Ni el juez lo paró. Mauricio Sabas, el guardián del césped del Kempes: "Quería que Talleres-Riestra se jugara, por la gente"
La lluvia torrencial que obligó a retrasar el inicio casi una hora y media, pero el encargado de mantenimiento del estadio y equipo laburaron como locos para que se juego arrancara sin saber que Echenique había suspendido el juego. La pasión por un oficio de 15 años siendo hincha de Instituto.
El partido entre Talleres y Deportivo Riestra estaba programado para las 20.30, pero el clima en Córdoba decidió otra cosa. Una tormenta feroz puso en duda la realización del encuentro, al punto de que el juez Fernando Echenique llegó a suspenderlo momentáneamente. Sin embargo, a las 21.58, la pelota finalmente rodó, luego de una segunda entrada en calor por parte de los jugadores.
Detrás de ese milagro de ingeniería y esfuerzo humano quedó Mauricio Sabas, el responsable del campo de juego del Estadio Mario Alberto Kempes, y equipo, a quienes se vio trabajando con una máquina especial de desagote y tratando de que marcar una y otra vez las líneas de la cancha para que se pudiera jugar. Esa tarea tremenda que la gente fue siguiendo y la merma de la lluvia, permitieron que el partido se disputara sin que hiciera barro.
"Quería que se jugara. Yo sé lo que significa ir a la cancha y volverse así. Estuve en ese lugar", contó Sabas, que hace 15 años trabaja en el estadio y es hincha de Instituto.
-¿Cómo vivieron esos momentos de incertidumbre cuando la lluvia no paraba, el partido fue suspendido y, luego, reprogramado para cerca de las 22?
-Fue un momento difícil porque nosotros siempre nos ponemos en el lugar de la gente. Hoy cuesta mucho ir a la cancha, que todos hacen un sacrificio enorme para estar ahí, y la idea siempre fue que el partido se jugara. Quería que se jugara. Queríamos. El tiempo nos jugó una mala pasada; nosotros habíamos ido muy temprano para marcar la cancha y dejamos todo listo, pero la lluvia no permitió que se secara y las líneas se empezaron a borrar apenas se largó fuerte. Fue una lucha constante. Esperábamos hasta el último momento a ver si el agua nos daba una tregua, porque cada vez que remarcábamos, la lluvia lo borraba. Llegamos a marcar la cancha seis veces antes de que el árbitro llegara. Estábamos pendientes de lo que nos dijera el juez, pero mientras tanto, mi equipo y yo no parábamos.
Mauricio Sabas, guardián del césped del Kempes y cómo hizo con su equipo para que se jugara #Talleres - #Riestra. "Queríamos que se jugara por la gente. Soy futbolero y sé lo que es estar en la tribuna. No nos enteramos que Echenique lo había suspendido"...https://t.co/vXZJFn31N6 pic.twitter.com/hv9efiIOYT
— Hugo García (@HGarcia_MundoD) April 20, 2026
-Hubo un momento de mucha confusión donde se anunció la suspensión del partido. ¿Ustedes estaban al tanto de esa decisión del árbitro?
-Para ser sincero, yo adentro de la cancha ni me enteré de que en algún momento se había suspendido el partido. Yo seguía marcando igual que los chicos. No escuché el anuncio; me enteré después por lo que dijeron en la televisión oficial, pero nosotros seguimos trabajando para ver si podíamos revertir la situación. Ni siquiera me di cuenta de que la gente se estaba retirando de algunos sectores, nosotros estábamos enfocados en sacar el agua.


-¿Qué herramientas fueron fundamentales para lograr que el drenaje respondiera a tiempo?
-Gracias a Dios, contamos con una máquina nueva que es clave: un rodillo con una goma espuma que va succionando el agua y la deposita en un cajón. Eso ayudó muchísimo porque los drenajes ya habían colapsado por la intensidad de la lluvia. Al pasar esa máquina por las zonas críticas, sobre todo donde van las líneas, logramos que el agua cediera y se pudiera marcar el terreno. Esa máquina la compró la agencia después de un problema similar que tuvimos en un partido de River por Copa Argentina, donde también sufrimos una lluvia muy fuerte.
