F1. Colapinto ilusionó en Barcelona, pero Alpine volvió a chocar con la realidad en un viernes de contrastes
El argentino mostró uno de sus mejores arranques de temporada y superó a Pierre Gasly en la primera práctica, mientras el equipo francés celebraba la restitución del podio del piloto galo en Mónaco. Sin embargo, la segunda tanda expuso nuevamente las limitaciones de Alpine y dejó más dudas que certezas de cara a la clasificación.
Intenso calor en Barcelona para la primera jornada en pista, con las sesiones de prácticas previstas.
El día arrancó con sorpresas porque, a través de un comunicado de prensa, el equipo Alpine festejó la medida tomada hace horas por la FIA, que le devuelve el podio obtenido a Pierre Gasly en la última edición del Gran Premio de Mónaco.
En realidad, las expectativas eran limitadas, menos para las autoridades del equipo. Ni bien concluyó la carrera, formalizaron el reclamo y lo justificaron con evidencias que obligaron a los comisarios a rever la medida.
Esto no sucede con frecuencia y, en líneas generales, la noticia ha sido bienvenida por la categoría. Pero, como siempre, hubo otros damnificados que ahora, aunque tarde, ponen el grito en el cielo.
Los 15 puntos del francés, al ser finalmente tercero ante su público y en el principado, lo relanzan y le permiten incluso tomar distancia de su joven compañero en la suma de unidades en lo que va del año.
La situación lo había perturbado: consideraba inadecuada la penalidad y ahora, antes de salir a buscar tiempos en la primera de las sesiones, ya tenía otro semblante.
En la semana, por haber sido reincidente al sufrir dos penalizaciones, los comentarios no eran muy alentadores hacia la actitud de los responsables del equipo. Pero la resolución es un bálsamo para todos (menos para Franco Colapinto), porque fueron duramente cuestionados en aquel momento.
Además, en los boxes del circuito urbano convivían autoridades de Renault, del flamante patrocinador y un grupo muy selecto de invitados.
Haber tolerado y luego reivindicado lo que consideraban un despojo resaltó aún más que el castigo no les correspondía.
En la FP1 se mostró combativo y seguro desde el arranque Franco. Es más, su diferencia de segundo y medio con respecto al más veloz es de lo mejor que se le ha visto en tandas de apertura.
Superó con holgura a Gasly y mejoró aún más cuando ambos calzaron los neumáticos blandos.
Evidentemente, la seguridad de sentir confianza por conocer los secretos del circuito lo impulsó y deberá seguir en escala ascendente.
La práctica se caracterizó porque participaron varios suplentes, algunos de ellos en muy buena forma. Por ejemplo, Leonardo Fornaroli fue quinto con el McLaren y Paul Aron (suplente de Alpine), sexto en este caso con un Audi.
El joven de Estonia dijo hace días que merece un auto y no quiere ser suplente de nadie, y hoy demostró que no está muy errado.
Franco marcó el décimo registro y desplazó al galo, quien se ubicó 17°, a más de dos segundos de George Russell, el más rápido. Sin Antonelli en pista —piloteó su auto el suizo Frederik Vesti—, que lo colocó decimoquinto.
En la segunda de las tandas, pocas horas después de la primera, ya con todos los titulares girando, el resto evolucionó mucho mejor que los Alpine.
Decididamente, no están en condiciones de dar pelea por ahora. La proyección más floja es la del equipo francés, que deberá seguir trabajando en la FP3 con el fin de alcanzar el equilibrio que les permita meterse en el top ten, no sé si con ambos coches, pero al menos con uno en la clasificación vespertina.

Juega en contra que todos tengan los reglajes adecuados, porque Barcelona es un sitio frecuente de test (cuando los mismos son autorizados), aunque los galos siguen olfateando dónde está el problema, con resultados muy relativos.
Los Cadillac, los Aston Martin, Albon con su Williams y Esteban Ocon miran desde atrás a los Alpine: eso suena a poco.
Los McLaren quieren volver a dar pelea y entusiasman a la afición, que más allá de soportar los primeros embates del verano asistirá entusiasta durante el fin de semana al trazado de Montmeló, emplazado en un área industrial y con algunos vericuetos para entrar y salir que seguro colapsarán en las próximas horas.
Hay un dato curioso: normalmente, el viernes es un día difícil para los franceses, pero el ritmo de Franco en la primera tanda abrió expectativas que en la segunda no se cumplieron.
Los puestos 15 y 16 en el primer día de test, en el primer circuito europeo del año, no son suficientes ni alentadores.
Se aguardaba con interés esta jornada debido a que Mónaco no se considera, dado que es otra cosa diferente.

La FP3 surge como otra chance, la última, para buscar el set-up adecuado y entrar entre los 10 mejores tras la Q1 y la Q2.
Nada fácil como están las cosas: hay que seguir bregando.

