Mundial en cordobés. El mercado de Kansas City que parece Córdoba: Paulo Londra, cuarteto y la sensación inesperada de estar en casa
La Voz recorrió este clásico lugar de la ciudad de Kansas City, donde la selección argentina debutará el martes ante Argelia por el Grupo J del Mundial.
Algo de Córdoba en Kansas City podría ser el título de esta entrega del “Mundial en cordobés”. A veces uno viaja miles de kilómetros para descubrir algo nuevo. Y otras veces viaja miles de kilómetros para encontrarse con situaciones que le recuerdan quién es. Algo de eso pasó en el City Market de Kansas City, uno de los rincones más tradicionales de la ciudad que alberga al plantel de la selección argentina para el Mundial 2026 y un lugar que, contra toda lógica, tiene algo que remite inmediatamente a Córdoba.
La escena podría encajar perfectamente en cualquier sábado por la mañana en el Mercado Norte o en alguna de las ferias que florecen cada fin de semana en distintos puntos de la provincia. Familias caminando sin apuro, músicos callejeros, artesanos ofreciendo sus creaciones, puestos de comida, frutas de todos los colores y una energía difícil de describir que convierte una simple salida de compras en una experiencia colectiva.
Apenas se ingresa al predio, ubicado en el histórico barrio River Market, la sensación es esa: la de un lugar que vive mucho más allá de sus puestos. Fundado en 1857, el City Market es el mercado en funcionamiento continuo más antiguo de la región y recibe más de un millón de visitantes cada año. Sin embargo, los números quedan rápidamente en segundo plano cuando aparece lo verdaderamente importante: el clima humano.
Porque si algo sorprende en Kansas City es la buena onda de su gente. En una ciudad que empieza a llenarse de camisetas argentinas por la llegada de los hinchas para el debut de la Selección ante Argelia, los vecinos parecen disfrutar tanto del Mundial como los propios visitantes. Las bromas aparecen espontáneamente. Los saludos también.
Y cuando alguien descubre que uno viene de Argentina, la conversación inevitablemente termina en el mismo nombre. Messi. "He's the GOAT", repiten una y otra vez. El mejor de todos los tiempos. No hace falta demasiada traducción. La sonrisa con la que lo dicen alcanza para entenderlo.
El recorrido por el mercado ofrece postales que podrían pertenecer tanto a Misuri como a Córdoba. Hay artistas callejeros tocando música en las esquinas, magos que improvisan espectáculos para los chicos, vendedores ambulantes y personajes tan curiosos como un Spider-Man que se presta para fotos con los visitantes.
Mientras tanto, las góndolas exhiben frutas y verduras que resultan sorprendentemente familiares. Bananas, manzanas, duraznos, ananá, cebollas enormes y tomates que parecen haber sido elegidos para una publicidad.
Por momentos aparece una pregunta inevitable: ¿cómo competirían estos "tomatazos" contra los orgullosos puesteros de los mercados cordobeses?
La oferta gastronómica también convierte al City Market en una pequeña vuelta al mundo. En apenas unos metros conviven sabores mexicanos, brasileños, vietnamitas, etíopes y estadounidenses. Entre cafeterías, restaurantes y pequeños locales, el aroma cambia cada pocos pasos.
Después aparecen las tentaciones dulces: donas recién hechas, cookies gigantes, galletitas artesanales y panificados capaces de poner a prueba cualquier promesa de dieta.
Pero el momento más inesperado de la jornada llegó cuando la distancia entre Kansas City y Córdoba desapareció por completo. En medio del bullicio del mercado comenzó a sonar la música de Paulo Londra. Y hubo más. Este enviado especial de La Voz pidió el parlante de uno de los locales y puso la música de La Mona Jiménez con un clásico: “La pupera de María”. La gente pasaba y no entendía nada con esa música al palo y la vendedora bailando.
Por unos segundos, la distancia entre Córdoba y Kansas City se desvaneció. Las voces de los cantantes cordobeses se mezclaron con el movimiento de la feria y produjo una sensación extraña. Familiar. Cercana. "Me siento en Córdoba", fue el pensamiento inmediato.
La sorpresa creció aún más al conversar con algunos comerciantes. Uno de ellos, oriundo de Guanajuato, México, no sólo reconoció al artista sino que sabía perfectamente de dónde era. "Sí, claro. Paulo Londra es cordobés", respondió con naturalidad. A la Mona sí le costó identificarla.
En definitiva son esos pequeños momentos los que terminan construyendo un viaje. Porque el City Market es mucho más que un atractivo turístico. Durante más de 160 años fue escenario de mercados agrícolas, reuniones comunitarias, espectáculos ambulantes y encuentros culturales. Hoy mantiene intacta esa vocación de reunir personas distintas en un mismo espacio. Y quizás por eso resulta tan fácil sentirse cómodo allí. Y más si son días futboleros como los que se están viviendo.
Mientras Kansas City se prepara para recibir uno de los partidos más esperados de la fase de grupos y miles de argentinos continúan desembarcando en la ciudad, este mercado ofrece una postal diferente del Mundial.
Una donde no hay estadios ni entrenamientos.
Una donde los protagonistas son los vecinos, los vendedores, los músicos y las conversaciones improvisadas.
Porque entre una camiseta de Argentina, una charla sobre Messi, una canción de Paulo Londra y el aroma de una dona recién horneada, aparece una conclusión imposible de ignorar.
A veces Córdoba está mucho más cerca de lo que marcan los mapas.

