Mundial en cordobés. "Mi mujer me dijo: dejá todo y andá": la locura de un hincha de Talleres en Kansas City
Mariano Sorensen estaba en Córdoba viendo la clasificación de la Selección ante Egipto cuando recibió el empujón que le cambió la semana. Compró el pasaje, consiguió una entrada y viajó a Kansas City para cumplir un sueño: ver a Lionel Messi en un Mundial.
Kansas City todavía está tomando aire antes de la invasión celeste y blanca que llegará durante el viernes. Las calles siguen tranquilas, el Arrowhead Stadium espera en silencio y los argentinos empiezan a aparecer de a poco en cada esquina. Algunos vienen recorriendo Estados Unidos desde hace semanas. Otros siguieron a la selección por distintas ciudades. Y también están los que hicieron una locura que sólo el Mundial puede explicar. Mariano Sorensen es uno de ellos. No organizó un viaje de vacaciones. No armó un recorrido por Estados Unidos. No vino a conocer ciudades ni a hacer turismo. Vino a ver un solo partido. Nada más. O, mejor dicho, nada menos.
La historia empezó el martes, mientras en Córdoba seguía por televisión el sufrido triunfo argentino sobre Egipto. En medio de la euforia apareció una voz que terminó cambiándolo todo.
"Mi mujer me dijo: 'Tenés que ir. Son tres días, andá'", contó entre risas, todavía incrédulo por estar parado frente al Union Station de Kansas City, a miles de kilómetros de su Córdoba querida. No hubo demasiado tiempo para pensar. Consiguió una entrada gracias a unos conocidos, compró el pasaje, sacó la tarjeta y se lanzó a una aventura que hasta unas horas antes parecía imposible.
"Bueno... ahí contacté con una gente que me hizo el aguante con la entrada. Pasaje, tarjeta y todo... y me vine. Acá estoy." La sonrisa con la que cuenta la historia dice mucho más que las palabras.
Porque sabe que la decisión fue impulsiva. Que habrá cuentas por pagar cuando vuelva a Córdoba. Pero también entiende que hay oportunidades que no pasan dos veces.
Cuando apareció la inevitable pregunta sobre cuánto costó semejante viaje, eligió el humor.
"No quiero decir un número... después vuelvo a casa. Tengo dos nenas chicas...", respondió entre carcajadas. Y enseguida completó la idea. "Fue un momento interesante... pero bueno, las cuotas después pasan." El verdadero motivo del viaje tiene nombre y apellido. Lionel Messi.
El capitán argentino, que a los 39 años sigue escribiendo capítulos inolvidables en los Mundiales, volvió a movilizar a miles de personas. Mariano es apenas uno de los tantos que hicieron cuentas, pidieron días en el trabajo, vaciaron ahorros o sacaron un pasaje de urgencia con un solo objetivo: verlo una vez más.
"Es increíble. La verdad que es un sueño. Estoy viviendo un sueño."
Nunca había estado en un Mundial. Y tampoco imaginaba que su estreno sería así. "Le dije a mi mujer: 'Escuchame... esto no es como ir a Carlos Paz un fin de semana largo'. Y ella me respondió: 'Andá igual'. Me apoyó y dije: listo, me vine." En esa charla de pareja hay una explicación mucho más profunda que cualquier cálculo económico. Hay sueños que no esperan.
Y hay momentos que no vuelven. Mientras la Selección busca otro paso rumbo al bicampeonato del mundo, miles de argentinos sienten que también están jugando su propio partido. El de aprovechar la última función mundialista de Messi, el de vivir una experiencia irrepetible, el de poder decir dentro de algunos años: "Yo estuve ahí". Mariano también llevó un pedazo de Córdoba en la valija. Hincha de Talleres, confesó que sigue las novedades del club incluso desde Kansas City. "Estoy mucho en las redes. Voy mirando. Incluso sigo equipos africanos y digo: 'Che, este puede andar bien para Talleres'", contó, demostrando que algunas costumbres no conocen de husos horarios.
Su viaje durará apenas unos días. Después llegará el regreso, las cuotas de la tarjeta, la rutina y las obligaciones. Pero eso parece importar poco. Porque hay recuerdos cuyo valor no entra en ningún resumen bancario.
Mientras Kansas City empieza a teñirse lentamente de celeste y blanco y el Arrowhead Stadium se prepara para otra noche histórica, Mariano Sorensen ya ganó su propio Mundial.
El que empezó con una frase sencilla pronunciada desde Córdoba. "Tenés que ir."
Y él fue. Porque, a veces, la mejor inversión no es la que deja dinero. Es la que regala una historia para contar toda la vida.