-Se pensó la posibilidad de usar cal para marcar las líneas, ¿por qué no se utilizó?
-Lo pensamos en un momento, incluso había una bolsa de cal de infraestructura disponible. Pero el problema es técnico: si le metés cal a la máquina mientras está lloviendo, la cal se moja adentro, se empasta todo y se traba. Además, la cal quema el césped y puede lastimar a los jugadores si hay contacto, por eso está prohibido su uso habitual. Como ya sembramos la cancha con el proceso de invierno, no queríamos arriesgarnos a dañarla, así que probamos distintas pinturas y aguantaron bien.
La respuesta del campo de juego
-¿Cómo respondió el suelo del Kempes ante semejante cantidad de agua caída en tan poco tiempo?
-El drenaje funciona a la perfección, el tema es que el suelo estaba muy saturado. Venía lloviendo durante todo el día y ya traíamos varios días de humedad acumulada. Cuando el perfil del suelo no llega a secarse, se satura de inmediato con una lluvia torrencial como la que cayó veinte minutos después de que terminara el calentamiento de los equipos. Hay sectores de la cancha donde el terreno ha cedido un poco por el exceso de lluvias de todo el año, formando micro desniveles donde se estanca el agua, pero sabíamos que si paraba de llover, en media hora o una hora el agua se iba.
-¿Qué le dijeron al árbitro Echenique para que cambiara su postura y decidiera esperar?
-Simplemente le mostramos todas las herramientas que teníamos a disposición para que él tomara la decisión. Yo le dije: "Mirá, necesito que pare de llover por lo menos 20 minutos o media hora para poder marcar". Le aseguré que nosotros nos encargábamos de sacar el agua y remarcar todo, pero que el cielo nos tenía que dar un respiro. Él tomó una primera decisión de esperar 25 minutos. Cuando salió, había charcos. Yo no escuché que lo hubiera suspendido más allá de su declaración a la TV. En su regreso a la cancha, cuando Echenique vio que el agua bajaba y que estábamos trabajando firme, se pudo avanzar. Nosotros siempre seguimos marcando.
-Este trabajo no es de una sola persona, ¿quiénes te acompañaron en esta tarea?
-Es un esfuerzo de mucha gente y quiero nombrarlos porque el sacrificio que hacen es enorme. Están "Beto" Rodríguez, Ramón Quintero, Diego Quintero, Fabricio de Emac, y todos los chicos de infraestructura de la Agencia Córdoba Deportes. También contamos con la ayuda de la gente de Talleres que colaboró con los escurridores de agua. Logramos sacar el agua. Sin el apoyo de los presidentes de la Agencia Córdoba Deportesque han pasado, como Agustín Caleri ahora, o en su momento Héctor Campana y Medardo Ligorria, no tendríamos las herramientas necesarias. Antes Emeterio Farías. Esa máquina con rodillo, por ejemplo, es pesada y no es para uno solo, se necesita el equipo. Esa máquina se compró hace poquito. Es pesada. No es para uno sólo.
-Llevás años cuidando el campo de este estadio, ¿qué significa para usted que se haya podido jugar a pesar del clima y que no haya hecho barro?
-Yo hace 30 años que estoy en la provincia, estaba en el centro Pucará, y en el estadio prácticamente desde que se creó la Agencia. Hace 15 años que estoy con el campo de juego. Soy un laburante más, un futbolero que entiende que los calendarios están muy acotados y que, si no se jugaba ayer, se tenía que jugar sí o sí porque Riestra tiene otros compromisos. Fuera más tarde o al día siguiente. Aunque soy hincha de Instituto, el amor por el fútbol y por el trabajo en el Kempes es lo que nos mueve a todos los que estamos ahí. Yo sé lo que es estar en la tribuna. Ver que la pelota rodó después de tanto esfuerzo es la mayor satisfacción. Queríamos que se jugara, al día siguiente hay que trabajar.

