Mundial en cordobés. Miami habló cordobés: el Cuti desató la locura y Argentina sufrió para meterse en octavos
Desde el grito de "¡Qué golazo, culiaaa!" hasta el desahogo final, los cordobeses fueron protagonistas de una noche inolvidable. Historias de sacrificio, pasión por Messi y un cabezazo de Romero marcaron una clasificación tan sufrida como festejada.
"¡Qué golazo, culiaaa!". El grito salió desde distintos rincones del Hard Rock Stadium casi al mismo tiempo. No fue solamente por el 3-2 de Argentina. Fue porque la jugada decisiva llevó el sello de un cordobés. Cristian "Cuti" Romero metió ese cabezazo que cambió la historia y, por un instante, Miami pareció mudarse a Córdoba.
Porque Argentina fue local. Local de verdad. No hizo falta exagerar. El estadio estuvo pintado de celeste y blanco y encontrar un hincha de Cabo Verde era casi una misión imposible. Entre esa multitud aparecían los cordobeses de siempre: los conocidos, como José Palazzo y La Mona Jiménez, y los anónimos, esos que hacen malabares para cumplir un sueño.
Como el hincha de Belgrano que confesó entre risas que "le debe plata a todo el mundo" para estar donde todos querían estar: viendo a Messi. O Leandro Boscarino, nacido en barrio Bella Vista y radicado desde hace más de dos décadas en Florida. A dos horas del partido seguía afuera del estadio. Hasta que su esposa marplatense consiguió una entrada de último momento y le regaló una historia que difícilmente olvide: ver por primera vez a Messi con la camiseta argentina. Ya lo había visto con la del Inter Miami. Pero esto era otra cosa.
Con una sensación térmica cercana a los 45 grados, nadie se movía. Todos aguantaban por Messi. Como el hincha de Instituto que llevó una bandera argentina con los escudos de la Gloria, Belgrano y Talleres. "Todos somos argentinos y Messi es argentino... sólo le faltaría ser cordobés para ser perfecto", dijo entre risas.
Y cuando parecía que la fiesta estaba armada, llegó el empate de Cabo Verde. El partido cambió de golpe. El sufrimiento ganó la tribuna. Los cordobeses apretaban los dientes mientras un debutante se animaba a poner contra las cuerdas al campeón del mundo.
Hasta que apareció el Cuti. Ese cabezazo que inició la jugada del 3-2 volvió a encender a una tribuna que ya no sabía si cantar, rezar o empujar la pelota. Fue el desahogo de miles de cordobeses que habían viajado desde Argentina, de los que viven en Estados Unidos o de los que cruzaron desde distintos puntos de Centroamérica para cordobesear Miami.
Argentina está en octavos. Córdoba también. Chau, Cabo Verde. Hola, Egipto. El Mundial sigue teniendo tonada.

