histórico que hizo estallar a todo el continente africano, antes del empate de Rafael Márquez. Hoy, la historia vuelve a escribirse con otro contexto, otra escala y un Mundial que promete ser el más grande jamás jugado.
El Mundial que “no se sentía” ya está acá. Y esta vez, no piensa esperar a nadie.
Hora y TV de los primeros partidos del Mundial:
Jueves 11 de junio
- México vs. Sudáfrica – 16.00 | Telefe, DSports, Disney+, Paramount+
- Corea del Sur vs. República Checa – 23.00 | DSports, TyC Sports

El Mundial más grande de la historia empieza a desplegar su maquinaria
El inicio del Mundial 2026 ya no se parece a nada conocido. Esta vez no hay una sola ciudad ni un único estadio que concentre el primer latido del torneo. La Copa del Mundo se abre en tres frentes, en tres países distintos y con una sincronización que transforma la ceremonia inaugural en un evento continental más que en un acto puntual.
La lógica es simple y ambiciosa a la vez: mostrar desde el primer día que esta edición no pertenece a una sola cultura futbolera, sino a un bloque regional que se propone organizar el torneo más grande de la historia.
El jueves 11 de junio, la acción comenzará en México, en el Estadio Azteca, con la primera ceremonia a las 14.30 (hora argentina), previa al duelo entre el seleccionado local y Sudáfrica. Será el punto de partida simbólico del Mundial, en un escenario cargado de historia: el mismo que ya fue protagonista en 1970 y 1986.
Un día después, el viernes 12, el mapa se divide en dos nuevas estaciones. Toronto será la segunda parada del estreno mundialista, también con ceremonia previa al debut de Canadá ante Bosnia y Herzegovina. Y unas horas más tarde, Los Ángeles cerrará el tríptico inaugural con el choque entre Estados Unidos y Paraguay en el SoFi Stadium.
La sensación es la de un Mundial que no “empieza”, sino que se “enciende” por partes, como si cada sede apretara su propio interruptor dentro de una misma red global.
Más allá del fútbol, cada ceremonia está pensada como una carta de presentación cultural. México apuesta a su raíz popular y su identidad musical latinoamericana; Canadá se apoya en su diversidad artística y su perfil multicultural; mientras que Estados Unidos proyecta un show de escala global, con estética de gran espectáculo televisivo.
La lógica de la organización es clara: no hay una única narrativa de apertura, sino tres versiones de una misma idea de Mundial.

